29 de junio 2023 - 5:02hs

Miércoles 28 de junio, a las 14.30 horas. Los consejeros en representación docente del Codicen, las autoridades de Secundaria y UTU aguardan en la sala de sesiones del primer piso del edificio central de la ANEP, esperan por la reunión que debió comenzar una hora y media antes. En un pequeño salón contiguo, las autoridades políticas discuten en “la mesa chica” y sobre le hora la decisión que anunciarán en rueda de prensa después: las vacaciones de julio de los escolares inician el próximo lunes y se extienden por dos semanas.

La puerta vidriada deja ver sus caras: el presidente interino, Juan Gabito, tiene las cejas bajas y juntas a la altura superior de la nariz, la mirada fija… está molesto. Él mismo había dicho la noche anterior que habría tres semanas sin clases presenciales y que dos de ellas serían con enseñanza virtual. La directora de Primaria, Olga de las Heras, baja la cabeza, mira una hoja con apuntes que indica que un tercio de los alumnos de nivel cuatro y cinco se ausentó al menos 20 días en los últimas 37 jornadas lectivas. Los equipos técnicos le habían pedido que las vacaciones no superasen una semana porque “se están perdiendo demasiados días”.  Otros asistentes miran el celular: desde Europa les había escrito Robert Silva exigiendo la medida que terminó aprobándose…

¿Cómo se llegó a este enredo y a la improvisación de las vacaciones de julio fuera de la fecha prevista?

Jueves 15 de junio. El Ministerio de Salud Pública comunica que hay un “un incremento de las infecciones respiratorias en niños y bebés, lo que ha motivado un aumento de las consultas pediátricas en todos los niveles de atención”. La cartera no brinda cifras epidemiológicas —tampoco lo está haciendo ahora a nivel comparativo—, pide a los padres que vacunen a sus hijos contra los virus que causan la gripe —no actualizan la tasa de inmunización que, según supo El Observador, estaba por debajo del 15%—, y durante esa semana mantiene reuniones con Primaria por la crisis hídrica —pero no por las enfermedades respiratorias.

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Martes 20 de junio. El Observador publica que la ocupación de camas de CTI pediátricos ronda el 75% y que el hospital de referencia Pereira Rossell está con cifras récord de consultas en puerta de emergencia por el “adelantamiento” del pico de infecciones respiratorias, tras dos años de emergencia sanitaria en que la circulación viral había sido menor. La intensivista Alicia Fernández argumenta que las vacaciones de julio deberían alargarse a dos semanas —porque por calendario estaba fijada solo una a partir del 17 de julio—, mientras que el infectólogo pediátrico Álvaro Galiana argumenta que deben adelantarse el receso porque se estaba notando en el alto ausentismo escolar y el nivel de consultas en emergencia. Explica: “Lo ideal para que se cumpla el propósito sanitario sería que existiese flexibilidad y que ni bien se detecta el ausentismo por infecciones respiratorias se fije el corte por una o dos semanas”.

Domingo 25 de junio. La ministra Karina Rando insiste con el aumento de infecciones respiratorias y empieza el intercambio con las autoridades educativas.

Lunes 26 de junio. La Federación Uruguaya de Magisterio le envía una carta a las autoridades educativas pidiendo que se adelanten las vacaciones y se extiendan por dos semanas. Argumentan que las infecciones respiratorias se están notando en el ausentismo escolar y que la razón de ser del receso invernal es sanitaria (disminuir la circulación viral evitando la aglomeración de niños en un espacio cerrado durante mucho tiempo).

Esa misma tardecita el presidente interino del Codicen, Juan Gabito, coincide con la ministra Rando en un anuncio de la inversión en salud mental en Torre Ejecutiva. Comenta a los medios que hacen guardia en la planta baja del edificio que se estudia la revisión de las vacaciones.

En la noche Primaria ajusta los detalles y llega a la conclusión de que las escuelas deben tener dos semanas de vacaciones desde el 10 de julio hasta el 21 del mismo mes. Mientras se estudia si en la educación inicial y especial debe estirarse a tres semanas dado que esos niños son más susceptibles a los cuadros respiratorios graves. La directora De las Heras confirma a El Observador esas decisiones y que se está ajustando con el programa de alimentación cómo se garantizará la comida mientras dure el receso.

Martes 27 de junio. Primaria avanza en su plan de dos semanas de vacaciones para escolares y tres para los niños más pequeños. La ministra Rando le envía una carta al Codicen en que pide se adelanten las vacaciones para el lunes 3 de julio a los efectos de ayudar a mitigar la circulación viral.

Los inspectores de Primaria coinciden en que al menos dos de esas tres semanas sin clases presenciales deben ser de educación virtual y solo una de vacaciones. Pero los maestros sindicalizados siguen reclamando dos semanas de vacaciones y en una reunión de las autoridades con los referentes de los sindicatos así lo expresan. De hecho, Gabriela Arbeleche, secretaria general de la FUM, envía a mitad de la tarde un audio a los docentes sindicalizados explicándoles el estado de situación, el corte de las clases presenciales desde el próximo lunes 3 de julio.

La información ya es oficial y empieza a circular a los grupos de docentes.

Horas más tarde, escribe Robert Silva que está en Portugal por un congreso de educación. Pide que haya dos semanas de educación virtual y solo una de vacaciones para que “los chiquilines no pierdan más clase”. Su argumento es compartido con los inspectores. El objetivo es cumplir con la aspiración de llegar a un calendario que supere los 180 días de clase como lo había instaurado la exdirectora de Primaria Irupé Buzzeti cuando acortó a una semana el receso en julio de 2016. 

Gabito declara a la prensa que la propuesta oficial pasa a ser dos semanas de clases virtuales y una de vacaciones. Pero que los detalles se resolverán en la sesión del miércoles prevista para las 13 horas.

Miércoles 28 de junio. Los responsables de comunicación de la ANEP convocan a la prensa para las 14 horas. Calculan que las autoridades acordarán al instante la resolución pues es clara: tres semanas sin clases presenciales, solo resta por ver cuántas de virtualidad y luego baja un vocero a informar a la población.

Pero en la mañana llega un nuevo mensaje desde Europa. Silva se percata de que lo que solicita el MSP es adelantar las vacaciones, pero no extenderlas a tres semanas. Por tanto, sugiere que el receso inicie el 3 de julio y acabe el viernes 14. Tras ello se revisará las condiciones sanitarias como ocurría en épocas de covid-19.

Entonces las autoridades políticas empiezan a acordar sobre la hora en esa “mesa chica” del primer piso de la sede central de la ANEP. Los consejeros no políticos no comprenden la demora. La referente de salud espera para dar algunas instrucciones sobre el uso de mascarilla en algunas edades, de lo desaconsejable que es en educación inicial, de que no se concurra a clase con síntomas, que la ventilación…

Hasta que hay un acuerdo que consideran cumple con la función sanitaria (cortar la circulación viral) y la educativa (no extender las vacaciones por más de dos semanas).

La repercusión

Los docentes empiezan a tomar conocimiento. Un padre escribe en un grupo: “¿Dónde me meto el paquete a Bariloche?”. La Federación Uruguaya de Magisterio no se pronuncia, consiguió lo que quería. Los colegios privados reciben una catarata de llamadas de padres.

La asociación que nuclea a los colegios católicos hace un relevamiento: todos acatarán la disposición de cortar con las clases durante las próximas dos semanas. La “mayoría” dará asueto el lunes 17 de julio y aprovechará el “sándwich” que se forma con el feriado no laborable del 18 de julio (Jura de la Constitución). “Puede que algunas instituciones decidan agregarle otros asuetos para completar la tercera semana de vacaciones, aunque la mayoría estamos armando el puzle para, teniendo en cuenta la falta de educadores que ya tenían previstos viajes, reabrir el miércoles 19 de julio”, explica Juan Achard, director nacional adjunto de Audec.

No solo eso: los colegios están intentado coordinar el receso liceal (del 10 al 21 de julio) con el escolar, sobre todo por aquellos hermanos que cursan en diferentes subsistemas y por docentes que dictan clases en distintos ciclos.

Los colegios laicos van por la misma lógica. Algunas instituciones cuentan, de por sí con tres semanas de vacaciones de invierno porque se ajustan al verano europeo, mientras acortan el receso del verano del sur e inician antes el año lectivo. Pero, en su independencia, por fuera del corte sanitario obligatorio cada institución tiene flexibilidad para manejar los cinco asuetos del año.

La senadora colorada Carmen Sanguinetti, la misma que en la noche anterior había criticado el corte de las tres semanas de clase porque “la salud es más que la salud del cuerpo” y porque la “evidencia científica sobre el impacto nefasto del cierre escolar en niños por la pandemia es abrumadora”, republica la resolución de ANEP que reza: “La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) resolvió adelantar las vacaciones de invierno en Educación Inicial y Primaria en los centros educativos públicos y privados para el lunes 3 de julio, las que se extenderán hasta el viernes 14 de julio inclusive”.

Las agencias de viaje empezaron a reprogramar. Las funciones de cine y teatro también. Porque la ministra de Salud, la misma que pidió adelantar las vacaciones, dijo que “no es lo mismo” el encierro en un aula de mucha gente por muchas horas que el encierro en una sala de espectáculos.

En Twitter la palabra “improvisación” empezó a imponerse en la conversación. Un usuario citó a la Real Academia Española: “Realización de una cosa que no estaba prevista o preparada”.

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