2 de octubre de 2012 20:27 hs

La inflación se aceleró de forma sorpresiva en setiembre y se ubicó en una “zona de alerta”, según los expertos. Desde el punto de vista de los equilibrios macroeconómicos, el dato no llegó en un momento oportuno: un dólar a la baja y un déficit fiscal engrosado por el sobrecosto energético, obligan al gobierno a forzar la creatividad en materia de política o resignarse a tolerar un alza de precios en niveles máximos desde 2009.

Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios al consumo subieron 1,21% durante el mes de setiembre, acumulando un aumento de 8,64% en los últimos 12 meses. De ese modo, el registro interanual de inflación se aceleró respecto al 7,88% observado al cierre de agosto.

Para el Centro de Investigación Económica (Cinve), el dato de setiembre introdujo a la inflación en una “zona de alerta”. Según señala, el registro de inflación subyacente –correspondiente al núcleo menos volátil de la canasta de consumo–, alcanzó “un nivel riesgoso para la estabilidad de precios de cara a los próximos meses”.

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En la misma línea, el economista Aldo Lema de la consultora Vixion Consultores, dijo que no se ven señales de moderación en el núcleo duro de los precios. “Claramente estamos en una situación mucho más preocupante de la que refleja el índice general”.

En mal momento

El viernes pasado, el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central resolvió aumentar en su reunión trimestral la tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual, a 9%.

Como consecuencia inmediata, la cotización del dólar se ajustó fuertemente a la baja. El lunes cedió 1,5% y ayer volvió a caer 0,76%.En solo dos operativas retrocedió casi 50 centésimos a $ 20,508.

No es una buena noticia para la competitividad. El recorte se dio en un contexto en el cual las autoridades brasileñas mantienen una política monetaria expansiva y la competitividad con el vecino país –que es además el principal socio comercial uruguayo– ya acumulaba una caída de 12,8% medida a través del tipo de cambio real bilateral, en el año móvil a agosto.

Según dijo a El Observador la coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (UdelaR), Gabriela Mordecki, “la situación macroeconómica se ha complicado en los últimos meses”.

No solo la inflación se aceleró a un máximo desde enero de 2009 y el dólar se ubica en los niveles mínimos de mayo, sino también en lo que va del año el déficit fiscal escaló de 0,9% del Producto Interno Bruto (PIB), a 2,3% en agosto.

“La situación es compleja porque en este escenario es difícil encontrar una salida”, dijo Mordecki. Con el fin de controlar la inflación, una mayor suba de tasas agravaría la capacidad competitiva de los productos uruguayos. Una suba de tasas incentiva el pasaje de activos de dólares a pesos, lo que eleva la demanda de moneda local y deprecia el la moneda estadounidense. Incluso las medidas heterodoxas –como la baja de tarifas y precios administrados– “tienen un costo en materia fiscal” difícil de afrontar con una brecha fiscal como la actual.

Para el economista Pablo Rosselli, de la consultora Deloitte, la decisión de aumentar la tasa de interés “era inevitable pero fue adoptada de forma tardía”. Con el nivel actual de inflación, señaló, “se requieren más medidas de política económica para moderar el alza de precios”.
Sin embargo, sostuvo, es necesario “un nuevo balance, donde la política fiscal juegue un papel contracíclico y la política salarial adquiera un rol moderador”. De lo contrario, “va a obligar a la política monetaria a una mayor contracción y por esa vía a una mayor apreciación de la moneda”.

La visión es compartida por Aldo Lema, que percibe “un conflicto desde el punto de vista macroeconómico entre las políticas y los objetivos oficiales”.Explicó que el riesgo mayor es a futuro, porque anula el margen de acción de las autoridades “ante una reversión de las condiciones externas”.

La tardía respuesta del Banco Central, según los analistas, hace más difícil la solución de los desequilibrios.

Pero además, la respuesta de las autoridades puede llegar a destiempo. Alejandro Cavallo sostuvo que “puede darse que las medidas de política que se implementen no generen los resultados deseados en los plazos necesarios”. Un agravamiento del contexto mundial podría llevar a un alza de precios de dos dígitos a nivel local. Sin embargo, aún no es el escenario más probable.

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