12 de abril 2015 - 20:21hs

Los vecinos del Cerrito de la Victoria celebraban Navidad con un baile callejero entre cervezas y vodka, cuando una puñalada cortó la fiesta y la vida de Fito. Nada volvió a ser igual en el barrio, que convirtió la tragedia en un motivo para organizarse, enfrentar a la delincuencia y pedir justicia por Maykel, un amigo de Fito que, por defenderlo, terminó preso.

Los brindis navideños se extendieron hasta la madrugada en la esquina de León Pérez y Juan Rosas. “Todo estaba bien. Éramos todos amigos, familiares y vecinos del lugar.

Estuvimos tomando cerveza e hicimos un botellón con jugo de naranja y vodka”, declaró al día siguiente en el juzgado Maykel González, amigo de Rodolfo “Fito” Suárez.

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En determinado momento de la madrugada, Fito y un hermano de Maykel se apartaron de la fiesta. El motivo no está claro. Maykel supone que fueron a la casa de otro amigo para saludarlo o a comprar cigarrillos a la estación de servicio. De todas maneras, no se alejaron demasiado, apenas una cuadra.

Por allí pasaron cinco jóvenes tomando grapa. Uno de ellos, de iniciales B. D. C., insultó a Fito, que respondió con otro insulto. De las palabras a las trompadas hubo apenas segundos.

Los relatos de los testigos sobre lo que sucedió después varían en algunos hechos. De todas maneras, todos coinciden en que B., de 19 años, le dio una puñalada debajo de una tetilla a Fito, de 18 años, que murió unos minutos más tarde en el Hospital Español.

“Hace mucho yo me había peleado con Fito. Yo tenía 14 años. Después se había solucionado. Maykel se había peleado con mi primo”, declaró el homicida en el juzgado. “Yo tengo una barra que para por un lado, en la casa de (una señora que nombra) o si no en la plaza Rentistas. Ellos son otra barra que para en León Pérez y Juan Rosas”, agregó.

Esa noche, B. había tomado un litro de vino con dos amigos, un poco de grapa y había fumado un cigarrillo de marihuana. “Al cruzarnos con Fito, él me insultó, yo lo insulté, nos peleamos a golpes de puño. Yo me acerqué, él me dio un piñazo en un ojo y otro en la boca. Se acercó Maykel y se empezó a pelear con mi primo. Ahí aparecen los amigos de Fito, que eran una cantidad, como 20, porque esta pelea fue en la esquina donde paran ellos. Cuando vienen todos ellos, yo salgo corriendo para la casa de mi amigo, que está a una cuadra de ahí. Entré, estaba la puerta abierta y no había nadie. Había un cuchillo arriba de la mesa. Era un cuchillo de sierrita común de mango negro. Volví con el cuchillo porque estaban patoteando a mi primo y a un amigo entre 20. (...) Cuando estaba peleando, Fito me ve y viene hacia mí a pegarme. Yo saqué el corte y le tiré. Sé que lo pinché una vez sola en el abdomen. Después de eso venía más gente corriendo. Los vecinos nos sacan y nos llevan para la plaza Rentistas”, declaró ante la fiscal y el juez.

El relato del homicida entra en contradicción incluso con los de su primo y su amigo, quienes admiten que B. comenzó a insultar a Fito. Su primo aclara que “los que estaban en el baile, (...) los que bajaron lo hicieron para separar”. Todos menos Maykel, que le pegó una piña al homicida y lo noqueó.

Un amigo de Fito, que estaba en la fiesta junto a Maykel, dijo lo mismo. “Nosotros salimos corriendo hacia abajo a ver que se peleaban. Fuimos a separar. Cuando llego, alcanzo a ver cuando el matador lo apuñala por delante, de frente”, declaró.

“Grave alarma social”

A pedido de la fiscal Raquel González, el juez Carlos García procesó con prisión a B. por homicidio. También procesó con prisión a su primo, a un amigo que lo acompañaba y a Maykel, quien había salido a defender al apuñalado, por “un delito de riña con resultado de muerte y lesiones”.

Este delito tiene una pena mínima de seis meses y por ello se puede sancionar con un procesamiento sin prisión.

Cuando el juez dispuso el procesamiento con prisión de Maykel, sus amigos y vecinos manifestaron su disconformidad con el fallo con una protesta en el barrio. Consideran que intentó defender a su amigo del ataque de un grupo y que terminó injustamente tras las rejas, donde sigue hoy, 100 días después.

El juez explicó en el auto de procesamiento que “los procesamientos se dispondrán con prisión” debido a “la grave alarma social que el hecho genera” y “la gravedad y entidad de los mismos”.

“La grave alarma social” es una categoría jurídica incluida en el Código del Proceso Penal (CPP) que habilita al juez procesar con prisión. Pero es una categoría tan cuestionada por organismos internacionales y catedráticos que fue desterrada del nuevo CPP, aprobado por unanimidad en el Parlamento el año pasado, que entrará en vigencia en enero de 2017.

“La grave alarma social es un criterio subjetivo que es contrario a los tratados internacionales que establecen que la prisión preventiva se puede aplicar solo si hay peligro de fuga o de alterar la prueba”, dijo a El Observador Ricardo Pérez Manrique, ministro de la Suprema Corte de Justicia. “El juez puede implementar la grave alarma pública porque está en la ley, pero está cuestionado. Nuestro régimen de prisión preventiva está cuestionado a nivel internacional”, recordó el ministro.

Causa estancada

Vecinos, amigos y la abogada de Maykel, Natalia Fleitas, piden que la causa avance y que se le otorgue la libertad o, al menos, el beneficio de la prisión domiciliaria. Se quejan porque Maykel está en la misma cárcel que uno de los compañeros del homicida. Además, insisten en que Maykel “no es un vago”, sino que, por el contrario, trabajaba en un taller mecánico. Repiten, moviendo la cabeza, que “se está comiendo un garrón”.

Su abogada también destaca la voluntad del joven de colaborar con la Justicia para que se aclarara el crimen de su amigo. En el juzgado, Maykel no ocultó que participó de la riña. “A eso de las 4.30 de la mañana veo que la gente empieza a ir para abajo. Cuando miro, veo a Fito que se defendía de cinco personas, que le estaban pegando. Voy corriendo y cuando llego, lo ayudo pegándole a los que le pegaban a él. Luego, veo que salió un brazo y me roza a mí y me hace un corte, un rayón al costado izquierdo de mi abdomen, a la altura de las costillas, pero le da a Fito en el pecho”, declaró.

La abogada señala que no fue él quien inició la reyerta, sino que acudió a defender a su amigo, y se pregunta “si lo ampara la causal de legítima defensa de terceros”.

El expediente judicial que documenta la investigación sobre el crimen de Fito está paralizado desde diciembre por el conflicto sindical que mantienen funcionarios del Poder Judicial.

En el auto de procesamiento, el juez solicita los antecedentes judiciales de los procesados. Todos los procesados declararon que no tenían antecedentes penales. De todas maneras, el documento que lo acredita aún no ha sido incorporado al expediente.

Por ello, tampoco se ha diligenciado el resto de la prueba solicitada: la citación del hermano de Maykel, que estuvo junto a Fito antes de su muerte, y de los otros dos compañeros de B. El 26 de diciembre, la fiscal González había pedido recibir estas declaraciones “a la brevedad”.

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