Juan Pedro miró el monitor y vio a un hombre salir llorando y secándose las lágrimas con la camiseta de Peñarol. Primero lo invadió un sentimiento de incredulidad. El jugador que dejaba la cancha visiblemente tocado por la eliminación del equipo de la Copa Libertadores no era un hincha reconocido ni uno surgido de la cantera del club. Se trataba de una de las últimas incorporaciones.
Maxi, del llanto, a la felicidad
El lateral que abandonó la cancha llorando luego de la eliminación de la Copa, y que movió al presidente Damiani a llamarlo para agradecerle, convirtió el gol que llevó a Peñarol a la consagración