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21 de marzo 2023 - 5:00hs

Mario Bergara está recorriendo el país con vistas a ser el candidato del ala socialdemócrata o más moderada del Frente Amplio, para lo que aún le falta, esencialmente, la bendición final del astorismo. 

El senador y expresidente del Banco Central (BCU) reivindica la vía de una postulación propia de la Convocatoria Seregnista Progresistas (CSP) para consolidar el novel espacio político, en tanto "sería más difícil explicar", a quienes con ellos se identifican, las razones para adherir a precandidaturas de otros sectores.

Mientras empiezan a armarse las estrategias electorales, Bergara considera que "el Frente Amplio de un único líder no va a volver", llama a "ver con espíritu crítico" a los escenarios políticos en Cuba, Venezuela y Nicaragua, y expone reparos a una ley para reestructura de deudas, sobre la que conversan en estos momentos Cabildo Abierto y la oposición. 

¿A qué sensibilidades le habla Mario Bergara?
La historia del FA es bastante clara en que hay espacios que se reflejaron en el accionar político y en el del gobierno. El espacio seregnista –y lo que ha representado Astori– tiene un diálogo más fluido con una parte de las capas medias, de sectores de trabajadores, profesionales, intelectuales, pero también sectores populares en muchos barrios de Montevideo. Así como el MPP tiene más fluidez en otras áreas, y el Partido Comunista en otras. Los analistas políticos plantean que en 2019 el FA perdió un buen caudal electoral en sectores vulnerables que apoyaban típicamente al MPP y que fueron captados por Cabildo Abierto; y otros de capas medias que históricamente apoyaban al astorismo y fueron seducidos por Talvi o una parte del wilsonismo. Estos sectores del Partido Nacional y Colorado se están debilitando notoriamente, la autoexclusión de Talvi fue un factor importante, hay un predominio cada vez más claro del Herrerismo en el Partido Nacional. Tenemos un desafío muy fuerte como Convocatoria para dialogar con ellos. 

¿Cómo se diferencia de Yamandú Orsi, que también reivindica ser la expresión que habla a esos sectores wilsonistas o que votaron a Talvi?
No voy a entrar en el detalle fino porque cada uno tiene su impronta, ojalá que haya muchos compañeros y compañeras que amplíen el diálogo lo más posible. Pero la gente interpreta que hay espacios con sensibilidades diferentes. El seregnismo es una forma de etiquetar el espacio, nadie pretende ese monopolio en el FA. 

El seregni-progresismo, como etiqueta, ¿es el mismo que el Frente Líber Seregni?
El FLS es un antecedente fundamental, pero aspiramos a que Convocatoria Seregnista Progresistas sea un proceso más amplio y superador de eso. 

Inés Guimaraens Mario Bergara, senador y líder de Fuerza Renovadora

¿Cuál es su lectura para decir que una candidatura propia es la forma de consolidar el espacio?
Seregni decía que todas las patas del FA tienen que estar bien asentadas. Sobre el rol político de Convocatoria hay acuerdo total. También en la formulación electoral para ir juntos en la elección al Senado y a nivel de los 19 departamentos para Diputados. Decidimos en octubre trabajar en la construcción de una precandidatura propia, y en todo caso hay matices en cuestiones tácticas. Toda postura es legítima. Nuestra visión es que todo frenteamplista debería verse reflejado en alguna propuesta electoral en la interna, que implica una competencia –unitaria y fraterna– pero que dé a cada uno su espacio. Nos sería más difícil explicar que vamos con otra precandidatura. 

Hay otros que ven eso como un riesgo. La última encuesta de Cifra marcó un 2% de intención de voto hacia Bergara en la respuesta espontánea. ¿Qué opina sobre eso?
Son matices legítimos, es parte de la conversación. Los tiempos también se nos vienen encima, el FA tendrá su Congreso para avalar precandidaturas. En un segundo encuentro nacional dentro de un mes definiremos si tenemos candidato propio o no. 

¿Qué sería un buen piso? Uno de sus allegados manejó que tendría que pasar el 8% de los votos para haber valido la pena
No razonamos así, es muy difícil planteárselo sin haber largado. Es como el huevo y la gallina, mientras no largás, no marcás bien, y si no marcás bien, no largás.

Así tienen tiempo para pelearla. 
Si algo nos enseñó Seregni es que hay cosas a basar en el análisis político y actuar con el coraje político correspondiente. No hay que ser kamikaze, pero hay que jugarse por las convicciones. Hay cierto tipo de análisis que uno puede hacer a un mes de la elección, no a un año y pico previo a ella. 

El Nuevo Espacio critica –por la CSP y por Andrés Lima– las candidaturas que son meras estrategias para llegar al Senado. 
Lamento ese análisis, pero tienen todo el derecho del mundo de hacerlo. Que cada uno decida en base a sus posicionamientos políticos. 

¿Qué le parece que Lima tenga su candidatura u Óscar Andrade con los comunistas?
No descarto para nada que Óscar pueda ser precandidato, ya mostró claramente su vocación de serlo. La gente está especulando cuando ni siquiera sabemos el menú de candidaturas efectivas del FA. Tiene que haber las necesarias para que cada frenteamplista se vea reflejada en alguna. 

Hay preocupación en el FA de que no suceda lo mismo que en 2019 al definir la fórmula. Unos piensan que podrían acordarse en el propio Congreso del FA en diciembre, y otros en la misma noche de las internas. ¿Cuál es su postura?
No podemos repetir el proceso de 2019. Fue realmente negativo. No veo factible que se pueda definir una fórmula en el Congreso seis meses antes de la interna. Sí la fórmula que gane tiene que surgir rápidamente después de la interna. 

Inés Guimaraens Mario Bergara, senador del Frente Amplio

¿Cómo toma el hecho de que Astori no haya dado un respaldo explícicito a su candidatura?
Estamos en este proceso y lo vamos a dirimir en el segundo encuentro. Danilo reflexiona largamente sus decisiones y eso le ha dado el prestigio que tiene. Nos dimos un plazo y estamos en él. 

Pregunto particularmente por él porque en 2019 usted dijo estar dolido por no tener su apoyo
Son procesos diferentes. Ahora integramos el mismo espacio político, fue un "reencuentro" gratificante que no se parece en absoluto a 2019. 

Ha dado señales de que no le gustaría ser ministro de Economía ni que su espacio quede limitado a la conducción económica. ¿Por qué no?
Porque estamos para ser gobierno y ser parte de la conducción en su conjunto. Combato la idea de que la política de gobierno se defina en otro lado y el espacio seregnista solo dé la tranquilidad de la conducción económica. Que la gente perciba que este espacio da garantías en lo económico es halagador, pero la política tiene múltiples facetas. En mi actividad parlamentaria he traspasado largamente la frontera de los temas económicos. Estamos para jugar en toda la cancha. 

¿Por qué se le asigna ese rol a este espacio?
Porque fue muy saliente el rol de los equipos económicos, sobre todo en los comienzos del gobierno del Frente. Se generó esa noción del espacio astorista resolviendo lo económico. 

¿Han sido un freno a otras inversiones, como los ha criticado el Partido Comunista respecto a los proyectos en Ancap?
Las decisiones relevantes no las tomaba autónomamente el equipo económico, pero el FA es la historia de los equilibrios. No es solamente qué inversiones, tiene que verse la globalidad del gasto y los ingresos. Gobernar significa priorizar, y el FA siempre lo hizo. 

¿De qué se imagina en un futuro gobierno?
¡De presidente! Si estamos viendo de competir, es hacia donde procuramos ir. 

¿A quién tiene como referente político de los 15 años de gobierno del FA?
Trabajé codo a codo con Danilo todo el tiempo. Aprendí mucho con él, no solo en la gestión sino en la política. Tenemos una visión muy común e improntas personales que pueden ser distintas. Después, mi principal referente político histórico en el FA es Seregni. Tuve la suerte de estar con él muchos años y eso era una escuela de política y humanidad. 

¿Hace falta un liderazgo como ese en el FA?
Seregni le hace falta a todo el mundo, pero cada proceso histórico tiene sus liderazgos. Yo creo que el Frente Amplio de un único líder no va a volver. En todo caso tuvimos una tríada de liderazgos muy potente durante más de 20 años –Vázquez, Mujica y Astori– y ahora vamos a una nueva estructura. Está claro que los liderazgos se "ganan" en la cancha política y no se heredan. Candidaturas y liderazgos son dos cosas diferentes. Hay compañeros y compañeras con enorme capacidad de liderazgo y no necesariamente perfil para candidato. 

Inés Guimaraens Mario Bergara, senador del Frente Amplio

¿El FA no podría generar un proceso similar al del Partido Nacional con Lacalle Pou?
No lo imagino en el funcionamiento del FA, donde los equilibrios son importantes. Un problema hoy en el gobierno es que Lacalle es tan excluyente que les cuesta encontrar sucesores, y eso debilita también a sus socios. Ese tipo de liderazgo es negativo. 

¿Es partidario de una reforma constitucional, como promueven el MPP y socialistas?
No se puede estar a favor o en contra, hay que ver los contenidos. Cosas para cambiar en la Constitución debe haber un millón, no es una Biblia votada en el Olimpo, es un acuerdo político asociado a determinado período histórico. Ahora, hasta no ver contenidos y no tener viabilidades políticas claras, no lo tendría como una prioridad. 

¿En qué va a hacer hincapié la Convocatoria en el armado del Programa?
En que el FA no puede tener un programa que implique hacer lo mismo que en los quince años anteriores. El mundo es distinto, la sociedad se relaciona distinto, el mercado de trabajo es muy distinto. La clave es tener un programa que dé respuesta a la sociedad del 2025 y no del 2005. Eso implica una lógica mucho más definida en relacionamiento internacional en base al vector de derechos humanos, una apertura al comercio y finanzas internacionales, compatibilizar producción y ambiente. Que las políticas estén enfocadas a la equidad, en eso ha habido un retroceso, ni por asomo vamos a gobernar para los malla oro. 

Hay un reclamo histórico del astorismo para que el FA encare una actualización ideológica. 
En parte lo ha hecho. Se ha ido aggiornando, el FA no es el del '71, ni el del '84, ni el de 2005. Eso tiene que ser una constante. 

El FA ha tenido postulados o dogmas que han trancado acuerdos de libre comercio, como pasó con Chile. ¿Cómo debería encararlo en el futuro?
Hay que distinguir lo instrumental de la visión. En los gobiernos del FA pasaste de comerciar con unos 60 países a unos 150. La apertura no está en cuestión. Me parece parte de una discusión natural. Puede haber resabios ideológicos en algunas discusiones, como los hay en todos los partidos. Hay que llegar a una etapa superadora, también en lo político, en cómo visualizamos regímenes en el mundo, en clave de autodeterminación de los pueblos, de no injerencia en los asuntos internos, pero sobre todo en clave de democracia y derechos humanos. 

¿No le ha quitado credibilidad al FA que por algunas convicciones ideológicas se evita criticar regímenes al que cualquier indicador marca como un autoritarismo?
Lo mismo podríamos decir del gobierno, que no lo marca a otros regímenes porque depende de la conveniencia comercial. No es exclusivo. Creo que se pueden sostener vínculos comerciales y diplomáticos, y tener mensajes. Esto es usado en el juego político interno: ¿Por qué siempre es el foco si el FA critica o no a tales regímenes? Yo pienso que debe hacerlo, en Convocatoria estamos planteando esa línea, aunque tengamos elementos hasta emocionales que nos unan a ciertos pueblos, como Nicaragua. Crecí con lo que significó la revolución sandinista, pero de ahí a que paradójicamente el mismo líder (Daniel Ortega) sea un dictador, hay que poder decirlo con todas las letras. 

Les sigue costando hacer eso mismo con Cuba. 
Sí, no es el mismo proceso. En Nicaragua fueron a elecciones y todos los candidatos opositores terminaron presos o desterrados. Cuba o Venezuela son casos diferentes pero que tenemos que ver con espíritu crítico. Con Cuba tenemos una relación emocional muy fuerte, pero el endurecimiento de los últimos años de la represión y las medidas de castigo excesivo lo van erosionando. Realmente sí siento que ahí hubo un deterioro de la calidad democrática. Es muy preocupante y hace daño a la gente, pero en un contexto distinto, con bloqueo, que impedía en pandemia que llegaran las jeringas para dar vacunas. Pero lo mismo podemos decir con tantos lugares con que Uruguay mantiene vínculos. El presidente recibió pescado de Arabia Saudita, fuimos todos contentos a Qatar. 

¿Qué va a hacer el Frente Amplio con China? Crece muchísimo en inversiones en la región y Estados Unidos lo está advirtiendo. 
Hay un conflicto geopolítico que vino para quedarse, pero Uruguay tiene que mantener vínculos con todos los países, los que más nos gusten y los que menos. Necesitamos comerciar, que haya inversiones. El FA tuvo un vínculo muy correcto con ambos. 

¿Se dejó pasar el tren del TLC con EEUU?
Eso era más anecdótico. Yo era partidario de que avanzáramos en eso, pero tampoco nos iba la vida. Lo que más le conviene a los países chicos es que haya TLC aunque las pautas en general las marcan los más poderosos. Pero ningún partido ni cámara se jugó enteramente ante la imposibilidad política de hacerlo. Recuerdo una declaración a favor de la Cámara de Industria después de que ya estaba frenado. Uruguay después actuó inteligentemente al lograr un acuerdo marco –no tan ambicioso– de protección a inversiones y al comercio. Lo mismo con otras regiones: no hay que quemar las naves por un TLC con China si genera más problemas que soluciones. Ahí hay que ser inteligentes y no ideológicos. 

¿Está de acuerdo con los proyectos para la reestructura de deudas que promueven Cabildo Abierto y el Frente?
La ley da un marco para la negociación, y esos ámbitos siempre ayudan cuando hay deudas. No lo veo mal, pero no creo que vaya a resolver algún problema de fondo, con mucha gente endeudada. También hay que entender que cuando uno bloquea financiamiento, puede dejar de venir por una vía y vendrá por otra que de repente es más oscura. Si uno legisla adecuadamente ayudará a resolver el problema. Sino, puede generar que las financieras dejen de prestar y las familias lo sigan necesitando. Lo peor que puede pasar es que terminen con el usurero del barrio. Hay que ser cuidadosos con eso. El proyecto que impulsa marcos de diálogo y negociación, está muy bien. Fijar ciertos parámetros rígidos puede llegar a tener consecuencias contrarias a lo que se quiere. 

Es un diagnóstico muy parecido al de Diego Labat, actual presidente del BCU.
No tengo ningún problema, al contrario, tenemos la misma profesión. Si querés te digo en lo que pensamos diferente (se ríe). 

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