¿Son los influencers los reyes de la publicidad del siglo XXI?
Desde antaño, se ha venido utilizando la personalidad de una celebridad como embajadora de marca; ahora lo novedoso es que ocurra en un ecosistema digital
Los influencers han modificado el modo en que los usuarios se comunican con las marcas comerciales.
A nadie se le escapa que el marketing digital ha cambiado la manera de comunicar de las organizaciones, sea cual sea su naturaleza (privada o pública). Las nuevas tecnologías de la información y comunicación han modificado el marketing de las empresas, en especial la variable de la comunicación.
La megatendencia Internet lo ha transformado todo, y los medios sociales constituyen en la actualidad un canal destacado para poder conectar con los consumidores y prosumidores. Y es en las redes sociales donde ha emergido con fuerza la figura de los influencers, los nuevos reyes de la publicidad.
Si bien para responder a estas preguntas podríamos escribir un libro de principio a fin, intentaremos desgranar algunas claves del fenómeno influencer.
Embajadores de una marca
Empecemos, como siempre, por el principio. Y aquí la cuestión clave radica en saber qué consideramos influencer. Pese a que parezca lo contrario, esta figura no es nueva. Desde antaño, se ha venido utilizando la personalidad de una celebridad como embajadora de marca.
Como hito para entenderlo, baste con nombrar a Marylin Monroe y su asociación con el perfume Chanel Nº5. Hasta Brad Pitt ejerció de influencer para Chanel Nº5. Y así podríamos seguir hasta el día de hoy.
Los líderes de opinión no son algo exclusivo de las redes sociales. Al fin y al cabo, la estrategia de marketing de influencer no es otra que la de asociar una marca con la figura pública de una personalidad famosa. La diferencia con estos nuevos influencers de las redes sociales es que provienen de unos medios que son relativamente nuevos, esas redes, y no de los medios masivos de siempre como la televisión, la radio, la prensa o la publicidad exterior.
El rostro de Marilyn Monroe en un anuncio de champú de 1953. Wikimedia Commons
El nuevo ecosistema digital
Si la estrategia de marketing de influencer en comunicación no es nueva, sí lo es el nuevo ecosistema digital. Por poner un ejemplo del sector de la moda, si bien la revista Voguecomunicaba e influenciaba las modas y las tendencias en su época, en la actualidad podríamos decir que Instagram es la nueva musa de la comunicación de la moda y la comunica a través de los influencers.
Y es que los datos de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) nos muestran que el 85 % de los usuarios de redes sociales siguen a influencers, que el 49 % de los usuarios confían en sus recomendaciones a la hora de realizar una decisión de compra y que el 60 % de los responsables de marketing ya disponen de una partida específica en sus presupuestos destinados al marketing de influencer. La ecuación perfecta: consumidores, influencers y empresas.
Baste decir que no todas las empresas deben o pueden utilizar estos perfiles en su estrategia, y que esta no será una estrategia válida para todas ellas. La estrategia de marketing adecuada siempre dependerá de la elaboración del plan de marketing digital que dé respuesta a los objetivos previos de la organización y de una exhaustiva investigación previa del macro y del microentorno.
De hecho, lo más efectivo sería lo que muy pocas empresas consiguen: que los influencers vayan a su marca, y no hacerlo a la inversa. La quimera es conseguir que la estrategia digital de la empresa sea tan irresistiblemente atractiva y potente que sean los propios influencers los que necesiten aparecer en la misma.
A partir de aquí, cada empresa debe seleccionar el perfil adecuado para sus objetivos estratégicos y sus valores de marca.
Hay perfiles de todo tipo y para todos los sectores. La herramienta de marketing de influencersHeepsy los clasifica en función de diferentes parámetros como sus seguidores, publicaciones, compromiso, el tipo de audiencia, la autenticidad…
Además, dependiendo de las fuentes, podemos encontrar a nanoinfluencers (entre 2K y 5K seguidores), microinfluencers (entre 5K y 100K seguidores), macroinfluencers (entre 100K y 500K seguidores), famainfluencers (entre 500K y un millón de seguidores) y megainfluencers (más de un millón de seguidores).
También es interesante acudir a los ranking de influencers y así podremos segmentar por red social (instagrammers, youtubers, tiktokers…) dependiendo de dónde se encuentre nuestro público.
Valores de la marca
El abanico donde seleccionar es inmenso, aunque lo importante siempre es identificar a aquellos influencers que encajen con los valores de cada marca. De lo contrario, es perjudicial establecer sinergias y conectar con aquellos que no estén alineados ni transmitan los valores de la organización. Nada peor que contratar al no adecuado, la identidad de marca puede verse resentida.
¿Y por qué es tan efectiva la técnica de los influencers? Además de todas las ventajas, como la publicidad nativa, la mejora de reputación, el aumento de fidelización y conversión y la mejora del SEO (por citar algunas), no hay nada más potente que asociar la marca en la mente del consumidor a través de alguien que admira.
En este punto también es clave que cualquiera puede ser considerado influencer, ya que en la actualidad, con el uso masivo de las tecnologías y la popularización en masa de las redes sociales, todos somos capaces de influenciar a nuestros amigos, familiares o conocidos y a todos nuestros seguidores. Un rasgo principal de las redes sociales es que todo el mundo puede utilizarlas.
Como siempre, todo es cuestión de perspectiva, y ya hay muchos influencers con propósito social, como el caso de los que dan visibilidad a la discapacidad. Pero, sin duda alguna, lo que sí esta claro, es que los influencers son los reyes de la publicidad del siglo XXI, con un margen de crecimiento y desarrollo todavía exponencial, ya que muchas marcas han aumentado y seguirán aumentando su presupuesto en influencers marketing.