5 de mayo de 2011 20:39 hs

Desde que su andadura en la música comenzó oficialmente a nivel de discos, en el año 2008, Pablo Dacal pareció tener una cosa bien clara: el rock ya no era ni la manifestación musical más potente si se tienen cosas para decir, ni tampoco la más aceptada. ¿Qué hacer a partir de ahí? Básicamente, encontrar otros canales para vehiculizar lo que quería decir. En eso estuvo desde aquel La era del sonido, que presentó en boliches como el ahora interrumpido El Tartamudo. Un disco con una orquesta de salón, más cerca de otras referencias mencionadas por el propio artista en aquel momento como Georges Brassens.

El progreso, disco que viene a presentar mañana en Lindolfo, parece seguir esta línea, aunque con referencias más palpables e incluso vinculadas a un consumo cultural con el que hay poca identificación. "Lo que está sonando no es como tu vida". Pero desde Buenos Aires, el músico aclara: "Ojo que no es un disco pesimista para nada, yo no me considero alguien pesimista. Mi idea del progreso en este caso es meramente satírica. Simplemente veo peligrosa la manera en que nos relacionamos nosotros con el mundo".

Dacal tiene como diferencia comparativa por sobre muchos de sus colegas la extraña ventaja de tener cosas para decir de verdad. Pero ¿es El progreso un disco conceptual? "En realidad de lo que no estoy seguro es de que muchos discos sean no conceptuales. Creo que son pocos los discos que tienen muchas canciones entreveradas. Siempre hay un concepto", aclara.

Más noticias
Este primer trabajo compuesto por canciones calmas y relajadas, apoyadas en la cálida producción de Ezequiel Cutaia, parece su obra más definida, más "disco", después de aquel debut que ni entraba en las bateas de las disqueras porque se le ocurrió distribuirlo en un cartón que emulaba a los simples de vinilo. "Hoy, desde lejos, veo eso como una gran pifia. Lo único que logré es que no lo encuentres, queda atrás del mostrador del vendedor, por ahí tirado, o que lo dejen en lugares raros. El otro día vi uno al lado del baño", cuenta. Después de ahí, vinieron otros dos discos en forma de EP: Disco de bolsillo y Cartón pintado. Algunos de esos temas sonarán también esta noche, con una banda "de lujo", según cuenta, extraída de esa escena de músicos del indie argentino y más allá: Marcelo Ezquiaga, que también ha presentado música propia en la capital, es parte de la formación junto a la bajista paraguaya Nati Cabrera y a Fernando Pereira, "un guitarrista con un muy buen toque años 50", define Dacal. En la batería, Fernando Samalea, un hombre leyenda que cuando no compartió banda con Charly García y otros mitos del rock argentino lo hizo con Gustavo Cerati como parte de su última banda estable.

Dacal, posiblemente uno de los nuevos cantautores argentinos con más posibilidades de prevalecer con una obra más relevante dentro de su camada, considera que esto de seguir glorificando a las viejas figuras del género bajo pretexto de que la nueva generación de músicos tiene poco para decir es algo demasiado posmodernista. "He oído eso varias veces. Creo que básicamente habla del hecho de no poder mirar el presente con su vida y su frescura. El posmodernismo nos ha avasallado y nos ha hecho creer que está todo dicho. No creo tampoco en el nuevo folk, pero también tengo que decir que no creo en glorificar viejos cantautores. El problema de esto es que ahora, teniendo toda la música que queremos a la mano, tenemos que competir contra 80 años de historia. Antes, los discos viejos no se conseguían tan fácilmente. Y entonces ¿por qué yo, que soy un músico que está arrancando, tengo que estar a la altura de 80 años de música? De a poco, uno va intentando encontrar nuevas cosas y que eso vaya enriqueciendo lo suyo. Pero, en lo posible, sin esa prisa que te impone tener que llegar".

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos