1 de octubre 2013 - 21:31hs

Hace aproximadamente un año que en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) discuten una serie de medidas a fin de retener a los profesionales que emigran, sobre todo a los de algunas áreas en los que los recursos humanos son más escasos o necesarios en el país, como la salud o la ingeniería. Una propuesta que ganó consenso en el MEC –y que cuenta con el apoyo del ministro Ricardo Ehrlich– es que los emigrantes paguen por la formación que recibieron, ya sea de grado o de posgrado.

El coordinador del Área de Educación Superior del MEC, Rony Corbo, dijo a El Observador que actualmente están en una etapa de “estudio de prefactibilidad” de la propuesta, cuantificando los costos de cada carrera y pensando la “fórmula matemática” a aplicar. Aún no está decidido, por ejemplo, si cobrar el costo total o parcial de la formación en la Universidad de la República. Una vez definidos esos aspectos se trasladará el asunto a las autoridades universitarias y al Consejo de Ministros.

Lo que el MEC tiene claro, según Corbo, es que el Estado realiza una “inversión social muy importante” y, por ende, “debe cuidar el capital humano que forma”. El asunto se ha tornado más acuciante porque cada vez más países, desarrollados o en vías de desarrollo, salen a reclutar profesionales de otros países.

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“Personalmente tengo toda la intención política de llevarlo a los máximos ámbitos de discusión”, comentó Corbo. De todas maneras, el jerarca –uno de los principales impulsores de la idea– confía en que “a nivel del sistema político tendrá grandes consensos”, ya que, según él: “¿Quién no va a estar de acuerdo con esto? Solo los profesionales que se van, lo cual es lógico”.

Corbo sostiene que “quien opte legítimamente por irse, debe retribuir a la sociedad el costo su formación”, ya que la sociedad no puede darse “el lujo de que se vayan alegremente como si nada” después de haber estudiado varios años a costo del Estado.

Aunque la devolución del valor económico de la carrera no alcanzará a los profesionales formados en las universidades privadas, Corbo advirtió que “el Estado también brinda” a estas instituciones a través de la exoneración de impuestos, y por ende se las integrará en la discusión. Ya han participado de algunas reuniones sobre “políticas de desarrollo nacional y formación de recursos humanos”, señaló.

El cobro de la carrera al profesional emigrante se piensa acompañado de otras acciones, como aumentos salariales en algunas áreas y opciones de formación continua para los egresados.

Y para los que se quedan...
El análisis del MEC también abarca a los profesionales que hayan cursado carreras largas y costosas. Para ellos, lo que se está pensando es instrumentar medidas que los obliguen a realizar una “retribución social” apenas se reciban.

Esto apunta especialmente a los médicos, y va en consonancia con lo que han planteado distintos actores del gobierno, empezando por el presidente José Mujica. Más de una vez a lo largo de su mandato, Mujica ha explicitado su intención de resolver la carencia de recursos humanos en el interior profundo obligando a los médicos a trabajar allí por un tiempo.

De hecho, esa idea está cerca de prosperar. La Comisión de Salud del Senado tiene a estudio un proyecto de ley que regula las residencias médicas y que, entre otras cosas, establece que los médicos deberán cursar un semestre de su especialización en alguna localidad del interior. El texto fue redactado por el subsecretario de Salud, Leonel Briozzo, quien confía que se convertirá en ley antes de que termine este período.

Hace unos 15 días, la ministra de Salud, Susana Muñiz, solicitó a la Facultad de Medicina un informe sobre los costos de cada egresado. Según informó El País, allí calcularon que la inversión en cada médico recibido es de unos US$ 40 mil.

Fuentes del Ministerio de Salud Pública (MSP) dijeron a El Observador que Muñiz pidió esos datos para tener una noción más precisa de lo que la Universidad invierte en los médicos, y así poder exigirles acorde. Esto va en la misma línea del proyecto de Briozzo y las ideas del presidente.

En cambio, según las fuentes, no está en los planes de la ministra cobrarles a los médicos que emigren. Si bien Muñiz ha planteado su preocupación por el impacto del plan de salud brasileño Más Médicos, sobre todo en los departamentos fronterizos, no ha tomado medidas concretas para evitar que los profesionales se vayan.

Según datos oficiales, hasta el momento son 20 los médicos que solicitaron sus títulos en el MSP para ir a trabajar a Brasil. La mayoría provienen del interior.

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