El Parlamento tiene a estudio otro proyecto que legisla sobre la vida: el que regula lo relativo a las células madre. El texto base es el aprobado por el Senado en 2009, pero como no se trató en la legislatura anterior el proceso empezó de nuevo. Ahora se está discutiendo en la Comisión de Salud de Diputados, donde ya se sugirieron algunas modificaciones.
La principal es que la donación de células madre de cordón umbilical –algo que permitirá luego extraer células madres para realizar tratamientos médicos y recuperar tejidos dañados (ver recuadro)– se rija por la misma lógica de la donación tácita o consentimiento presunto que se aprobó en setimebre y que a partir de 2013 se aplicará con órganos y tejidos. Si esto prospera, la sangre de cordón umbilical de cada bebé que nazca se separará para el Banco Nacional y Público de Sangre de Cordón Umbilical, a menos que sus padres expresen su voluntad contraria.
La iniciativa es del diputado Álvaro Vega, del MPP, y surgió durante la comparecencia en Comisión de Salud de la directora del Instituto Nacional de Donación y Trasplante (INDT), Inés Álvarez. Según consta en la versión taquigráfica, Álvarez alegó que al redactar el nuevo proyecto se debería “tener conciencia o colocar allí la nueva ley votada del donante presunto”. Ante eso, Vega dijo que le parecía “de orden” y que el texto se debía “alinear” a la ley de donación presunta.
“Hay que buscar una redacción que nos permita dejar esto como una donación presunta y, eventualmente, revocable por su padres en el momento que se les plantea”, dijo Vega. Aseguró a El Observador que existe acuerdo en la comisión en que “hay que integrar” ambas leyes y que “en todo caso, los padres (del presunto donante) se nieguen”.
Cuando se discutió el tema en comisión, ningún integrante se opuso. Para el diputado nacionalista Javier García (Alianza Nacional), sería aceptable la medida siempre y cuando se le consulte antes de la donación a la familia. “Yo soy partidario de la donación voluntaria, porque es más efectiva. La donación de órganos es una expresión de solidaridad, y requiere de una voluntad”, dijo a El Observador. El colorado Daniel Bianchi señaló que estudia el tema antes de tomar una posición y para ello encargó informes a tres especialistas.
La directora del INDT tiene sus dudas respecto a la aplicabilidad. “No tengo cuestionamientos filosóficos al respecto, pero todo esto de las células madre es demasiado nuevo, y quiero preservar un sistema confiable para doña María”, expresó Álvarez a El Observador.
La especialista entiende que la donación presunta de células de cordón umbilical difiere con la de órganos en que la persona sigue viva. Estima que esa incorporación no aumentaría sustancialmente la dotación de células madre ya que no todos los cordones sirven.
Células para todos
En 2013 empezará a funcionar el Banco Nacional y Público de Sangre de Cordón Umbilical, que fue aprobado por ley hace años pero cuya construcción se ha ido demorado. Ahora el Tribunal de Cuentas está analizando la licitación ya asignada y se proyecta para principios de año.
El banco almacenará células madre que serán destinadas a la primera persona compatible que las precise, tanto de Uruguay como de cualquiera de los países que integran el registro internacional. Es posible que la misma persona que las donó sea quien las precise en primer lugar. En ese caso el análisis de sangre arrojará un 100 % de compatibilidad, de modo que serán para uso propio. También puede suceder que el hermano de un donante sea quien requiera las células. Mientras resulte compatible en más de un 50 %, podrá utilizarlas.
Sin embargo, si aparece un paciente que es compatible con las células y las necesita antes, el donante perderá la posibilidad de utilizarlas. Las muestras que se extraen de cordón umbilical no contienen suficientes células como para ser aprovechadas más de una vez.
El proyecto es claro en ese sentido: “Las células conservadas con fines de donación en bancos de institutos públicos y privados constituyen un bien de la comunidad; el fin último de los mismos lo determinarán las necesidades asistenciales”.
Clínicas privadas
En Uruguay funciona la clínica MaterCell, que almacena más de 1.000 muestras de sangre de cordón umbilical desde 2005. Esas células están reservadas al uso que el dueño (o sus padres, si es menor de 18 años) quiera hacer. Hasta ahora ninguna de las familias pidió retirar sus muestras para uso clínico. Mario Feder, uno de los directores de MaterCell, prefirió no hacer declaraciones en tanto no avance el proyecto de ley en el Parlamento.
El año pasado Vega dijo a El País que el Estado, a través del INDT, debía monopolizar la conservación de células madre de cordón. “Permitir la participación privada en la conservación de células madre es un negocio que existe y es legítimo, pero que no debería hacerse en la salud”, opinó el diputado en ese momento.
Sin embargo, ahora la Comisión de Salud de Diputados no considera necesario prohibir las clínicas como MaterCell. El consenso es que el Banco Nacional y Público de Sangre de Cordón Umbilical sea el único que conserve, procese y analice la compatibilidad de las células con posibles destinatarios. Además, el proyecto establece que el INDT tenga potestad exclusiva para coordinar y aprobar otros proyectos.
“Será el único banco nacional de células de cordón umbilical”, alegó Álvarez en referencia a las iniciativas privadas que, según ella, “no son bancos porque solo conservan”. Además, la especialista cuestionó el uso que se le podrá dar a las células almacenadas en MaterCell, en tanto no fueron “evaluadas” por el INDT.
Aunque no se prohibirá expresamente, Vega advirtió que el espíritu del texto es “hacer inviable” el funcionamiento de MaterCell. “Está claro que no la queremos”, agregó.