11 de abril de 2011 19:02 hs

Los pequeños hermanos de 7 y 9 años que el pasado fin de semana golpearon, torturaron y luego estrangularon a una niña de dos años en un suburbio de Buenos Aires, comprendían lo que hacían y detallaron el crimen con frialdad, dijo la jueza de menores que interviene en el caso.

El domingo, la pequeña Milagros Belizan, de 2 años, salió de su casa, un asentamiento de viviendas precarias en el barrio San José de la localidad de Almirante Brown, al sur de Buenos Aires.

La autopsia reveló que había sido golpeada con una vara de madera y luego asfixiada.Un día después, dos hermanos de 7 y 9 años vecinos de la familia, cuya identidad no se ha divulgado, confesaron el crimen.

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"Llaman la atención sus bajas tallas y sus cuerpos y formas casi desnutridas, eso es lo que les hizo difícil ejecutar a la nena que tuvo una agonía muy larga, porque a ellos les faltaba fuerza y la nena oponía resistencia. Ahí podrían haber parado ese acto y, sin embargo, no lo hicieron", añadió Pascual.

En eso coincidió la sicóloga de familia y parejas Cristina Castillo, quien consdieró que "estos dos chicos son tan víctimas como la pobre niña que han matado". La muerte de la pequeña "es un llamado de atención a los adultos de lo que pasa con nuestros niños. ¿Qué estamos transmitiendo a nuestros niños?"

En el barrio, los vecinos le dijeron al diario Clarín que los niños autores del homicidio solían atacar a otros pequeños y automóviles a pedradas. Desde 2006 no iban a la escuela.

El asesinato reabrió el debate en Argentina sobre cómo deben tratarse los casos de delincuencia juvenil. Inimputables para la ley -ya que sólo pueden ser juzgados a partir de los 18 años- los menores involucrados en actos de delincuencia son normalmente trasladados a institutos donde permanecen alojados hasta alcanzar la mayoría de edad.

(AP)

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