Una de las muchas frases hechas que acumula el fútbol dice que ese deporte es una metáfora de la vida. Si se toma como verídica, es lógico que en 2019 se dé en el fútbol una pelea que se repite fuera de la cancha, o sea, en la vida. La pelea por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, la lucha por ocupar los mismos espacios teniendo las mismas oportunidades, derechos y recompensas, uno de los postulados de la lucha feminista.
Si bien una parte de lo que sucede se debe a un impulso de las autoridades mundiales del fútbol, es cierto también que el fútbol femenino ha cobrado algo más de visibilidad, por ejemplo con la realización en Uruguay del Mundial sub 17. En la última década se dio un cambio cultural que ha llevado a más niñas y mujeres a meterse en la cancha y la AUF vio cómo crecieron las competencias femeninas, aunque aún está pendiente la profesionalización del deporte. Otros países de la región viven situaciones similares.
En ese contexto aparece el tercer volumen de la serie Pelota de papel, que inició en 2016 y se caracteriza por ser una colección de textos (cuentos, relatos, memorias), de futbolistas, exjugadores y entrenadores, en su mayoría argentinos y uruguayos. Por las páginas de esos libros pasaron, por ejemplo, el arquero de Nacional Esteban Conde; el entrenador argentino Jorge Sampaoli; el poeta, escritor y futbolista Agustín Lucas; Diego Lugano, Fernando Gago y Javier Mascherano.
Este tercer libro está compuesto en su totalidad por textos de mujeres futbolistas. Y se para desde otro lado. La amplia mayoría de los textos (apenas un par de excepciones) son autobiográficos, e ilustran las dificultades de las mujeres para jugar y practicar un deporte que aman pero que la sociedad les dice que no, que no pueden pedir botines o pelotas para Navidad, sino que tienen que conformarse con sus muñecas. Que no pueden ensuciarse en el recreo. O, incluso cuando ya entraron a la cancha y demostraron su talento, que están humillando a los varones, que salgan, porque para los niños no es bueno que los supere una mujer.
Pero las 29 autoras – cada una acompañada por una ilustradora y una autora que introduce sus textos– trancaron fuerte contra esos prejuicios y los mandatos machistas. Algunas llegaron a las selecciones de su país, otras a equipos europeos profesionales, como la uruguaya Stefanía Maggiolini, entrenadora y exjugadora del fútbol español. Otras dejaron la cancha para convertirse en entrenadoras o colaborar con instituciones que hacen más fácil que en la próxima generación la brecha sea más corta.
Ficha
Título: Pelota de papel 3
Autores: Varios
Páginas: 245
Editorial: Planeta
Precio: $550
Historias reales, o casi, que demuestran que las mujeres que quieren jugar al fútbol tienen que enfrentarse a veces a rivales más pesados que los que cruzan en la cancha. Son también relatos de superación, de sacrificio, de dolor. Y de amor. Al fútbol, a la familia y a veces también a la pareja, como en Pasional, el relato de la exfutbolista argentina Pamela Visciarelli, que se enamoró de una entrenadora rival.
En los textos prima más el contenido que la forma. Maravillan más las historias contadas que cómo están contadas. Pero ese es el gran valor del libro: que las vivencias de estas mujeres, desde la que integró la primera selección argentina femenina mundialista en 1971 hasta la joven de 19 años que puede jugar en una liga formal, tengan visibilidad. Así como los dos anteriores apuntaban más a una memoria infantil, al placer de jugar o la experiencia colectiva futbolera, este volumen le agrega a ese disfrute el llamado de atención sobre las peleas cotidianas o los sacrificios que las mujeres futbolistas tienen que hacer.
Porque este Pelota de Papel 3 es un libro militante y peleador. Es un libro feminista. Como dice el prólogo de la coeditora Paula Rodríguez: “En Pelota de papel jugamos, escribimos, dibujamos y hacemos libros, entre otras cosas, para enfrentar prejuicios. Por ejemplo, el de que si sos futbolista tenés que responder a un modelo único de masculinidad, de ser varón. Un modelo mayoritario, aplaudido, exigido y terriblemente opresivo para el que no encaja”.
Y desde su lugar, busca evitar eso. Que a la cancha entre cualquiera. Que el fútbol sea menos desigual, y que así, la vida que refleja ese deporte, también lo sea.
Adelanto de Pelota de papel 3
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