11 de abril de 2011 19:05 hs

Los llamados operativos “pinza” que vienen llevando adelante en forma sorpresiva funcionarios de la Jefatura de Policía de Montevideo y de la Intendencia de la capital permiten combatir, en simultáneo, al menos dos problemas que aquejan a los montevideanos: detener a los conductores que están manejando en condiciones irregulares y arrestar a los rapiñeros que, luego de delinquir, utilizan motos o taxis para escapar del lugar donde cometieron el delito.

Ayer se llevó adelante uno de estos controles en la intersección de Rondeau y Uruguay. Nadie esperaba que sobre las cinco de la tarde casi una veintena de inspectores de tránsito y policías se desplegaran en dos grupos sobre ambas avenidas. A fuerza de conos en el pavimento y ademanes, empezaran a desviar a todo aquel que frente a un volante les resultara “sospechoso”.

El subjefe de Policía de Montevideo, Washington Curbelo, dijo a El Observador que estos operativos “conjuntos” con la comuna permiten a la Intendencia controlar que los conductores tengan en regla las licencias de conducir y propiedad de las motos. A su vez, la Policía controla el hurto de estos vehículos y verifica si fueron utilizados para cometer rapiñas.

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Según explicó a El Observador el coordinador de la Jefatura de Montevideo, Luis Mendoza, ayer se eligió trabajar en la esquina de Rondeau y Uruguay porque se trata de “una vía rápida de escape para los que delinquen en el Centro”. “Bajan por Rondeau y llegan a conectar con otras calles que los llevan a la rambla o a la periferia”, dijo el jerarca policial mientras observaba el despliegue.

A pocos minutos de iniciado el operativo un joven fue detenido. Manejaba una moto Jumbo, con apariencia de recién estrenada. No tenía cédula, no tenía documentos de la moto, no tenía ningún papel que diera cuenta que la que conducía era su moto. Él, su casco y la moto fueron subidos a una camioneta policial y dirigidos a la Seccional Nº 3. “Dice ser colombiano, y dice tener 17 años”, comentó Mendoza. Distinto es el mecanismo para detener a los taxis. Por ejemplo, un policía hizo descender de un taxi a un chofer. Lo llevó contra la pared, le revisó el cuerpo, le pidió la documentación y lo dejó ir.

Consultados sobre los criterios utilizados para detener a estos vehículos, la respuesta fue: “al boleo”.

La Policía y la Intendencia de Montevideo planifican semanalmente en que lugares van a actuar.

“Esto se basa en la georeferencia”, advirtió Mendoza, quien explicó: “todos los lunes nos reunimos con la gente de la Intendencia; ellos llevan su bibliorato con las denuncias que tienen y nosotros vemos dónde tenemos denuncias. Así vamos planificando”.

La semana pasada, la división Tránsito aplicó 1.264 multas contra picadas en los barrios Manga, Jardines del Hipódromo, Belvedere y Paso de la Arena.
Además, se incautaron 144 motos en condiciones antirreglamentarias, que fueron llevadas a depósitos municipales.

Hasta el momento los operativos “pinza” de carácter sorpresivo venían teniendo lugar en la noche. El de ayer se llevó adelante en horas de la tarde, ya que se entiende que las rapiñas –en los barrios comerciales– tienen lugar a plena luz del día. Este tipo de operativos se inscribe en una batería de medidas que prepara el gobierno con el objetivo de frenar la cantidad de rapiñas. La preocupación a nivel oficial sobre el delito de rapiña se mantiene desde hace varios años, ya que no decrece.

(Observa)

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