Piense cuál fue el último mensaje que envió a través de cualquier servicio de mensajería instantánea (llámese Whatsapp, Messenger de Facebook o Skype). Ahora imagínese la situación en la que una persona, de cualquier parte del mundo y con intenciones dudosas, tiene acceso a todos esos datos, fotos, archivos y contactos que usted compartió desde que utiliza la aplicación. Si bien parece uno de esos casos en los que se niega que algo así pueda pasarle a uno, sucede todos los días en todos lados, en cualquier momento y por cualquier persona que tenga acceso a internet y pueda interpretar algo tan simple como un tutorial de YouTube.
Ojo con los chats: la débil seguridad de la mensajería
Expertos advierten que ninguna de las aplicaciones de chat de uso masivo protege al usuario frente a posibles amenazas y mucho menos respetan su privacidad

