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Matosas ante el desafío argentino

La historia del DT dice que cuando dirigió urgido por el corto plazo no le fue bien; agarró Estudiantes

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21 de junio de 2017 a las 05:00

Corría el año 2002 y Gustavo Matosas daba sus primeros pasos como entrenador en el modesto Villa Española. Un día, Martín Carbone, uno de sus dirigidos, llegó con lo justo a tirar un centro y le pegó de punta. La pelota le cayó en la cabecita al 9. Pero el técnico paró la práctica: "En mi equipo nadie le pega de punta", le advirtió. Al tiempo, cuando el Villa era goleado en un partido ante Danubio en Jardines, el mismo jugador, repitió el gesto víctima de la impotencia que marcaba el resultado: 4-1. Le dio contra la línea y la sacó del estadio. Matosas no lo volvió a poner mientras duró su ciclo en el club, hasta que lo sustituyó Miguel Mesa en la 13ª fecha del Apertura 2003.

La disciplina del Maestro Tabárez, el manejo de grupo de Roque Máspoli y el fútbol de Telé Santana lo marcaron a fuego como jugador donde fue campeón de América con Peñarol y la selección uruguaya en 1987.

"En São Paulo, con 26 años, aprendí a jugar al fútbol con Telé", le contó una vez a El Observador tras una práctica de Danubio donde ponía especial énfasis en la pegada de los jugadores para meter los centros al área: "Centro tendido, ¡ten-di-do!".

A los 50 años, el entrenador firmó el martes contrato por un año con Estudiantes de La Plata tras un discreto pasaje por Cerro Porteño donde llegó con el torneo comenzado y dirigió 14 partidos de los que ganó ocho, perdió cinco y empató tres con una efectividad de 59,5 %.

"Estudiantes tiene un ADN similar al mío. No vas a dar una pelota por perdida y vas a dejar hasta la última gota de sudor en la cancha. Saber que no hay imposibles, todo depende de lo que trabajes y des en la cancha", dijo en la conferencia de prensa de su presentación.

En sus últimas declaraciones como DT de Cerro Porteño dijo: "Lo que más le entusiasma al técnico es poder armar un plantel y traer los jugadores que le gustan. Lo que hacen falta son jugadores de mi gusto, más que tiempo. Cerro necesita generadores de juego, de fútbol".

Sonaba a excusa, tras una derrota por 4 a 0 ante Guaraní, pero ahí radica uno de los aspectos medulares de la carrera de Matosas: cada vez que pudo armar un buen proyecto con respaldo dirigencial conquistó logros importantes.

Para muestra basta un botón. A Danubio llegó para completar, en el Clausura, la temporada 2005-2006 luego de que Gerardo Pelusso emigrara a Perú.

En la quinta fecha, Defensor Sporting lo vapuleó 4-0 en el Franzini (dobletes de Maximiliano Pereira y Diego De Souza). La hinchada del franjeado, enardecida, lo despidió con insultos. En zona de vestuarios, El Observador consultó a Matosas si esa goleada lo hacía pensar en dar un paso al costado: "Yo no renuncio a nada", replicó.

A la siguiente temporada, la 2006-2007, ganó el Apertura dándole un paseo a Peñarol en el estadio (4-1, el día que Edinson Cavani hizo su último gol con el franjeado) y el Clausura se lo ganó por penales al aurinegro conquistando el Uruguayo.

Eso lo llevó a Peñarol donde lejos de repetir fracasó al frente de un plantel plagado de estrellas: Gerardo Alcoba, Ruben Olivera, Marcel Román, Carlos Bueno y Fabián Estoyanoff, entre otros.

Pero en el Apertura 2007 firmó la peor campaña de los aurinegros en un torneo corto con 17 puntos en 15 fechas (cuatro victorias, cinco empates y seis derrotas). Se fue a la cuarta fecha del Clausura 2008 condicionado también por dos pobres desempeños en los clásicos de verano.

Tuvo que volver a remarla en Bella Vista en el Clausura 2009 donde no pudo enderezar el rumbo de un equipo que no hacía pie. Se fue antes de que se consumara el descenso.

También fue para el olvido su pasaje al frente de Universidad San Martín de Porres, de Perú. Pero después, en México, encontró su lugar en el mundo.

¿Cómo? Con un proceso a largo plazo, en León.

"Hicimos un proceso a tres años y cuando empezamos me pareció raro por el plazo. Empezamos por las contrataciones que podíamos hacer, por las carencias que teníamos, por conocer el empuje de nuestra afición y después seguimos el plan a rajatabla", contó en 2014 a Referí cuando ya llevaba tres títulos ganados.

Primero llegó a dirigir a Querétaro, en 2011. Lo salvó del descenso y a la siguiente temporada estaba cuarto cuando fue cesado tras un cambio de mando en la presidencia del club.

León estaba en el ascenso y llevaba 10 años sin poder subir perdiendo tres finales. Lo sacó campeón y lo guió a conquistar el Apertura 2013 y el Clausura 2014.

Por eso uno de los gigantes aztecas, América, le puso fichas. Llegó a comandar esos proyectos donde los resultados están por enima del funcionamiento. Fue campeón continental (Concachampions 2015) pero al perder en los playoffs ante el Pachuca de Diego Alonso y no ganar el torneo local fue despedido.

En Atlas fue cesado por no llegar a la liguilla. Solo duró 14 partidos. En Al Hilal estuvo tres meses y lo despidieron estando en el segundo lugar (tres triunfos y una derrota). ¿Cómo le irá en Estudiantes?

Años, Equipos

2002-2003, Villa Española
2004, Plaza Colonia
2005, Rampla Juniors
2006-2007, Danubio
2007-2008, Peñarol
2009, Bella Vista
2010, Universidad de San Martín
2011, Danubio
2011, Querétaro
2012-2014, León
2015, América
2015, Atlas
2016, Al Hilal
2017, Cerro Porteño

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