Hasta octubre de 2023 hubo 3.201 autos robados, según datos oficiales del Sistema de Gestión Pública del Ministerio del Interior a los que accedió El Observador.
Si bien no hay una temporada de ola de robos de autos y el delito ocurre prácticamente con la misma frecuencia durante todos los meses del año, el mes donde se registró más fue en marzo, cuando hubo 423 denuncias (el 13,2% del total), seguido de enero y abril.
Sin embargo, la zona donde se roban más autos sí es clara: Parque Batlle. La seccional 9°, con jurisdicción en ese barrio, recibió 513 denuncias en estos diez meses de 2023 lo que representa 19% del total. El dato permaneció incambiado desde, al menos, 2003. El segundo barrio con más hurtos de este tipo hace dos décadas y ahora es Pocitos.
La Policía cree que la cantidad de sanatorios y la población flotante que hay en esa zona explica, en parte, que allí se concentre el robo de autos y que el dato sea "histórico". Interpol explicó que en Parque Batlle confluyen las personas que van a los sanatorios, de forma permanente y durante el día. También allí se concentra una gran cantidad de partidos en el estadio Centenario.
Las fuentes explicaron que, al no haber estacionamientos cerrados o subterráneos, los vehículos –de todo tipo de marcas y colores– estacionados quedan varias horas o incluso toda la noche en las calles de esa zona o hasta en el parque.
El Ministerio del Interior dijo a El Observador que los índices de recuperación de los autos robados no están disponibles, por lo tanto, no fue posible acceder a esas cifras.
El entramado de los robos
El robo de autos no es un simple hurto. En general atrás hay grupos delictivos organizados que son investigados por Análisis de Tráfico Automotor, perteneciente a la Dirección General de Lucha Contra el Crimen Organizado e Interpol.
Los delincuentes usan los autos robados principalmente con tres fines: uno es para cometer otros delitos, como robos, narcotráfico, contrabando, rapiñas.
Para ilustrar el nivel de organización y conocimientos en electrónica que tienen estos grupos, fuentes de Interpol describieron esta situación: una persona lleva su camioneta a un lavadero y entrega las llaves a quien va a realizar el lavado para que, por ejemplo, pueda correr el vehículo cuando lo va a lavar.
En ese tiempo, otra persona con un aparato, enciende el vehículo y escanea un código identificatorio de la camioneta en su dispositivo. También graba un segundo código que tiene la llave de la camioneta. La información se graba en una micro memoria y luego se sigue a la persona mientras circula. Cuando la camioneta esté estacionada y vacía, los delincuentes logran abrirla y encenderla con la micro memoria.
Parece una técnica compleja y con demasiada logística pero –aunque no es frecuente– Interpol tiene identificados a grupos especializados que hurtan autos de esa forma que se replicó de bandas delictivas brasileñas.
El segundo objetivo del robo de autos es para vender autopartes o repuestos y el tercero –que es el más complejo para las investigaciones policiales– es la clonación.
Clonar un vehículo
Esa maniobra consiste en comprar un auto destruido, por ejemplo, por un accidente de tránsito, a un precio bajo y usar sus documentos en un auto similar.
La cadena empieza cuando la aseguradora pasa ese vehículo a restos y le paga al dueño, quien le entrega la llave y los documentos del auto a la empresa.
La aseguradora pasa ese vehículo a restos y le paga al dueño, quien le entrega la llave y los documentos del auto a la empresa. El seguro junta los vehículos destruidos y los remata públicamente. Allí los delincuentes compran el auto destruido, con llaves y documentación.
Luego los grupos roban un auto del mismo color y marca y pasan el número de chasis –una identificación equivalente a una cédula– de un auto al otro. Luego llevan el auto clonado a otro departamento para empadronarlo.
La intendencia de ese departamento le entregará la documentación y la matrícula y el auto quedará en regla. En ese punto, los delincuentes ponen el auto a la venta a través de redes sociales a un precio más bajo del valor del mercado.
Aunque la maniobra es conocida por Crimen Organizado e Interpol, en Uruguay sigue siendo un delito con pocas herramientas para atacarlo, que la misma Policía reconoce como "un vacío".
En el Ministerio del Interior consideraron que introducir a la clonación como delito en el Código Penal, como propone un proyecto de ley de la senadora colorada Carmen Sanguinetti, es un avance para reducir los casos de clonaciones.
El proyecto, que entrará a discusión del Senado la próxima semana, incluyó la obligación a las empresas aseguradoras a retirar la matrícula y la libreta de propiedad antes de vender un vehículo declarado como "resto", es decir, cuando solo quedó la chatarra del auto, y remitir esa documentación a la intendencia correspondiente en un plazo de cinco días hábiles. "Ahí está el meollo del asunto para evitar la clonación", explicó la senadora del Partido Colorado Carmen Sanguinetti que fue quien presentó el proyecto.
Para Interpol, "lo ideal" sería que en el momento en el que una persona va a un comprar un auto tenga que pasar el vehículo por un peritaje de la policía que certifique que la identificación del chasis es original, que la documentación está en regla y que, en definitiva, no fue clonado.
Crimen Organizado también investiga otro tipo de clonación que la Policía le llama "en crudo": esa maniobra consiste en contactar a una persona que está vendiendo un auto en regla y tras preguntar si está al día, se le pide al vendedor una foto de la libreta de conducir.
Con ese documento, el grupo roba un auto de la misma marca y color y utilizan la matrícula del vehículo que estaba a la venta, la numeración del chasis y el resto de los datos para crear una licencia de conducir falsa. A su vez, fabrican la chapa de la matrícula y se la colocan al auto que había sido robado.
Sin embargo, en esa maniobra queda sin cambiar el número de chasis original del auto robado, que no coincide con la matrícula –que en realidad pertenece al auto que estaba a la venta y en regla–, algo que se termina detectando, por ejemplo, en un control de la Policía Caminera.
Evitar el robo
Las fuentes de Crimen Organizado e Interpol insistieron en que la clave del mercado negro son las redes sociales. Por eso, la Policía recomendó no comprar ningún tipo de vehículo a través de sitios como Marketplace e incluso Mercado Libre. A su vez, recomendaron que la persona se asesore con un escribano público, quien deberá chequear el estado del vehículo en la intendencia y a la Policía.
Si se compra directamente por redes sociales, "pasa a ser un contrato de persona a persona", dijeron las fuentes de Interpol, en el que el comprador no puede corroborar los datos del vehículo, que compró por un valor más bajo que el del mercado.
Las fuentes reconocieron que Uruguay, al igual que sucede con las clonaciones, también está un paso atrás respecto a la región en las inspecciones de compra y ventas de autos, debido a que en varios países de la región el control policial en el proceso es obligatorio para homologar que el vehículo es lícito.
Además, para evitar los robos la Policía sugiere guardar el auto en garajes o parkings o estacionarlos en la calle próximo a una cámara propia o del Ministerio del Interior para que las imágenes sirvan como insumo para la investigación en caso de que el auto sea robado y sumar sistema de rastreo por GPS si es posible.