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Lavagna, la esperanza del peronismo para volver al poder en 2019

El ámbito político argentino está sorprendido por la buena imagen del exministro de Economía de Kirchner

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18 de julio de 2018 a las 05:00

Corría el verano caliente de 2002 y, entre las masas de cartoneros que invadían las calles y el ruido de las cacerolas golpeadas por la clase media indignada que quería quemar bancos con los banqueros adentro, Eduardo Duhalde se preguntaba qué hacer para lograr un poco de paz.

Su primer ministro de economía, Jorge Remes Lenicov, había sufrido un rápido desgaste tras pagar el costo de haber oficializado la muerte de la convertibilidad, con lo cual el dólar había saltado del "uno a uno" a un pavoroso "tres y medio a uno".

La recesión era histórica y el desempleo alcanzaba niveles récord. Y en medio de ese panorama, el presidente interino escuchó un consejo que, más tarde, admitiría como el que más valoró durante su breve pero agitado mandato. Se lo dio el ex presidente Raúl Alfonsín: el hombre indicado para ocupar el cargo de ministro de economía era Roberto Lavagna.

Duhalde atribuyó más tarde a Lavagna el mérito de haber estabilizado la economía sin que la mega-devaluación haya derivado en hiperinflación, y que la actividad iniciara una senda de crecimiento acelerado tras cuatro años de recesión.

Tal era su satisfacción que, incluso, cuando se aproximaban las elecciones y ninguno de los precandidatos peronistas medía bien en las encuestas, Duhalde analizó la posibilidad de que el postulante fuera Lavagna. Cuando, finalmente, decantó por Néstor Kirchner, le puso como condición que dijera públicamente que mantendría a Lavagna como ministro si llegaba a la presidencia.
A Kirchner no le agradaba la situación, pero terminó admitiendo a regañadientes que era la forma de conseguir la aprobación de la clase media.


Pasaron 15 años pero Duhalde no parece haber cambiado de opinión: desde hace meses está embarcado en una campaña interna para convencer a los dirigentes peronistas sobre la necesidad de consensuar una candidatura única para 2019 y que Lavagna sea quien encabece la fórmula.
Es, sostiene el expresidente, la forma de desafiar con éxito a Mauricio Macri en las elecciones del año próximo y lograr que un peronismo con imagen renovada vuelva a la Casa Rosada.

La propuesta empezó a ser debatida en el peronismo. Pero es, sobre todo, un síntoma del momento político del país: la reelección de Macri, que hasta hace pocos meses se daba como un hecho inevitable, ahora está seriamente cuestionada.

Y el peronismo se pregunta cómo hacer para seducir a esa clase media que quedó resentida por el estilo y las políticas del kirchnerismo. Ganar el apoyo de ese segmento es imprescindible para imponerse en un eventual balotaje en 2019 y abundan las figuras que puedan conseguirlo.

Qué tendrá Lavagna

En un inicio, la propuesta de Duhalde parecía no encontrar mucho eco entre sus compañeros, hasta que empezaron a llegar las encuestas de imagen ante la opinión pública. Y fue una de las grandes sorpresas políticas de este 2018.

El sondeo de D'Alessio-Berensztein dejó con la boca abierta a toda la clase política: la imagen positiva de Lavagna es de 55%, lo cual lo convierte en el político argentino mejor visto por la ciudadanía. Supera incluso a la gobernadora María Eugenia Vidal, hasta ese entonces imbatible en cuanto a simpatía popular. Y deja lejos al presidente Macri y a líderes peronistas como Sergio Massa y la ex mandataria Cristina Kirchner.

Pero eso no es todo: Lavagna no solamente logra el apoyo en sectores peronistas enfrentados entre sí –como el kirchnerismo y el Frente Renovador de Massa- sino que también capta adhesiones entre votantes de Macri que están desilusionados por el escenario de estancamiento económico.
Acaso lo más llamativo es que aunque pasó más de una década desde la última actuación protagónica de Lavagna –su candidatura presidencial en 2007- mantiene un alto nivel de conocimiento entre los más jóvenes.

La figura de Lavagna se acrecienta en tiempos de crisis e incertidumbre porque, precisamente, él debió asumir en una situación dramática y lideró una fase de crecimiento acelerado.
"Es muy probable que cuando llegue la campaña electoral la economía todavía siga golpeada. Y en ese contexto se puede beneficiar Lavagna, a quien se lo ve como alguien con capacidad de resolver problemas complejos. Tiene una imagen de moderación, es percibido como un tipo razonable, de diálogo, que no se asusta. En el peronismo hay gente experiente pero ninguno tiene esa visibilidad ni esa imagen", explica Berensztein.

Un perfil ganador

Hasta ahora, todos los precandidatos del espacio peronista adolecen de algún impedimento para plantearse con seriedad la posibilidad de ganar en la próxima elección presidencial.
Cristina Kirchner, que no ha confirmado su candidatura, viene de ser derrotada en las legislativas de Buenos Aires y tiene sólo un 30% de imagen positiva. En las últimas semanas se habló del diputado Agustín Rossi como posible candidato por el kirchnerismo, pero los sondeos no lo registran como un postulante con posibilidades.

Massa no parece capaz de aglutinar a todo el peronismo, con lo cual perdería los votos kirchneristas. También hay sondeos que marcan un "techo bajo" para sus aspiraciones por el porcentaje de imagen negativa (hasta 80% en algunas mediciones), que le restarían chances en un eventual balotaje.
Y hasta sufriría la competencia de postulantes que antes lo habían acompañado, como Felipe Solá. En tanto, dentro del espacio peronista tradicional y vinculado a las gobernaciones provinciales, la figura más saliente, la del salteño Juan Manuel Urtubey, apenas supera en imagen positiva a Cristina Kirchner pero también tiene un componente alto de rechazo.

Pero acaso la mejor demostración de que la candidatura de Lavagna empieza a ser tomada en serio sea la reacción en la vereda de enfrente. Elisa Carrió, principal aliada política de Macri, fue bien elocuente al demostrar su temor cuando se hicieron públicos los últimos sondeos.

Desde su cuenta de Twitter, admitió tácitamente que el exministro podría generarle problemas electorales a Cambiemos, como ya se los generó a ella misma al restarle votos para llegar al balotaje en 2007.
El mensaje de Carrió tiene su habitual contundencia: "El Peronismo ya usó a Lavagna para dividir los votos en el año 2007, para que Cristina ganara la Presidencial ¿se acuerdan? Cuidado con repetir la historia. Tenemos que ser firmes en lo que dijimos hace dos años. #NoVuelvenMás y no es contra el Peronismo, sino contra el PJ corrupto".
Queda en el aire la duda sobre si Lavagna efectivamente se siente atraído por una candidatura o si realmente quiere permanecer al margen. A sus 76 años, es posible que sienta que una campaña y una eventual presidencia sea una carga demasiado pesada. Pero, por otro lado, quienes lo conocen afirman que su personalidad y elevada autoestima lo llevarían a aceptar.

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