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Los hermanos que se reencontraron con su madre luego de cuatro años

Los dos hermanos dominicanos que fueron expulsados en mayo se quedarán en Uruguay para continuar estudios

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23 de mayo de 2018 a las 15:57

Los dos hermanos dominicanos que fueron expulsados del país a comienzos de mayo porque sus visas habían caducado llegaron a Montevideo este miércoles apenas pasada la medianoche.

Ángel, de 16 años, y Luis, de 13, se reencontraron con su madre Elizabeth Paulino luego de cuatro años. Esta vez vinieron junto a su otro hermano, Pedro, de 22 años. Los cuatro fueron en la mañana de este miércoles al Ministerio de Relaciones Exteriores para realizar trámites y agradecer a las autoridades consulares que permitieron finalmente su ingreso al país. Ahora están viviendo apretados en una pieza de una pensión sobre Martín C. Martínez. Ángel y Luis intentarán volver al liceo mientras que Pedro se quedará en Uruguay si consigue trabajo.


Paulino trabajaba en República Dominicana en el Jardín Botánico y llegó a Uruguay en 2014 en busca de otra oportunidad laboral. Aquí es cuidadora en una casa de salud y vive en una pensión sobre la calle Martín C. Martínez. Los tres hermanos, durante este tiempo, se quedaron en Santiago (la segunda ciudad más grande de República Dominicana) en un apartamento con su abuela.

En estos cuatro años, la madre y sus hijos no tenían dinero para viajar y verse cara a cara, por lo que su única vía de comunicación era el teléfono. Finalmente y gracias a su esfuerzo, Paulino pudo costear un vuelo para Ángel y Luis desde Santo Domingo a Montevideo el 3 de mayo. Al día siguiente, cuando llegaron al aeropuerto de Carrasco, un funcionario de migraciones les negó la entrada porque su visa había caducado hacía menos de 72 horas, informó entonces El País. "Fue un momento difícil. Cuando sabes que tu mamá está ahí atrás esperándote y no te dejan verla... Nos fuimos llorando", recordó Ángel.


En República Dominicana Pedro tuvo que hacer cuatro horas de ruta desde Santiago hasta Santo Domingo en la madrugada para recoger a sus hermanos, quienes en el retorno se gastaron el pasaje de vuelta que habían comprado previamente y se quedaron sin nada, otra vez.

En Uruguay, Paulino se comunicó con Rinche Roodemburg de Idas y Vueltas, un ONG que atiende a inmigrantes. Esa organización se encargó de llevar el tema a la prensa y trasladarlo a la Institución Nacional de Derechos Humanos, que hizo gestiones con Cancillería para que les otorgaran una nueva visa a los hermanos y le pagaran los pasajes. "Les agradezco a ellos porque me ayudaron", dijo Paulino. "¿Sabes lo que son cuatro años sin ver a tus hijos? Fue una emoción", agregó. Se sorprendió por todo lo que crecieron; ahora son incluso más altos que ella. Claro, tenían 9, 12 y 18 años cada uno. "Los vi chiquitos y ahora son hombres", recordó.


El plan inicial era que los dos hijos más chicos vinieran a Uruguay a ayudarla cuando consiguiera dinero para pagarles el pasaje. "Pedro es más grande y ya me había ayudado demasiado", cuenta la madre. Sin embargo, luego de que el problema de las visas se resolvió Pedro decidió venir también a Uruguay a intentar conseguir trabajo. Cuando llegó a Montevideo le dijo a su madre que si no lo consigue se vuelve a su país. Pedro jugaba al básquetbol allá y aspira a que algún cuadro local le dé ahora una oportunidad.

Los cuatro están ahora en una pieza de la pensión de Martín C. Martínez hasta que Paulino pueda conseguir algo más amplio. "Es muy caro el alquiler en Montevideo", dijo. Al consultarle sobre las condiciones de la habitación donde viven, respondió entre suspiros: "Estamos más o menos. Estoy muy estrecha. Una pieza para mí estaba bien. Pero con ellos tres...". En lo inmediato, esta madre quiere que Ángel y Luis tengan documento para poder retomar su educación. Ángel estaba en primero de liceo y Luis en segundo. "No quiero que pase mucho tiempo sin que vayan a clases porque lo tuvieron que abandonar para venir a Uruguay".

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