Esperado con ansias por algunos, temido por otros pero con una expectativa unánime, el servicio de películas y series de TV que hace furor en Estados Unidos llegó a América Latina, Uruguay incluido.
Este nuevo gigante de internet (“el asesino de Blockbuster” según lo llaman los medios argentinos) se presentó en sociedad con la promesa de cambiar la forma de acceder al entretenimiento en la era digital. Si bien nació en 1997 como una especie de delivery de videos en soporte físico, rápidamente ganó el mercado digital, hasta contar con 25 millones de clientes.
El evento, que contó con la presencia del fundador y CEO global de la firma, Reed Hastings, había generado inusual expectativa entre los periodistas del área tecnológica de Argentina, que concurrieron en masa a la presentación en sociedad de Netflix, en el lujoso hotel Palacio Duhau de Buenos Aires.
Allí, el ejecutivo demostró cierta habilidad para responder preguntas incómodas, que ocuparon un amplio rango: desde el motivo de las dificultades que un periodista había tenido para conectarse con el servicio hasta por cuánto tiempo se podría mantener el precio en un país que tiene una alta inflación. “No podemos esperar a ser perfectos para lanzar nuestro servicio en los nuevos mercados, nuestra filosofía es ir aprendiendo a medida que avanzamos”, definió Hastings, justo en la semana en la que Netflix está desembarcando en 43 países. Reconoció que algunas premisas con las que creció su negocio en Estados Unidos no siempre están presentes en Latinoamérica, como por ejemplo el nivel de bancarización y uso de tarjetas de crédito, y desde ya el tipo de conexión a internet y la cantidad de productos tecnológicos que pueden “bajar” los contenidos.
En lo que respecta a la bancarización, señaló que se buscará incorporar también a las tarjetas locales, de forma de ampliar la base del público objetivo.
Y ante una de las preguntas que desvelaban a los fanáticos de la tecnología, aclaró que el nuevo servicio tiene la flexibilidad de adaptarse a la calidad de la conexión del usuario. Esto implica que, en el caso de que el ancho de banda lo permita, la calidad que se transmita será la máxima, pero que irá descendiendo en la medida en que la infraestructura desmejore.
Esta flexibilización funciona también en tiempo real. Esto implica que si alguien comienza a ver una película en la máxima calidad de definición y, cuando va por la mitad, otra persona en una segunda computadora de la casa se conecta a internet para escuchar música, el sistema reconoce la situación y baja la calidad de la película que se está emitiendo.
“Lo que no va a ocurrir es que la transmisión quede detenida en la mitad”, tranquilizó a la audiencia el ejecutivo de Netflix.
También explicó que con cada cuenta es posible ver una película en varios dispositivos simultáneos. Es decir, mientras un miembro de la familia ve la película en la computadora, otro puede verla en la TV o en una notebook. Lo que no se puede hacer es ver simultánamente diferentes películas utilizando la misma cuenta.
En todo caso, se aclaró que habrá un servicio técnico para guiar telefónicamente al usuario. La sede estará en México, y la empresa descarta por el momento que haya un servicio local para la región sur.
Adecuación al gusto local
En cuanto al contenido, Hastings aclaró que no se podrán ver películas de estreno en el servicio básico. Los contenidos más nuevos tendrán un año y existirá la posibilidad de ver algunos títulos más nuevos en pay per view.
La mayor parte de la oferta es transmitida en idioma original (inglés, por regla general) y subtitulado. Solamente algunos títulos particularmente taquilleros estarán disponibles con doblaje. El catálogo, en el comienzo, tendrá una amplia mayoría de películas y series estadounidenses, pero la política de la empresa es ofrecer un creciente menú regional. Por lo pronto, Netflix está cerrando acuerdos con las grandes productoras de cine y cadenas de televisión de la región, tales como Globo de Brasil y TV Azteca de México.
Esta estrategia de sumar contenido local explicará el 65% de la inversión inicial que haga Netflix en los dos primeros años de actividad en el mercado regional.
“La idea es hacer en América Latina algo parecido a nuestra experiencia de Estados Unidos, donde ofrecemos una base general con adaptaciones a gustos locales. Así que sobre la marcha iremos viendo cuál es el tipo de contenido que resulta más demandado por los públicos de Argentina, Paraguay y Uruguay, de manera de ir gradualmente adecuando el servicio a esos gustos locales”, explicó. De momento no hay mucha variedad y hasta hay deslices como tener las dos primeras películas de El Padrino y no la tercera.
Pago versus gratuito
El otro gran tema que acompaña la llegada de Netflix a estas latitudes es el vinculado con los competidores que ofrecen el servicio gratuito. Hay varios sitios web muy populares en Argentina, como el caso de Cuevana.tv, que permiten acceder en forma libre a un amplio rango de películas y series de TV.
Los periodistas que asistieron a la conferencia tenían ansiedad por conocer la versión de la empresa respecto de por qué un público acostumbrado a acceder al entretenimiento en forma gratuita habría de pagar una tarifa por ello.
Y con una sonrisa en la cara, el ejecutivo se limitó a decir: “Vender agua embotellada también es un gran mercado, cualquiera puede entrar”. Y a continuación se dedicó a ponderar las bondades de un servicio cuyo diferencial es ser legal y contar con un “gran” catálogo.
Convencido de que no hay particularidades culturales locales que vayan en contra de los servicios pagos, no dudó en pronosticar que la base de clientes de Netflix crecerá exponencialmente como lo hizo en Estados Unidos, hasta superar a la competencia gratuita.
“Competidores tenemos en todos lados donde vamos. Y lo único que podemos hacer es focalizarnos en dar nuestro servicio cada vez mejor. Pero no nos preocupa que haya competidores; es algo bueno para los consumidores”, expresó.
Si bien se negó a revelar los números esperados de facturación, sí admitió que en el plan de negocios de Netflix se debería llegar al “break even” (es decir, a ingresar en fase de ganancias operativas) a los dos años de este lanzamiento.
Las operaciones no implicarán alianzas exclusivas con ningún asociado local, ni financiero ni tecnológico. Ni siquiera habrá, a diferencia de lo que ocurre con otros nuevos servicios de internet, representación en Buenos Aires, lo que en sí es toda una definición de estrategia de negocio globalizado. l