31 de julio de 2014 15:43 hs

Con un precio esperado menor al del año pasado, que hace dificultoso conseguir márgenes de ganancia, y lluvias persistentes que complicaron la siembra, el área triguera de Uruguay desciende por tercer año consecutivo y es posible que sea la más baja desde la siembra de 2007. Se estima que la caída será de 20% a 30% respecto al año pasado.

Desde la Dirección de Recursos Naturales Renovables del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) se manejó un área de 300 mil en planes de suelo presentados. Eso abre la posibilidad de que no se llegue a las 350 mil hectáreas. Esta cifra representaría 32% menos que las 515 mil hectáreas de 2013, según datos de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa). La Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) manejó para la zafra anterior una superficie de 460 mil hectáreas.

En lo previo, la proyección de un año Niño fue una luz amarilla para los productores en la decisión de siembra. A esto se sumó el desestímulo del escaso margen de ganancia, con bajos precios. Los costos directos por hectárea de trigo se ubican entre US$ 500 y US$ 550, lo que sumando US$ 150 de arrendamiento ronda un costo total de US$ 700.

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Si se proyecta un precio de US$ 215 por tonelada, el rendimiento de equilibrio para quienes arrendaron se ubicaría en 3.300 kilos por hectárea, por encima del promedio obtenido en la zafra pasada de 3.200 kilos por hectárea.

La producción, con un área algo menor a 400 mil hectáreas y un rendimiento normal, sería de 1,1 a 1,2 millones de toneladas. Tomando un consumo doméstico de 400 mil, el saldo exportable quedaría en 720 mil toneladas. Cifra menor, incluso, al total de lo exportado en este año hasta el 24 de julio, de 753.636 toneladas. Porque a pesar de un panorama que puede tener adversidades, las exportaciones del cereal van a gran ritmo.

A esa fecha de julio las exportaciones llegaron a 182.446 toneladas, el dato más alto de la historia para julio y el segundo mayor volumen desde marzo de este año.

Eso es importante porque el aumento en la producción se tradujo en un incremento en el stock. Al empezar este año el stock era de 1,65 millones de toneladas, 55% por encima de las existencias de 2013, y al primer día de julio se situó en 768.276 toneladas, 212 mil más que el año anterior, 38% más.

Brasil, principal destino del trigo local, con 42% de las exportaciones del cereal, demandó en forma directa 241 mil toneladas en la primera mitad del año. A lo que se suman 390 mil toneladas que partieron desde la zona franca de Nueva Palmira, 5% más que en 2013. A pesar de que han apuntado a EEUU, levantando el Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur, han logrado sacar buena parte de la producción pasada. Y aunque está previsto por el gobierno que la exención del AEC sea solo hasta fines de agosto, se mantienen las presiones desde la industria molinera brasileña para extenderlo en el tiempo.

Si el trigo va a un período de bajos precios, Uruguay deberá acentuar los esfuerzos por diferenciarlo. Y en eso se está trabajando.

La coordinadora de la Mesa Nacional de Trigo, Marcela Godiño, explicó que “tanto los productores como las empresas se están preparando para afrontar una zafra que puede ser difícil, previendo que van a tener que segregar, y organizarse bien para el recibo”, si se dan las condiciones climáticas Niño en primavera.

La Mesa está analizando medidas de manejo para segregar mejor distintas partidas de acuerdo a la calidad del grano, así como fomentar el uso de herramientas, como el modelo de pronóstico de toxinas como el DON en trigo de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). Asegurar a los molinos partidas libres de la toxina es clave para entrar al mercado de Brasil.

Para eso se ha conformado un grupo técnico que trabajará sobre un pedido de INIA en la evaluación de todas las variedades que están en el segundo y tercer año evaluación del Instituto Nacionald de Semillas (Inase). Con esto se pretende conocer más en profundidad el comportamiento de las variedades en relación a DON, para eventualmente segregar teniendo en cuenta la variedad, además de la zona de la que proviene y otros factores que pudieran estar incidiendo en que un lote tenga mayor o menor contenido de DON. Este grupo además va a evaluar otras medidas de manejo como la cosecha anticipada.

Más allá de lo lluvioso que ha sido el otoño e invierno, lo que supone un riesgo por la proliferación de hongos, es muy temprano para estimar cómo será la calidad de la cosecha. Daniel Vázquez, investigador principal del Programa de Cultivos de Secano de INIA La Estanzuela, sostuvo que todos los problemas que ha habido para sembrar e implantar pueden jugar en contra, pero hay mucho tiempo para que los efectos que pueda tener en calidad se corrijan.

Las amenazas que se ciernen sobre el cultivo en Uruguay también son un problema potencial en Argentina, Paraguay y sur de Brasil. El posible recorte en la producción regional puede abrir otra chance de repunte para el precio del trigo local. El Ministerio de Agricultura argentino mantuvo en su último informe la previsión de crecimiento de 25% en el área respecto a la muy baja de 2013.

Argentina tiene un remanente importante del grano de la cosecha pasada que puede presionar a los precios sobre la cosecha. En Brasil se sigue con atención el impacto que puedan ocasionar las continuas precipitaciones en las principales regiones trigueras, particularmente Río Grande y Paraná. Si Uruguay logra un diferencial de calidad para una parte de su excedente puede ser muy valorado en el país norteño.

Repunte de la cebada en peligro
A diferencia del trigo, la cebada tendrá un área mayor a la del año pasado. En el ámbito nacional la siembra bajo contrato cubrirá un área de 100 mil hectáreas máximo, lo que significa un crecimiento de 20% respecto a las 83 mil hectáreas del año pasado, informó una fuente industrial.

Al comienzo de temporada con el lanzamiento del plan comercial la intención de siembra era de 125 mil hectáreas. Luego, la caída de precios y la adversidad climática llevaron a que se resignara parte de ese cultivo.

Desde Calmer, Roberto Verdera, gerente del departamento técnico de la cooperativa, dijo que el área destinada a ese cereal no va a bajar en referencia al año pasado, pero sí respecto a la intención de siembra.

Como en el trigo, que esa intención de sembrar más se concrete en mayor producción, dependerá de las lluvias. En un cultivo con especificaciones de calidad muy precisas, el industrial consultado opinó que puede tener una operativa de cosecha “complicada”, con calidad de la cebada afectada, “por lo que somos muy cautos a la hora de proyectar una producción final”, dijo.

La agricultura enfrenta un nuevo escenario de precios mucho más desafiante. Y en el caso de los cultivos de invierno un doble examen, ya que obtener altos rendimientos será difícil. Más allá de las complicaciones climáticas si el área de trigo queda por debajo de 400 mil hectáreas podrá interpretarse como una luz amarilla respecto a los márgenes del cultivo.

Precio de la colza despegado
La colza, el tercer cultivo de invierno en área, también registrará una baja de superficie con respecto a la intención inicial de siembra, golpeado por el exceso de lluvias.

Ignacio Crosa, responsable comercial de ALUR, señaló que de acuerdo a sus relevamientos la intención de siembra de esta zafra fue de unas 18 mil hectáreas, de las cuales se han podido plantar unas 11.500 y todavía se sembrarían unas 600 hectáreas más. Crosa destacó que “en comparación con otras alternativas de invierno, el porcentaje de siembra respecto a la intención inicial es muy bueno”. El año pasado el área de siembra fue de 15 mil hectáreas, lo que refleja una caída de 19% si finalmente se implantan 12 mil este año.

El funcionario explicó que el rendimiento de equilibrio, sin considerar la renta de la tierra, gira en torno a los 1.000-1.100 kilos por hectárea, utilizando un paquete de fertilización adecuado para buscar rendimientos potenciales de 1.600-1.800 kg/ha. Con la baja de precio de los granos en general este cultivo queda despegado del resto. Mientras el trigo en Chicago posición diciembre está apenas a US$ 200 la tonelada, los contratos de producción ofrecidos por ALUR establecen, entre otras cosas, un precio mínimo de US$ 500 por tonelada seca puesta en Montevideo, y una bonificación en materia grasa del 1,5% por cada porcentaje encima de la base (43%).

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