Muchos maestros ya no sacan fotocopias en los kioscos cercanos a las escuelas, ni disfrutan con los niños de tomar un helado en los paseos al interior del país. O si lo hacen, lo pagan de su propio bolsillo.
Y los maestros y directores están de punta contra esta normativa que, según ellos, afecta la vida diaria en las escuelas. “No queremos que se deje de controlar que las empresas estén al día. Pero con la boleta de compra, el control que realiza el director ya está hecho, y debería alcanzar para que si la DGI y el BPS quieren, verifiquen ellos si la empresa está cumpliendo. O que controle el Consejo de Primaria, pero no los directores, que tienen otro rol”, dijo Macedo.
Burocracia
Según el dirigente, la necesidad de exigir este documento “tranca mucho” y “termina afectando” los procedimientos. Por ejemplo, según explicó Macedo, antes de existir esta norma, cuando se necesitaban lápices, tizas, o elementos de ese tipo para las clases se pedía el dinero a la comisión de fomento y con ese aporte, la dirección compraba los útiles. “Ahora muchas veces los compran los maestros por su cuenta, o se le pide a los niños que las fotocopias las traigan ellos, y no puede ser”, dijo el dirigente.
“No quiero pensar lo que pasa en una escuela rural. ¿De dónde sacan el comprobante? Es de una burocracia impresionante”, concluyó.
Lo toman mal
“Sea una compra de biblioratos o de lápices en Mosca, o comida en el Macromercado para el comedor, o cortinas en las Tiendas Montevideo, o dos clavos en la ferretería de enfrente. No importa, hay que pedir la constancia de DGI y BPS, y eso a veces molesta a los proveedores”, dijo a El Observador la integrante del secretariado ejecutivo de la Federación de Magisterio, Daisy Iglesias.
Señaló que la respuesta de quienes venden productos a las escuelas, viene siendo variada. “Hay proveedores que entregan los certificados, otros que no, y hay algunos comercios chicos que lo toman a mal, que colaboraban con la escuela y dejaron de hacerlo”, dijo. Señaló que algunos centros “han perdido apoyo” de proveedores menores, como cerrajeros o carpinteros “que antes eran muy generosos”.
Sanciones
Según Macedo, si los directores no cumplen con la exigencia de entregar los comprobantes, son pasibles de sanciones que pueden llegar al sumario. “El inspector de Hacienda, Oscar Umpiérrez, que controla los gastos, ha pedido sumarios a diestra y siniestra. Los directores están expuestos a las investigaciones por estas cosas, y no es un peso que debiera caer sobre ellos”, señaló.
En tanto, el director de Primaria, Oscar Gómez, dijo que la circular fue emitida por la Dirección de Hacienda, y que la posibilidad de que sea modificada depende del Tribunal de Cuentas de Primaria. “Va más allá de las posibilidades del Consejo”, dijo.