18 de julio 2022 - 5:00hs

Motivados por factores políticos, sociales o buscando un cambio de vida, inmigrantes de varios países de la región llegan a Uruguay. Tanto es así que para fines del año pasado había 95 mil inmigrantes residiendo en el país, según datos proporcionados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a El Observador. Esto significa el 2.7% de la población total del país.

Una vez que se asientan en el país, los inmigrantes comienzan a trabajar para sustentar sus necesidades básicas. Algunos eligen emplearse en empresas y, otros, emprender con diferentes propuestas. 

Según el Banco de Previsión Social (BPS), del total de las empresas que se abrieron en el país (157.559) en industria y comercio, las dirigidas por inmigrantes representan el 4,5% (7.116). En tanto, hay 5.459 de las que se desconoce la nacionalidad de los patrones. 

Si bien la información provista por el ente público no es de empresas abiertas en el último año, la directora Araceli Desiderio aseguró que la mayoría de las que fueron creadas por  inmigrantes llegados en las últimas corrientes migratorias –desde Cuba y Venezuela– se registraron en los últimos años. 

Más noticias

De hecho, las firmas cubanas y venezolanas que se abrieron suman un total de 567. 

Inmigrantes que emprenden

Muchos de los que tienen la posibilidad de emprender lo hacen en el área de la gastronomía. Esto es así porque cada cultura se asocia con ciertos platos, y cada producto tiene mucho más significado que solamente el sabor. Según contaron a Café & Negocios varios inmigrantes que emprendieron desde la cocina, trabajar con ingredientes de su país de origen y cocinar platos característicos de su cultura los traslada a la vida  que tenían antes de migrar. 

Pero además de traer buenos recuerdos, los emprendimientos gastronómicos son relativamente rentables para los inmigrantes. Si bien unos años atrás los uruguayos eran reticentes a los sabores no conocidos, con el paso de los años –la llegada de cada vez más inmigrantes y los eventos culinarios tales como De Gusto, Garage Gourmet y Montevideo Pop Up–, despertaron  el interés –y el paladar–, de las personas en el país.

Desde entonces, la tendencia de emprendimientos gastronómicos que ya se venía dando, se fortaleció.

Café & Negocios habló con tres inmigrantes de distintas nacionalidades que desarrollan sus emprendimientos culinarios en el país. 

Ferias gastronómicas

Son eventos que presentan una oportunidad para explorar un circuito gastronómico diferente  al tradicional del país. 
En estos —que captan una buena cantidad de público—, se hacen presentes varios emprendimientos especializados en comida extranjera.
Según dijo la fundadora de Montevideo PopUp, Geraldine Lewi: “La idea es que haya diversidad de cocina para que la gente pueda probar diferentes sabores”. 
Entonces, incentivan la presencia de quienes ofrecen platos típicos de diferentes países.
Consultada por la aceptación por parte del público, Lewi dijo que algunos de los food trucks de gastronomía extranjera son los que más venden. 

 

Sabores de México

Soraya Herrera no pensaba desarrollar un emprendimiento gastronómico en el país. Cuando inmigró junto a su esposo, la idea era poner un criadero de ñandúes pero este negocio no funcionó. 

La comida tampoco fue su segunda opción ya que frente al fracaso de la idea inicial, la pareja se empleó en empresas de carácter tradicional. Pero en la crisis que llegó con el cambio de siglo, su economía tambaleó y la propuesta de crear un negocio propio volvió a estar sobre la mesa. Esta vez si ganó la gastronomía. 

Mauricio Pizard para Garage Gourmet Soraya Herrera

Entonces surgió Sabores de México, un emprendimiento especializado en comida mexicana para eventos que —a lo largo de los años—, se fue reconvirtiendo. 

El primer gran cambio fue el del servicio, porque ahora el emprendimiento se hace presente en distintas ferias gastronómicas en un food truck (camión de comida, en español). 

El segundo, tiene que ver con los sabores. Cuando recién comenzó, Herrera hacía tortillas de harina de trigo —que se comen en el norte de su país de origen—, porque el gusto era más aceptado por los uruguayos. 

Pero con la introducción de los nachos en el país, y la posterior ola de inmigrantes venezolanos —que llegan con propuestas de sabor similar a la mexicana—, se hizo más común el sabor del maíz. 

Además, cuando comenzó el emprendimiento, los uruguayos tenían resistencia a la comida mexicana por miedo al picante. “Tuvimos que explicar que no siempre pica, y escoger los platillos que íbamos a ofrecer con mucho cuidado para que fueran mexicanos, pero no picantes”, contó Herrera.

Pero a medida que pasaron los años, las personas se abrieron más a la posibilidad de probar comida picante.

Si bien al principio fue complejo conseguir público uruguayo —el objetivo del emprendimiento—, interesado en consumir sus productos, con el tiempo la cartera de clientes se hizo grande.  “Fue creciendo la curiosidad de los uruguayos, y la propuesta del emprendimiento”, sostuvo Herrera.

El boom del emprendimiento

“Quienes me contrataban para las fiestas privadas querían comida mexicana” dijo la emprendedora. Era muy sencilla la introducción de la oferta a ese público porque estaban dispuestos a probar. Pero el emprendimiento no podía quedarse solamente con ese servicio porque la cartera de clientes era pequeña: “De entre 20 y 40 personas”, recordó la empresaria. 

Sabores de México tuvo su punto de inflexión para la expansión cuando ingresó a las ferias gastronómicas que se llevan a cabo en distintos puntos de la capital uruguaya y aglutinan diferentes propuestas de comida en un solo lugar. Allí se hicieron visibles para todo tipo de público dispuesto a probar sabores nuevos y es donde ofrecen la comida más típica.

El sello

Cuando se presenta en ferias gastronómicas, Sabores de México ofrece tacos de diferentes guisados tales como  carne, cerdo, pollo o verduras. Y el costo es de $ 300 para una orden de tres.

Pero en los catering también ofrecen totopos —producto frito a base de tortilla de maíz—con guacamole u otras salsas tradicionales.

Además, incluyen quesadillas de los más variados gustos y para los clientes que conocen de comida mexicana pueden hacer productos más específicos. Un servicio completo de una fiesta vale $ 500 por persona.

Fusión con Sazón

Llegaron a Uruguay el 12 de agosto de 2017, y para el 24 del mismo mes ya tenían abierta una sesión en redes sociales para su emprendimiento gastronómico: Fusión con Sazón.

Desde antes de partir de Venezuela, Herminia Rodríguez y Óscar Escobar, ya tenían la idea de crear su propio negocio en Uruguay. Y así lo hicieron, aunque la propuesta inicial fue variando con el correr del tiempo. Comenzaron haciendo productos gastronómicos salados, y típicos de su país de origen. Hoy en día —aunque siguen ofreciendo este tipo de comida para quienes la solicitan—, su fuerte está en lo dulce y el objetivo es combinar la cultura gastronómica venezolana con la uruguaya

Leonardo Carreño. Herminia Rodríguez y Óscar Escobar

El cambio se dio por una sucesión de hechos afortunados que le permitieron hacer crecer el emprendimiento de la mano de una oferta diferente en el mercado.

Si bien el primer paso en la creación del emprendimiento fue la apertura de una cuenta en redes sociales, la pareja consiguió sus primeros clientes en la feria. Según contó Rodríguez, al llegar al país junto a su esposo se alojaron en la casa de una prima y la vivienda estaba cerca de una feria que se llevaba a cabo los sábados. La dueña de casa —ya cliente habitual de la feria—, le pidió a una feriante si los emprendedores incipientes podían ocupar un espacio de su stand: “Nos colocamos a un ladito, y así fue que empezamos”, señaló la líder de Fusión con Sazón.

En un principio ofrecían tequeños —un bastón de queso empanado y frito—, y arepas —un tipo de pan hecho a partir de harina de maíz y con relleno de distintos sabores—, dos productos típicos de Venezuela. “Queríamos un producto que fuera accesible y práctico para que la gente fuese probando”, sostuvo Rodríguez.

En la feria —y gracias al boca a boca—, el emprendimiento desarrolló una cartera de clientes base. 

El cambio en el negocio llegó tras la consulta de una consumidora que preguntó si hacían postres. Los emprendedores dijeron que sí —aunque la experiencia era únicamente de haberlos cocinado para su familia en Venezuela—, y así vendieron su primera torta en Uruguay. 

A partir de ese momento, además de la comida salada, comenzaron a ofrecer la dulce y hasta almuerzo completo. También servicio de catering con cocina in situ, congelado o listo para llevar.

Según Rodríguez, lo que más venden actualmente son postres. La semana pasada —desde el viernes hasta el domingo—, hicieron 12 tortas. 

Uno de los postres más vendidos es el de tres leches, y cuesta $ 850. Este es el más económico, pero el promedio de los distintos productos dulces es de $ 1.200.

En cuanto a la propuesta gastronómica salada, Rodríguez dijo que el precio del servicio de catering depende de la cantidad de personas para la que se hace y que para diez personas el costo ronda los $ 1.500.

Los clientes del emprendimiento

Pasión con Sazón tiene tanto clientes uruguayos como venezolanos o de otros países de la región, pero su idea es trabajar principalmente con público local. Esto implicó una dificultad para los emprendedores porque los uruguayos tienen costumbres gastronómicas arraigadas y no siempre están dispuestos a probar nuevos sabores.

“Pudimos calar en el público pero adaptando nuestra propuesta”, señaló Rodríguez.

Feria, food truck y local

“Uno viene con el sueño de emprender y montar un local, pero no es tan sencillo”, afirmó la emprendedora. La pareja llegó de Venezuela con la idea de tener su propio restaurante, pero los costos lo volvieron imposible. 

Sin embargo, el emprendimiento fue creciendo y hoy en día, tiene una buena cartera de clientes.

La pareja aspira a que el negocio siga en expansión. Según contó Rodríguez,  el objetivo a corto plazo es montar un food truck para pasar por distintas ferias gastronómicas que se llevan a cabo en Uruguay. Más adelante, quieren cumplir el sueño de tener un local propio para comercializar sus productos.

Delicias da Dudu

Heloisa Simonetti llegó al país con tres años, pero a lo largo de toda su vida mantuvo una relación estrecha con su país de origen porque allí vive gran parte de su familia. Tanto es así, que para ella es común viajar a Brasil, y hasta vivió un año allí siendo adolescente.   

Durante su estancia en el país vecino, vivió con su abuela Don Alba. Según contó, en ese momento desarrolló un apego especial con ella —a quién llamaba Dudu—, y al mismo tiempo tuvo un acercamiento a la cultura gastronómica brasileña. Ese año fue fundamental para el posterior desarrollo de su emprendimiento: Delicias Da Dudu.

Cuando falleció su abuela, Heloisa se enfrentó a un duelo difícil de superar y encontró una posibilidad de hacerlo en la comida. “Tengo muchos recuerdos de su comida, y así empecé a recordarla”, expresó. “Luego, compartí con algunas personas para que probaran un producto diferente”, añadió y explicó que lo que ofrecía era el tradicional pão de queijo (pan de queso, en español).

Diego Battiste Heloisa Simonetti

Comenzaron a subir fotos de los productos a redes sociales etiquetando a Simonetti, lo que llevó a que cada vez más personas preguntaran por los productos. Ya pasado un tiempo de esta situación, dio inicio a Delicias Da Dudu.

El punto de quiebre para el crecimiento del emprendimiento, fue la contratación de un servicio para un evento deportivo —que se dio a través de las publicaciones en redes sociales. “Fui con el horno a probar suerte”, dijo Simonetti. 

En la entrevista recordó que fueron tres días de evento, y que el consumo fue de menos a más. Dijo que el primer día no llamó la atención de los presentes porque no tenía la marca desarrollada, ni siquiera tenía un stand. Pero con el objetivo de no perder la mercadería, comenzó a regalarla y así consiguió la publicidad que necesitaba para atraer clientes: “Al tercer día del evento no dábamos a basto”, señaló.

Desde ese momento, los organizadores del evento la empezaron a contactar una vez por mes, y así —gracias al boca a boca de los concurrentes— el emprendimiento fue creciendo.

“Crecimos hasta el punto de entrar a una cocina comunitaria con sede en Carrasco”, contó. Allí se formalizaron, hicieron el primer plan de negocio y accedieron a mejores servicios para desarrollar su propuesta gastronómica. 

Por el momento, están comercializando siete productos que tienen variantes de relleno.

Más puntos de venta

Desde que surgió en 2018 y hasta que comenzó la pandemia, el emprendimiento trabajaba mayormente haciendo eventos. Pero en 2020, Simonetti tuvo que acelerar procesos y creó una página web a través de la que recibía pedidos. “Pasamos de hacer muchos bocados, a pequeñas cajitas”, dijo. “Nos fue bastante bien y pudimos sostener el negocio”, añadió.

Una vez pasado el período de más restricciones por la emergencia sanitaria, Delicias Da Dudu retomó su negocio original pero también mantuvo el nuevo. “Estamos con eventos, y tenemos una parte de congelados”, sostuvo Simonetti. El emprendimiento también fue seleccionado para ingresar en El Disco con la coxinha, un aperitivo elaborado con pechuga de pollo deshebrada envuelta en una masa luego empanizada y frita. Esta entrada aún está en trámite.

Según Simonetti, el crecimiento repentino le obligó a pensar cómo acompañarlo para que no se detenga. “Tuvimos que volver a hacer un plan de negocio porque cambió nuestro capital de giro, y también cambiaron nuestros ingresos”, explicó. Ahora, Delicias da Dudu tiene un ingreso mensual de entre $ 75.000 y $ 100.000.

Una fábrica de salgadinhos

El emprendimiento tuvo dificultades para vender en un principio, y se enfocaba en un público específico. Ahora, tiene una cartera de clientes variada. 

Viendo que el paladar uruguayo se adapta a los sabores brasileños, Simonetti tiene el objetivo de armar su propia fábrica de salgadinhos (aperitivos salados, en español) y para eso está importando máquinas de Brasil. “Ya está en trámite el ingreso”, contó.

“Nos va a ayudar a moldear y acelerar los tiempos de producción”, concluyó. 

Temas:

Café y Negocios Emprendimientos gastronóimcos Comida extranjera Sabores de México Fusión con Sazón Delicias da Dudu Member

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos