Richard, como pasa en muchas familias, siguió el ejemplo del hermano mayor. Lo admiraba. Por eso, con apenas 13 años y cuando corría atrás de la pelota en el Terremoto ya tenía decidido lo que hacer luego del baby fútbol. Se fue caminando al Harretche. Frente al Tróccoli, al costado de la ruta. Como su hermano, Richard inició el camino en las juveniles de Cerro. Jamás imaginó que su apellido: Pellejero, quedaría grabado para siempre en la historia del club.
Richard Pellejero, del sueño de niño al último año
El volante cumplió un sueño en el club de sus amores, y a sus 41 años jugará una temporada más