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Ningún pibe nace cheto, la obra argentina que apunta contra Macri, llega a Montevideo

La pieza del under porteño se desarrolla entre cumbias, la imagen de familia tipo con su pulcra niña rubia y autores como Kant y Bourdieu

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17 de agosto de 2018 a las 16:00

Niñez que se utiliza con un fin político, bombardeos mediáticos, discursos vacios que se esconden tras un karaoke de cumbia; todo esto converge en un shock de información que se materializa en la obra argentina Ningún pibe nace cheto, que llega este viernes al Teatro Solís.

Entre imágenes de Twitter, videos de YouTube, publicidades y textos científicos los actores y dramaturgos argentinos, Juan Gabriel Miño y Natalia Casielles intentan en esta performance/documental, dejar al desnudo –a través del teatro– una postura política que rechaza profunda y explícitamente el macrismo. De esa manera, actúan e interactúan con una serie de archivos que tienen como punto de partida la década de los 70.

Miño dialogó con El Observador sobre su trabajo y, aunque ya hace un año que exhibe la obra en Buenos Aires, mostró que la sensibilidad por lo que expresa allí, sigue intacta.

¿Son explícitos en el rechazo hacia el gobierno de Macri?
Sí, es un ensayo sobre la niñez pero se termina llegando a cómo se construyen ciertos discursos políticos. Hay escenas donde se ve al presidente cuando asume, bailando en el balcón de la Casa Rosada con Gilda de fondo cantado por Gabriela Michetti. Hay videos y audios de él constantemente.Trabajamos sobre la idea de fotografía, cine, de qué atrae y qué vende, cuál es el fetiche por los niños blancos, rubios y puros –por lo menos en occidente– y cómo eso termina siendo una campaña presidencial sin ningún tipo de ideología concreta y solamente mostrando una nena. Y mostrándola desde el minuto cero, porque Macri subió una foto a Twitter en el medio del parto de su hija, una niña que está totalmente utilizada con un fin político porque toda la campaña fue hecha con su nacimiento.

¿Por qué hacen hincapié en el concepto de cumbia como herramienta de propaganda política?
Al verlos cantando Gilda uno se pregunta "¿Cómo puede ser que estén cantando esto cuando no les pertenece?". Es fuertísimo entender que se utiliza la música popular o lo que vendría a ser de una clase mucho más humilde, para una campaña política donde los únicos favorecidos van a ser nada más que ellos.

¿Cómo convive la coyuntura argentina con las artes escénicas?
Cada vez que hago algo, busco material propio que tenga cierta sensibilidad conmigo. La asunción de este gobierno nos deprimió mucho, por lo menos a nosotros, y pensamos "¿Qué se hace con todo esto que es tan impune?". Entendimos que este es nuestro medio de expresión y de comunicar. Si los medios de comunicación cuentan otras cosas, por ahí nosotros, aunque tengamos un público más pequeño, podemos comunicar y exorcizar ciertas tristezas y dolores que inherentemente están. También es un modo de llenar la distancia. Pasa lo mismo con la escritura, cuando uno puede volcar eso que duele o genera angustia, hay un acto sanador que –por lo menos– te deja más tranquilo. Yo no me podría poner a militar en ningún partido político, pero soy totalmente opositor al gobierno macrista, entonces, siento que algo tengo que hacer. Mi deber o mi querer están completos, sobre todo con esta obra.

¿Por qué dice que los medios de comunicación cuentan otras cosas?
Lo que pasa es que el gobierno es propietario de los medios de comunicación, entonces los que funcionaban o por lo menos con los que contábamos para poder ser informados, están siendo cerrados. No hay presupuesto para un montón de medios que estaban buenos y difundían cosas que quizás, otros no. Se genera menos multiplicidad de voces y opiniones y eso genera un achatamiento de la información que circula.

Además de apoyarse en lo que pasa en las redes sociales y la televisión, ¿analizan otros discursos?
Se trabaja mucho sobre el gusto, la estética, el cine y la fotografía. Tratamos de hacer un conjunto entero pero la obra es muy veloz y, quizás, haya cosas de las que te vas a perder. Para mí eso está bien. Es un ataque de información donde quedás un poco aturdido, pero algo te queda resonando. Llama a la reflexión. Realmente todos se quedan pensando y a veces la gente se enoja cuando no entiende del todo, pero para mí esta bueno no entender. Es necesario estar permeable y saber que hay cosas que vas a poder captar, otras que no y ese espacio de vacío, genera otro tipo de sentido que tiene que ver con la sensibilidad.

La obra incluye una vasta selección de autores teóricos que estudiaron el fenómeno comunicacional ¿por qué?
Sí, son muchísimos; (Roland) Barthes, (Armand) Matterlart, (Theodor) Adorno, (Pierre) Bourdieu, (Immanuel) Kant, y más. Pensamos que al hablar de tantos temas vigentes, podemos usar estas voces que están legitimadas, para así poder contar las nuestras.

Le decimos "experiencia performática" a la obra porque no deja de ser entretenida más allá de que tiene muchos textos científicos que los exponemos para que queden a libre interpretación o reflexión aunque hay algo que termina decantando por la cantidad de capas de sentidos que empiezan a atravesarse. Tratamos de no tener una bajada de línea clara y puntual. Ciertos videos, con cierta música y tales textos producen un choque.

¿Por qué eligen partir en la década de 1970?
Porque utilizamos ciertas publicidades donde ya se utilizaba a los niños para vender productos, el archivo visual en general es de otras épocas para poder armar algo circular y decir "esto no es nuevo". Si ubicamos esto en un tiempo menos cercano, vemos que es algo más circular y constante y que para poder entenderlo y llegar a lo contemporáneo hay que verlo con más objetividad. Necesitamos, además de seguir construyendo, deconstruir eso que ya armamos entre todos. El único material que es contemporáneo es lo que tiene que ver con el presidente.

Después de ir a ver la obra, ¿el espectador se con respuestas?
Para nada. Es una obra que abre preguntas antes que dar respuestas. Tiene que ver más con un ensayo que llama a la reflexión, porque tampoco tenemos las respuestas. Sería muy hipócrita decir que tenemos una respuesta y de hecho la dramaturgia trabajó un montón para no tener una respuesta. Porque uno siempre tiene una ideología, una formación y una manera de pensar que hace que uno piense que hay una forma de solucionar las cosas porque de lo contrario viviría en una nebulosa bastante grande. Pero el trabajo estuvo más en limpiar lo que son opiniones propias y tratar de decir "esto es un problema, esta naturalizado".¿Qué se hace con esto? No lo sabemos, pero lo ponemos a funcionar en la cabeza de quien venga.

Únicas tres funciones

Ningún pibe nace cheto se presenta 17, 18 y 19 de agosto a las 19.30 horas, en la Sala Zabala Muniz del Teatro Solís. Las entradas se pueden adquirir a través de Tickantel o en boletería del teatro.




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