La ganadería uruguaya se encuentra en un momento bisagra. En sus mínimos de faena, pero a punto de empezar a aumentar tendencialmente la oferta de ganado. Una parición abundante hace un año y un área bajo praderas y verdeos que es récord plantean un potencial de despegue productivo, mientras que una primavera seca por delante puede desbaratar las intenciones de seguir aumentando la producción. Ese ajedrez recibió datos importantes en estos días.
Por ejemplo, en 2020 Uruguay alcanzó la mayor área cubierta por praderas convencionales y verdeos desde que se empezaron a llevar registros, en 1974. Parecen ir en paralelo la disposición a aumentar la cantidad de vientres, terneros y mejoramientos forrajeros. Tras una fuerte caída en el área de praderas de Uruguay en 2009, cuando se unieron una baja de precios y una sequía, la agricultura forrajera creció 30%.
Al 30 de junio de 2020 el área cubierta por praderas convencionales y verdeos sumó 1.871.788 hectáreas, un aumento de 6% o 105.306 ha respecto a 2019, según los datos presentados la semana pasada por el Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG).
El mayor crecimiento ocurre en las praderas, que alcanzan a 1.307.309 ha, el mayor registro desde 2008 y un aumento de 6%, 71.545 más que el año pasado. En 2006 las praderas sumaban 1.402.863 millones de ha, 95.554 hectáreas más que en el presente, aunque con un área mucho menor de cultivos forrajeros anuales (verdeos).
La superficie de estos mejoramientos aumentó 33.761 hectáreas, de 530.718 ha a 564.479, alcanzando el valor más alto desde que hay registros y mostrando que se ha generalizado el uso de “puentes verdes”: cruzaron las 500.000 hectáreas en 2011 y desde entonces no volvieron atrás.
Eso hace que la suma de ambos mejoramientos, la estructura clave del engorde pastoril, sea récord y permita una veloz recría de la zafra récord de terneros de la primavera pasada.
La suma de la superficie de siembra anual de ambos tipos de mejoramiento –praderas perennes y verdeos– es similar a la de la soja, en el entorno del millón de hectáreas.
En el año se sembraron 387.321 ha de praderas nuevas, 35.326 más que el año anterior, mientras que la superficie de verdeos fue de 564.479 ha, 33.761 hectáreas más.
El área que ocupa el campo natural se mantiene en los niveles más bajos registrados, y es la contracara de la expansión de los cultivos forrajeros. El campo natural totalizó 11.426.736 ha, 493.518 ha menos que las 11.920.254 de hace 10 años.
Según los datos publicados por el SNIG, la superficie en pastoreo del territorio nacional alcanza los 14,1 millones de hectáreas, el 81% corresponde al campo natural y el 19% a pasturas mejoradas que incluyen praderas convencionales, campo mejorado, campo fertilizado y cultivos forrajeros anuales –verdeos–.
Dudas sobre los datos del rodeo vacuno y la majada
Por otra parte, el MGAP presentó dos estimaciones muy distintas sobre el stock ganadero en cuestión de días de diferencia. Mientras en una primera proyección el MGAP estimaba que la población de vacas de cría se iba a 3,5 millones, récord absoluto y los terneros superan los 3,1 millones cruzando holgadamente por primera vez los tres millones, en una segunda estimación, la población de vacas de cría baja y queda en 4,3 millones, 40 mil menos que un año atrás.
La producción de terneros del año pasado se mantiene como récord, pero no logra cruzar el hasta ahora mítico número de tres millones. Totalizaron 2.991.485 los terneros, 7% por encima de los 2.790.044 de un año atrás.
El stock ganadero va en ascenso. Subió 3% o 354.696 cabezas respecto al año pasado y alcanzó las 11.755.659 cabezas, un aumento más moderado que los 12.153.643 proyectados anteriormente, pero la cifra más alta desde 2016.
Dado lo bajo de la faena en este segundo semestre de 2020, la población de vacunos puede seguir creciendo en 2021.
La población ovina en cambio sigue decreciendo. Habría bajado 4,5% o 293.174 cabezas a 6.263.642 lanares. Es el menor registro desde que se lleva una contabilización creíble, desde 1974. Y en este caso la faena en el presente se ubica por encima de la del año pasado, lo que puede indicar una nueva caída en 2021.
Las vacas de invernada y los novillos entre uno y tres años fueron los que más aumentaron traduciéndose en una mayor oferta para la industria. Las vacas de invernada aumentaron 15% de 412.197 a 475.884 animales. La población de novillos de uno a dos años aumentó 14% pasando de 923.803 a 1.048.842 animales y la de novillos de dos a tres años aumentó 6% de 584.436 a 621.520 animales.
Dado que el rodeo vacuno se sigue rejuveneciendo –impulsado por un mayor stock de novillos jóvenes y de terneros–, en unidades ganaderas (UG) el aumento es de menor magnitud que el stock (2%) a 9.274.970, en tanto las unidades ganaderas ovinas cayeron 1% a 861.070. Por lo tanto, las UG totales al 30 de junio eran 10.136.040, un aumento interanual de 207.740 (2%).
El incremento en el stock determinó un aumento significativo en la carga por hectárea. El SNIG estimó que este año hay 0,79 UG por hectárea, un aumento de 3% respecto a las 0,77 UG/ha del año pasado.
Si el clima fuera normal la estructura de mejoramientos forrajeros y el fuerte uso de grano que se está llevando adelante a lo largo de distintas etapas de la crianza de los vacunos llevarían a pensar en una agilidad importante en la producción y una cierta holgura de carga. Pero dadas las fuertes divergencias entre los datos presentados hasta ahora hay que proyectar con precaución esperando los datos finales.
Lo que es claro que es que la dotación ganadera va en ascenso y el área de mejoramientos forrajeros también, lo que debiera llevara a una aceleración de la producción de carne vacuna a lo largo de 2021 y 2022.
En esa trayectoria de crecimiento se interpone La Niña. Ya el verano pasado fue seco en zonas del sur y este de Uruguay y llevó a una menor producción de terneros, que seguramente pase de los 2,99 a 2,8 millones de terneros. Si se repite un escenario de lluvias escasas durante el entore la producción de terneros puede repetir los 2,8 millones en la próxima primavera, contabilizándose oficialmente esa cifra como terneros destetados a mediados de 2022. Si los datos definitivos de la población ganadera resultan cercanos a los datos publicados en segunda instancia por el SNIG esta semana, y la sequía se instala, el despegue de la ganadería se verá postergado. Pero se sigue consolidando una base forrajera y una agricultura de maíz y sorgo como para potenciar un crecimiento futuro. A partir de ahora la primavera y sus lluvias dirán si ese crecimiento se concreta.
Producción: Cecilia Pattarino
Juan Samuelle