Nacional dejó pasar este domingo la posibilidad de quedar a dos puntos de Peñarol en la Tabla Anual al igualar 0-0 con Liverpool en Belvedere en el arranque del Torneo Clausura. La conducta es reiterada. Es la cuarta vez que el tricolor llega con el resultado visto de su tradicional rival y con la mesa servida para recortar distancias. Pero sistemáticamente falla. El Nacional del Guti se transformó en un desaprovechador serial de circunstancias favorables en el presente Campeonato Uruguayo.
Está bien. En la tercera fecha del Intermedio, Nacional fue paseado en Belvedere. Se comió flor de baile. Y en esta oportunidad jugó un partido más equilibrado. Pero igualmente Liverpool fue en líneas generales algo más.
Pero eso no cambia el eje de la cuestión. Nacional no aprovecha sus oportunidades. Y no lo hace por falta de ganas. Lo hace por falta de recursos. Por lo que intentan los jugadores en el campo de juego, por lo que trabaja el entrenador en la semana y por lo que pudieron hacer los dirigentes para reforzar al equipo de cara a este Clausura.
A saber. Nacional tuvo ya cuatro posibilidades de pasar a Peñarol en la Anual o de acortarle diferencias.
No lo pudo hacer por sus propios medios en la novena fecha del Apertura cuando visitó el Campeón del Siglo, se metió en la cueva -en modo Gutiérrez- y perdió de principio a fin (2-0). Ahí Peñarol le sacó cinco puntos de ventaja en la tabla.
Federico Gutiérrez
Federico Martínez, poco y nada
Tampoco pudo hacerlo tras la primera fecha del Intermedio. Los aurinegros perdieron un partido increíble con La Luz un viernes al quedar con nueve hombres. Al otro día, un sábado, Nacional fue incapaz de vencer al modesto Cerro, uno de los equipos ascendidos esta temporada y que fue impedido de jugar como local en el Tróccoli.
En la quinta fecha del Intermedio, Peñarol perdió contra Danubio en Jardines en un partido donde le anularon dos goles en acciones polémicas. Pero el domingo, Nacional dejó dos puntos contra otro equipo proveniente del descenso, Racing, con el que empató 2-2.
Ahora, el sábado Peñarol empató con Cerro tras armar un súper equipo en el período de pases y llegar nuevamente con ínfulas de candidato. Pero el porfiado Nacional del Guti no se las ingenió para ganarle a Liverpool.
Un hecho para nada menor, que agrava el discreto panorama futbolístico de Nacional, es que Liverpool terminó jugando 21 minutos con un hombre de menos y 2' con nueve futbolistas.
El equipo solo tuvo chispazos. Insinuaciones. Esporádicas asociaciones entre Diego Zabala y el Chory Castro. Alguna subida de Báez. La vocación protagónica de un Thiago Helguera sobre el que no se construye juego asociado.
Pero mientras Zabala y el Choty lo intentaron, con su tranco lento, el equipo careció de esa velocidad extra para hacer daño porque el ala derecha de Leandro Lozano-Federico Martínez generó poco y nada.
Martínez, radiado de los dos partidos ante Boca Juniors, vio cómo Nacional reforzó su puesto con Castro y el paraguayo Antonio Galeano. Fue una sombra de los buenos momentos que mostró en el inicio de la temporada.
Federico Gutiérrez
José Alberti y Franco Fagúndez, cambios tardíos
Acaso lo más positivo que tuvo Nacional fue el arco en cero y un par de intervenciones salvadoras de Salvador, valga la redundancia, Ichazo.
Al equipo le toca ahora visitar Cerro Largo en el Ubilla y después empezar a esperar la recuperación de jugadores que pisaron Los Céspedes y se lesionaron, como Franco Romero y, sobre todo, Gonzalo Carneiro. Además de Yonathan Rodríguez y Francisco Ginella en el mediocampo.
El volumen de juego y la vistosidad de las formas no son algo con lo que Gutiérrez pueda darle herramientas de solución a este Nacional.
Sí lo son los chispazos individuales de Zabala o el oportunismo del 9 de turno. Esta vez Bruno Damiani no tuvo ninguna mientras que el Colo Ramírez entró y generó una expulsión y metió un cabezazo que Sebastián Britos salvó con notable intervención.
El paraguayo Galeano metió un tiro desviado en la última jugada del partido y José Alberti, según Gutiérrez, no siguió las indicaciones del DT y en lugar de jugar cerca de Zabala en campo rival se ofreció en salida en campo propio.
Es que así se explica este Nacional. En acciones aisladas, en cámara lenta, en chispazos individuales, en una trama predecible, rústica y aburrida.
Liverpool, por su parte, fue más sin Fabricio Díaz -su cerebro en el mediocampo- ni el empuje que le podía dar por el lateral Federico Pereira.
En este caso sí hay una idea de juego bien definida y una intensidad alimentada por un motor propositivo. Pero el equipo se quedó en inferioridad numérica en el remate del encuentro. Por eso tampoco pudo descontar en la Anual.
Ahí todo sigue igual. Un descolorido Peñarol como puntero. Un Nacional que no tiene idea cómo acercársele y Defensor Sporting y Liverpool como enemigos con mayor potencial futbolístico.