23 de julio 2012 - 19:12hs

El final estaba anunciado. No hubo sorpresas ni adrenalina. Unos 70 funcionarios de la salud ocuparon la policlínica de ASSE en Piedras Blancas durante ocho horas. El Ministerio de Trabajo pidió desalojar, y el Ministerio del Interior dio por terminada la historia.

¿Qué quedó? Para los sindicalistas que cumplían el reclamo de rigor que acompaña cada discusión de Rendición de Cuentas, el valor estuvo en “marcar presencia”, “demostrar unión” y “hacer valer el derecho sindical”. Se fueron coreando “arriba los que luchan”, captados por las cámaras de televisión y bajo el ojo atento de la Policía.

Pero la ocupación también tuvo un efecto negativo para los funcionarios. En esa policlínica barrial, donde se atienden 100.000 consultas por mes, hubo usuarios que aceptaron las circunstancias con buena cara, pero también hubo quienes les hicieron saber en voz alta y ante la prensa que su salud era más importante que los reclamos sindicales.

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Las primeras horas de la mañana transcurrieron con tranquilidad, bizcochos, mate y estufa. A los que llegaban con una hora para ver un especialista o que acudían a pedir número, se les daba la misma respuesta: “Estamos ocupando, tome este volante y llame a este teléfono mañana para recoordinar”.

Si alguno demostraba signos de disconformidad, decían: “Esto es por nosotros pero también por su salud, para que haya más personal y estén mejor atendidos”. Ante esa explicación hubo varios que incluso agradecieron y que desearon suerte.

Las otras reacciones fueron duras: “Es vergonzoso, dónde se vio esto en los hospitales”; “Qué amabilidad porque está la prensa. Siempre nos tratan como perros, no tienen vergüenza”; “Ustedes están luchando por ustedes, no por nosotros”; “Que dejen la vagancia y se pongan a trabajar”.

Durante la ocupación hubo guardia gremial para atender las tres o cuatro emergencias que llegaron. Los enfermos crónicos que iban por medicamentos fueron recibidos, y aunque debieron aguardar más de lo habitual, en general obtuvieron lo que necesitaban.

Antes de que la Policía hiciera cumplir el decreto que prohíbe la ocupación de lugares públicos, hubo varias falsas alarmas. Primero fue un patrullero que llevaba una parturienta. Luego fue un funcionario que llegó en auto oficial con el confuso argumento de “controlar la medicación”.

La tercera se dio ya en horas de la tarde, cuando dos camionetas llenas de policías dieron vueltas a la manzana sin detenerse. Todas esas veces, los funcionarios que estaban tomando aire o fumando, corrían a la puerta al grito de “¡A arremeter!”.

A media mañana dos funcionarios del Ministerio de Trabajo los intimaron a desalojar. Según los sindicalistas, hubo “falta de respeto” porque la solicitud llegó antes de que se terminaran de lacrar los espacios administrativos y se formalizara la ocupación. Por eso, en vez de acatar e irse en forma voluntaria, postergaron la salida hasta que llegara la Policía.

Lo cierto es que la certeza de la desocupación estuvo presente durante toda la jornada, y el reclamo por más seguridad y más personal para la Red de Atención Primaria de ASSE pasó un poco desapercibido.

De todas formas, los funcionarios mantienen la intención de ocupar la policlínica del Cerro el próximo lunes 30, como parte de un paquete de medidas.

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