En 1866 Juan Henderson, inmigrante inglés, fundó junto a Walter Amy en Montevideo una tienda de venta por departamentos que años después uno de sus herederos, Robin Henderson, se encargó de continuar.
Con una gran impronta de empresa familiar, Henderson estuvo al frente de la empresa de sus antepasados por más de 60 años. Fue un buen líder, “el mejor de los patrones”, como lo recordaron algunos de sus ex empleados este viernes en Linkedin y Twitter, luego de que se conociera la noticia de su fallecimiento a los 87 años.
Henderson tenía un perfil bajo en la prensa, pero una de las veces que brindó entrevistas, dijo al diario El País que se retiraría “cuando se le cante al de arriba”. Esa declaración la hizo en 2016, en medio de rumores de venta de la empresa que se concretó, luego de varios altibajos, en octubre de ese año. El total del paquete accionario fue vendido al grupo estadounidense Klaff Realty LP y Goldman Sachs. "Robin imaginó Tienda Inglesa e hizo de aquel sueño la gan obra de su vida", recordó la empresa en un comunicado.
Empleados como hijos
Henderson condujo el negocio como una típica empresa familiar, con las fortalezas y debilidades que eso supone. “Trataba a sus empleados como hijos”, destacó el actual gerente general de Tienda Inglesa, Juan Manuel Parada, en una entrevista con El Observador.
Y si bien eso implicaba una cercanía con sus colaboradores, a nivel de decisiones empresariales algunas no dieron buenos resultados. Antes de la venta, en 2016, la empresa había perdido dinero “en forma consecutiva”, y desde la dirección se habían tomado algunas decisiones que no favorecieron al desarrollo, como la venta del programa de puntos a un banco en 2014, lo que llevó a perder varios clientes, contó Parada en aquella ocasión.
Pese a eso, Henderson era considerado un líder indiscutido, y la marca Tienda Inglesa por años llevó su sello, y luego, cuando la vendió por US$ 140 millones, su recuerdo. Para comunicar su muerte, la empresa emitió un comunicado en el que destacó: "Como compañía, estamos orgullosos de los cimientos que nos forjaron, trazando los ideales de excelencia, calidad y servicio que brindan a nuestros clientes una experiencia única de compra".
Un año antes de la venta, en 2015, Henderson fue destacado como referente empresarial en una encuesta realizada por Café & Negocios, y formó parte del podio junto a Carlos Lecueder, Orlando Dovat y Nicolás Jodal.
Conflictos familiares y una deuda millonaria
Fuera de lo empresarial Henderson estuvo involucrado en varios conflictos personales, incluso algunos llegaron a la Justicia.
La relación con su familia ya estaba deteriorada en 2016 cuando con 80 años vendió su empresa, y eso lo llevó incluso a tener peleas legales con sus hijos.
Antes del traspaso de Tienda Inglesa a los nuevos accionistas firmó un acuerdo para darle parte de sus bienes a quien era su esposa, ella le cedió el derecho a sus hijos y el acuerdo implicó que se creara un fideicomiso de US$ 45 millones que sentaba en sus bases que Henderson cobraría intereses de ese dinero hasta el día que muriera.
Cuando Tienda Inglesa se vendió, el empresario y sus hijos solicitaron que los compradores depositaran parte del dinero en el fideicomiso. La primera entrega debía ser de US$ 13,5 millones y luego de US$ 7,5 millones, pero la segunda cuota nunca llegó.
Tras una investigación, los abogados de los hijos del empresario descubrieron que este había firmado un acuerdo complementario con los nuevos dueños de la firma por el cual accedía a hacerse cargo de “daños indemnizables”, lo que lo convirtió de acreedor a deudor, porque pasó a deberle a la empresa que por años presidió, US$ 43,5 millones.
Denuncias contra su novia y una amante
En 2018 el semanario Búsqueda informó que había al menos siete causas judiciales que involucraban al exdueño de Tienda Inglesa y a su familia.
Dos de ellas surgieron a partir de una sola noche –la del 3 de enero de 2018– donde hubo golpes, una letra de cambio por US$ 1 millón y amenazas con un arma de fuego.
Aquella medianoche, la pareja del empresario, Pamela Sverco, llegó a la casa donde convivían desde 2013 y lo vio en una situación íntima con otra mujer. Al encontralos, según la denuncia del empresario, Sverco los apuntó con el arma que tenían de exhibición.
En cambio, ella le aseguró a la Policía que el mismo Henderson la había llamado para pedirle ayuda y que solo intentaba defenderlo de una "loca que buscaba aprovecharse".
De todas formas, la Justicia le prohibió a Sverco acercarse a menos de 500 metros de Henderson, de acuerdo a la información a la que accedió el semanario a partir de expedientes judiciales.
Pero además el empresario denunció también a su amante por presuntamente haberle robado US$ 1 millón. La mujer dijo que él se lo había regalado.
Antes de aquella noche, Henderson ya había denunciado a su pareja, Sverco, en enero de 2016 acusándola de "abuso de inferioridad psicológica". La denuncia fue suscrita por uno de sus hijos, Robert Lee, y presentada por el entonces abogado de Henderson, Diego Durand.
Sin embargo, el empresario después se retractó y dijo que había sido todo una maniobra de sus hijos, que Sverco era su novia desde hacía cinco años y que tenía planes de casarse con ella.
Los hijos de Henderson intentaron comprobar a la Justicia que su padre sufría un "deterioro en la salud" y una imposibilidad de valerse por sí mismo. Presentaron estudios médicos y enumeraron varios episodios. Pero en julio de 2017, un examen del Instituto Técnico Forense, en el marco de un juicio penal, concluyó que Henderson no estaba incapacitado.
Medios de prensa de Maldonado informaron que el histórico empresario falleció en ese departamento en su casa del Parque Burnett, donde pasó sus últimos días.