24 de julio de 2014 14:58 hs

La inversión de Syngenta en investigación, a nivel mundial y para los cuatro cultivos que considera principales (maíz, arroz, soja y vegetales), asciende a más de US$ 1.000 millones cada año y el maíz capta el 35% del esfuerzo, explicó a El Observador Agropecuario el agrónomo Juan Mascías, gerente de Maíz de Syngenta Latinoamérica Sur.

Mascías, responsable de la charla que cerró la Jornada sobre Maíz 2014 que Syngenta Uruguay y Yalfin organizaron en el Sheraton de Colonia, tras la misma destacó que “pensamos que el sector en el que estamos es uno de los mejores de la economía para estar, por la demanda creciente de alimentos, de insumos como el maíz, por su sostenibilidad, se seguirán necesitando los alimentos y todo lo que involucra la transformación, por ejemplo, del cultivo de maíz en proteínas”.

Por eso Syngenta aumenta la inversión en investigación en productos disponibles y nuevos “ya no solo para satisfacer las necesidades de los cultivos desde el punto de vista biótico, sino desde el punto de vista abiótico, como pensar por ejemplo en híbridos con mejor tolerancia a sequía, a golpes de calor o con mejor utilización de nitrógeno, pensando en de aquí a cinco, 10 o 15 años cómo satisfacer las distintas problemáticas pensando en el productor, y no solo en lo productivo, también en el margen bruto de la rotación, y no solo desde el punto de vista productivo: en lo ambiental y social, en cómo se integra esto en cada una de las sociedades”.

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Las exigencias, admitió, son cada vez mayores: “debemos darle herramientas al productor para que como consumidores podamos acceder a más alimentos, mejores y más seguros”, afirmó.

La jornada se inició con una exposición de la agrónoma María Elena Otegui, de la cátedra de Producción Vegetal de la Universidad de Buenos Aires e investigadora principal de Conicet, sobre “Rendimiento en maíz: cuantificación e interpretación ecofisiológica de los efectos del manejo”. Además de repasar junto al auditorio los conceptos fisiológicos que hay detrás de las tomas de decisiones, destacó que “la importancia de las distintas pautas de manejo varía dependiendo de la expectativa de rendimiento a la que uno apunta” y que “esa expectativa está fuertemente condicionada por el ambiente, el tipo de suelo y las precipitaciones, y se modifica con las épocas de siembra”.

Dijo que las mismas “cuando no teníamos protección fuerte y segura contra insectos estaban muy acotadas a épocas tempranas y eso eliminaba el maíz de algunos planteos en los que los riesgos de déficit hídrico estival son altos”, pero eso cambió, “ahora tenemos esa posibilidad de extender las épocas de siembra hasta diciembre, algo antes impensado, y la jerarquía de elementos a considerar en una época de siembra tan tardía son un poco diferentes a las de una siembra temprana”.

Luego el agrónomo Pablo Zanelli, coordinador de Investigación y Desarrollo en Maíz de Syngenta Argentina, disertó sobre “Nuevos híbridos de maíz de Syngenta: resultados locales y regionales”. “El mercado evoluciona a distintas fechas de siembra, aumentando las fechas de siembra tardías”, por lo que “es clave conocer los puntos de interés de cada una de estas fechas y el comportamiento de nuestros híbridos comerciales y el de los nuevos lanzamientos”, dijo.

Explicó cómo cambian las prioridades, la relación ciclo-rinde y estabilidad-potencial de rendimiento, comparando lo que sucede en una siembra temprana con lo que pasa en una tardía “donde la tolerancia a insectos es dada por los eventos Viptera”.

Añadió que Syngenta “posee la mejor tecnología en control de insectos, el NK900 Viptera3, y dos híbridos nuevos, el SYN 969 y el SYN 840, con tecnología TD/TG. Estamos evaluando lanzar pronto estos dos nuevos materiales en su versión Viptera y así cubrir todas las necesidades del productor”.

En la jornada expuso Alfonso Capurro. Remarcó que en la economía local hay “una desaceleración razonable, con un crecimiento bueno comparado con la región, pero Uruguay enfrenta desafíos, hay una cantidad de equilibrios macroeconómicos desajustados que requieren alguna corrección”. El gerente del Departamento de Análisis Económico de CPA Ferrere los citó: “un déficit en cuenta corriente importante porque estamos importando mucho; una inflación desalineada; estamos caros en dólares; y tenemos un desequilibrio fiscal que requiere correcciones”.

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