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Los errores de Giordano y el valor de los desafíos de River y Wanderers

El entrenador de Nacional tuvo su cuota parte de culpa en la derrota del clásico y ahora se juega su futuro en dos finales: River Plate y Wanderers

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15 de diciembre de 2020 a las 05:04

La racha inicial de cinco triunfos consecutivos por el torneo local, la clasificación anticipada a la final del Torneo Intermedio y la clasificación a la final de la Copa Libertadores ya quedó atrás. Nacional perdió el clásico contra Peñarol y Jorge Giordano deberá responder ahora en dos duelos claves: la revancha ante River Plate por los cuartos de final de la Copa y la final del Intermedio.

Si todo entrenador es interino en el cargo, Giordano lo sabe de sobra. Entró como secretario técnico al club en junio de 2019 y por imposición de la directiva terminó como sustituto de Gustavo Munúa tras la derrota ante Rentistas por la final del Apertura.

Los presididos por José Decurnex anunciaron entonces que se iban a tomar el Intermedio para definir al nuevo entrenador. Pero los resultados fueron haciendo de Giordano un hombre con aire definitivo. Al menos hasta el clásico del domingo.

Porque si bien es cierto que el arbitraje de Pablo Giménez tuvo errores que condenaron a Nacional a la derrota también Giordano tuvo una buena cuota parte en la derrota.

Primero le erró en la conformación del equipo. Sobre todo colocando a Rafael García como marcador central y a Mathías Laborda como lateral derecho.

García falló estrepitosamente en el segundo gol y quedó expuesto a la velocidad de la delantera de Peñarol, como en la incidencia en la que bajó de atrás a Facundo Torres.

Laborda, quien había jugado bien en esa posición en Belvedere ante Liverpool, no le dio salida ni desdoble ofensivo al equipo y recién con el ingreso de Alfonso Trezza Nacional ganó en intensidad en la zona y en capacidad de subida.

Agustín Oliveros se quedó en el banco de suplentes y si hay un defensa que es titular inamovible en este plantel de Nacional es el ex Racing. Cuando pasó a la zaga, Laborda –que venía a alto vuelo internacional-– completó un flojo partido cometiendo un inobjetable penal.

Giordano falló en los cambios. A los 63’ pensó en el partido del jueves ante River Plate y sacó a Gonzalo Bergessio poniendo en su lugar a un jugador de características totalmente distintas: Emiliano Villar. ¿Resultado? El equipo se quedó sin peso arriba y Peñarol empezó a empujar desde atrás para torcer un trámite que era favorable a los albos producto del fútbol de alto vuelo de Gonzalo Castro.

Si el objetivo con Bergessio era preservarlo físicamente no utilizó el mismo criterio con los demás jugadores ya que ese fue el segundo cambio que hizo. Gonzalo Castro, jugó un partidazo pero terminó fundido.

A los 83’ mandó a la cancha a Claudio Yacob para robustecer la marca en el mediocampo: el énfasis siempre en la defensa. El argentino invadió el área en el penal de Agustín Álvarez Martínez y para colmo llegó más tarde que Ariel Nahuelpán: gol.

Las otras dos variantes recién las realizó al minuto 90 para jugar el tiempo de adición: Pablo García y Sebastián Fernández. Este último, tocado para esta clase de partidos, estuvo a punto de darle a Nacional el empate. Si salía Bergessio, Fernández debió ser su sustituto. Y García debió entrar mucho antes habida cuenta de que Santiago Rodríguez fue generalmente controlado por Joaquín Piquerez.  

Es cierto que el equipo no tuvo la postura ultra conservadora mostrada en sus últimos tres partidos internacionales. Que salió a jugar con Gabriel Neves y Emiliano Martínez y a pelear la segunda pelota con un hombre hecho a la medida de esa circunstancia: Joaquín Trasante. Pero fue el nivel superlativo mostrado por el Chory Castro el que determinó que Nacional remontara un 0-2 adverso.

Nacional no puede cargar solo las tintas en los errores arbitrales. Su entrenador falló en la conformación del equipo y algunos bajos rendimientos individuales también lo llevaron a perder el clásico.

El tricolor recibirá a River Plate este jueves (hora 21.30) en el Gran Parque Central. Está 2-0 abajo y para avanzar el equipo deberá redondear una actuación sobresaliente ante uno de los mejores equipos de América. Más que dar vuelta la serie, el equipo está obligado a mostrar una cara más ambiciosa sin resentir su capacidad defensiva. Es decir, que si no hay milagro deberá quedar afuera en forma digna y competitiva.

El domingo, en el Centenario (hora 20), jugará ante Wanderers la final del Torneo Intermedio. Tras perder la final de la Supercopa con Liverpool y la del Apertura con Rentistas, el equipo no tiene permitido volver a perder una definición ante un equipo en desarrollo.

Si los resultados son malos, Nacional seguramente busque nuevo entrenador para encarar el Clausura. 

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