El gobierno de la oposición de Venezuela contrató a Lee Buchheit, el veterano abogado de deuda soberana, para que ayude a reestructurar la carga de deuda del país que asciende a los US$150 mil millones, lo cual indica que podría adoptar una postura estricta con los inversionistas que han comprado a muy bajos precios los bonos venezolanos en moratoria.
El asolado país latinoamericano ha estado en gran medida en impago desde 2017. En la práctica, las sanciones del gobierno estadounidense que prohíben las transacciones de valores de Venezuela y de Pdvsa, la compañía petrolera nacional que representa una gran parte del endeudamiento del estado, han impedido una reestructuración.
El gobierno de la oposición ha mantenido conversaciones discretas en Oslo, Noruega, con el gobierno titular encabezado por el presidente Nicolás Maduro. El resultado es incierto, pero la contratación de Buchheit probablemente augura un esfuerzo generalizado para lidiar con las deudas de Venezuela si el presidente interino Juan Guaidó logra tomar el control del país.
"Se necesitará un pensador creativo como Lee para encontrar la solución a los desafíos que enfrentaremos", le dijo Ricardo Hausmann, asesor económico de Guaidó, al Financial Times (FT).
Buchheit abogó por el uso de decretos presidenciales de EEUU para facilitar una reestructuración rápida, profunda y amplia, en lugar de un intento más meticuloso adaptado para cada tipo diferente de acreedor. Venezuela le debe dinero a un vasto grupo de acreedores, incluyendo a aquéllos que tienen bonos no pagados, pagarés, laudos arbitrales y otros reclamos que no han sido liquidados. Un decreto presidencial que proteja los activos venezolanos en suelo estadounidense de la confiscación por parte de los acreedores sería "extraordinariamente útil", le dijo Buchheit al FT.
"Dado que hay un grupo tan diverso de demandantes, las posibilidades de rivalidad entre los acreedores son inusualmente altas", dijo Buchheit. "Los tenedores de bonos se preguntan si los beneficiarios de laudos arbitrales como Crystallex están obteniendo ventajas sobre ellos".
Crystallex, la compañía minera de oro canadiense respaldada por el fondo de cobertura Tenor Capital, demandó a Venezuela por la nacionalización de un proyecto de extracción de oro en 2011. Desde entonces, ha recibido cientos de millones de dólares de Venezuela como parte del laudo arbitral de US$ 1,4 mil millones que ganó hace tres años.
Pero, Buchheit alegó: "Si Venezuela tuviera una preservación de activos, se podría evitar que los acreedores corrieran al juzgado para mantener sus lugares en la cola".
El ex socio de Cleary Gottlieb, quien trabaja para el gobierno de la oposición de Venezuela a título individual y gratuito, es el abogado más prominente en el campo de la reestructuración de deuda del gobierno, y ha representado a casi todos los países que han sufrido calamidades financieras en las últimas tres décadas.
Entre ellos se incluyen México y Filipinas en la década de 1980, Rusia y Ecuador en la década de 1990, Iraq y Uruguay en la década de 2000, y más recientemente Grecia, donde en 2012 diseñó la reestructuración de la deuda de €200 mil millones de ese país.
Sus tácticas legales, a menudo novedosas, frecuentemente provocan la ira de sus detractores, quienes lo acusan de pisotear los derechos de los acreedores y de poner en peligro la voluntad los inversionistas de otorgar préstamos a las economías emergentes.
Sin embargo, incluso sus detractores admiten que es el mejor profesional en ese campo, y Adam Lerrick, un asesor del Departamento del Tesoro de EEUU, una vez admitió que "todos en este campo son discípulos de Buchheit, les guste o no".
Buchheit se retiró de Cleary Gottlieb a principios de este año, después de más de cuatro décadas en el bufete de abogados que representa al mayor grupo de tenedores de bonos de Venezuela, el cual incluye grupos de inversión como T Rowe Price, Greylock Capital y GMO.
La primera prioridad del gobierno de la oposición sería estabilizar el país y reactivar su economía destrozada, según Hausmann. "Todo lo demás tiene que estar subordinado a ese primer problema, porque sin la recuperación de la economía de Venezuela no habrá futuro para nadie, ya sea para el pueblo venezolano o los acreedores", dijo.