Como político astuto que es, el presidente argentino Mauricio Macri sabe que su popularidad ha venido derrumbándose vertiginosamente a partir de diciembre, sobre todo a partir de dos decisiones consideradas impopulares: el anuncio de un ajuste fiscal para reducir el elevado déficit de las cuentas públicas y la reforma previsional que modificó la fórmula de cálculo para el aumento de las jubilaciones, que incluso derivó en serios incidentes con decenas de heridos y detenidos.
Tras el escándalo, Macri pretende ponerle punto final al nepotismo
Familiares de ministros ya confirmaron renuncia; para sindicatos es una "tomadura de pelo"