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4 de septiembre de 2011 20:14 hs

Los gestos del final marcaron. Fueron el fiel reflejo de lo que quedaba por el camino. Unos, con las brazos en jarra, se miraban incrédulos. Otros, agotados por el esfuerzo, se saludaban por la conquista.

Danubio se retiró del Olímpico con la impotencia del punto que dejaba por el camino. Con el sabor amargo de no haber podido aprovechar el hombre de más desde los 17 minutos de la parte complementaria.

Rampla se quedó en su casa con la satisfacción de bajarle el copete a uno de los punteros. De incomodarlo y de, por fin, retirarse aplaudido por su público que reconoció el esfuerzo.
El partido fue extraño. Es que, otra vez, el viento jugó un papel preponderante en el Cerro.

En el primer tiempo estuvo a favor de la franja que salió decidida a meter al picapiedra contra su arco. El equipo de Sánchez tuvo dominio territorial y la pelota la mayor parte del tiempo, pero no pudo aprovechar. Es más, la primera clara la tuvo el local cuando Goicoechea salvó un mano a mano ante Cubilla y en la misma jugada Espiga no le pudo pegar bien con el arco libre. El puntero del Apertura respondió sobre la media hora con una pared Puppo-Guzmán que terminó con remate cruzado del primero apenas desviado.

En el complemento el viento varió el trámite del juego. Richard Núñez, que la vio pasar por arriba en el primer tiempo, tomó más contacto con el balón. Después de sendos avisos de Puppo y Zunino, Rampla despertó y fue más peligroso dentro de un panorama complejo, enredado y con el clima como protagonista.

A los 17 el local se quedó con uno menos por la expulsión de Wilinton Techera. Pero lejos de meterse en el fondo, el picapiedra sacudió los palos de Goicoechea. Primero con un zurdazo de Núñez y luego por intermedio de Broli que pescó un tiro libre de Javier Delgado y casi sorprende. La franja llegó a sufrir porque el juez Martínez, en una acción que pareció desmedida, expulsó a Mayada.

El final fue para Danubio. No le quedaba otra. Se le escapaban los puntos que lo podían dejar como líder absoluto del Apertura. Además, a ocho del final, Benia simuló una falta y Martínez lo mandó a los camarines por doble amonestación.

El tema es que a esa altura Danubio fue más con desesperación que son ideas claras, entonces favoreció la clara intención de Rampla de defender. Para colmo, el viento estaba en contra.

El final los encontró con sabores diferentes. Danubio se retiró frustrado. Rampla se quedó en casa satisfecho.

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