El primer paso se brindó con los balones. El objetivo que se perseguía era beneficiar a los delanteros y dificultar la tarea de los goleros. Después fue el turno de los árbitros. Claro, no se podían tolerar ciertos errores. Entonces como seis ojos ven más que dos, se les sumó tecnología para comunicarse. Luego se pusieron en tela de juicio las acciones polémicas. Esas en las que la pelota no se sabe si ingresó al arco. Se apuntó a chips dentro del balón y hasta un cuarto árbitro.
Tela de la buena
Los jugadores de Barcelona se quejaron del peso de la camiseta y Nike comenzó a confeccionar una nueva