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Nacional y la billetera flaca: las limitaciones del mercado de pases

Los tricolores contemplaron sin poder hacer nada cómo se les iban de las manos Adam Bareiro y Ángelo Henriquez, qué tan lejos está el fútbol argentino; siguen bajando el presupuesto

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16 de julio de 2019 a las 05:02

Adam Bareiro estuvo arreglado para Nacional. El presidente José Decurnex viajó personalmente a negociar en Monterrey. Habían acordado con un representante las bases del acuerdo, hasta que el hermano del futbolista, que también lo representa, supo de las negociaciones, se enteró San Lorenzo, mejoró la oferta y se llevó al jugador. Así se cayó el pase a los tricolores.

El paraguayo, delantero de 22 años, 1.84 de altura, fuerte y goleador, era lo que necesitaba Nacional. Los cuatro años que tenía de contrato con el equipo mexicano no eran impedimento para que Monterrey lo cediera en préstamo a los tricolores. Cuando San Lorenzo apareció en escena, cambiaron las bases del acuerdo. Desde Argentina confirmaron que el contrato del delantero incluye una multa de US$ 250.000 que los de Boedo deberán pagar el futbolista si no juega el 50% de los partidos.

Ese punto no estaba escrito en el compromiso con Nacional. Monterrey quería que el jugador tuviera competencia y continuidad, y le dio a los albos la posibilidad de un acuerdo acorde a la billetera del mercado uruguayo. Los tricolores le habían ofrecido la vidriera de la Copa Libertadores y tener protagonismo en el equipo.

El acuerdo era perfecto para los tricolores, Bareiro había jugado solo siete partidos en la temporada y el fútbol uruguayo ofrecía el terreno fértil para la recuperación del delantero, hasta que el dinero torció el rumbo de la negociación y Nacional cedió ante San Lorenzo.

Ángelo Henriquez, el chileno de 25 años que fue campeón de América en 2015, estuvo a punto de arreglar con Nacional. El viernes pasado, el último día del período de transferencias, cuando los albos empezaron a buscar planes alternativos para reforzar el ataque, quedaron cara a cara con la posibilidad de contratar a Henriquez. Gustavo Lorenzetti y Matías Rodríguez, el ex defensa de Nacional, lo habían convencido. Habían arreglado con Universidad de Chile, dueño de su ficha, y el club se hacía cargo de parte del salario. El jugador le expresó a Nacional que no podía resolver su futuro en un día y mucho menos cuando todavía le queda un mes y medio de mercado de pase. También se cayó el pase a los tricolores.

Estuvo en la mesa la posibilidad del delantero argentino Nicolás Blandi. El vicepresidente tricolor Alejandro Balbi contactó al presidente de San Lorenzo, Matías Lammens, y cuando pusieron los números del contrato del jugador sobre la mesa, se canceló cualquier intención de los albos por reforzar el ataque con este futbolista. Otro pase frustrado.

Balbi definió en una frase las dificultades con las que negocian los clubes uruguayos por sus menguadas economías. “Para traer a un jugador se tienen que alinear los planetas y eso implica que el club que tiene la ficha del jugador esté dispuesto a darlo sin costo y que el jugador acepte la oferta que puede pagar Nacional y venir a Uruguay”, dijo el vicepresidente en AM 1010.

En medio de ese panorama, finalmente el mercado para Nacional se cerró con el argentino Pablo Barrientos y Rodrigo Pastorini, que el viernes, el último día, llegaron para los tricolores.

Barrientos rescindió con Toluca, porque tenía un año más de contrato y apostó por Nacional por la vidriera de la Libertadores, la cercanía con Buenos Aires y su amistad con Gonzalo Bergessio, quien operó para concretar su llegada para rememorar viejos tiempos en Catania y San Lorenzo. Para Pastorini es la vuelta a un grande y a confirmar con goles y buenos rendimientos todo lo que hizo en Wanderers, con la repercusión de jugar Libertadores.

En este período de pases Nacional ajustó aún más sus contratos del primer equipo. Barrientos cobrará menos que Octavio Rivero, bajó a la mitad el salario de Esteban Conde con relación al de Sergio Rochet y se desprendió del contrato de Marcos Angeleri.

A Nacional y a los otros 15 clubes les quedó una experiencia en este invierno: acotar el mercado de pases al 12 de julio, cuando en Europa cierra el 31 de agosto, es un riesgo excesivo, porque en las próximas semanas la salida de una promesa juvenil puede acabar con perder el campeonato.

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