31 de enero de 2013 19:27 hs

Después de alcanzar un récord de producción en la cosecha de 2011 y pasar los dos millones de toneladas, la zafra de trigo y cebada de 2012 trajo los resultados opuestos: menor producción, rendimiento por hectárea y problemas importantes de calidad.

El actual es el peor año de estos cinco, pero aún así, una zafra incomparable con la historia previa a 2008. Aun en un año malo, la producción supera el millón de toneladas. El rendimiento fue el peor de los últimos 10 años. Cayó a 2.200 kilos por hectárea, el menor nivel desde 2002.

Pero más grave es el problema de calidad originado en el fenómeno El Niño y las lluvias excesivas en la primavera, el ataque de hongos y su manifestación a través de una baja en el peso hectolítrico.

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El ataque por hongos provoca la aparición de la toxina Deoxynivalenol (DON), cuya presencia no está permitida en harina en más de una parte por millón, por parte del Ministerio de Salud Pública. Esta toxina causa vómitos y frena el crecimiento en animales.

A nivel de chacra la presencia que se ha reportado ha estado generalmente entre una y cuatro partes por millón. En realidad partidas que estén dentro de los requerimientos del Ministerio de Salud Pública no serían más de 20% de lo cosechado.

Esto obligará a los molinos a importar trigo de Paraguay o de fuera de la región. Unos pocos molinos podrán hacer uso de los remanentes de la abundante cosecha de 2011 que tiene un bajo contenido de la toxina y por su volumen ha quedado un remanente para esta zafra.

Es decir que en este año ambiguo Uruguay será exportador e importador del cereal.

La exportación ha captado buena parte del trigo y la cebada que no llega a estar apto para el consumo humano y que también en buena medida ha sido rechazado para el consumo de la ganadería uruguaya. Una fuerte demanda por parte de los países árabes ha absorbido granos que hubiesen sido muy difíciles de cosechar.

Si los resultados fueron malos en trigo y resultaron aún peores en cebada, un cultivo todavía más sensible a los excesos de humedad. Los rendimientos en estos casos se situaron entre 1.600 y 1.700 kilos por hectárea y una gran mayoría quedó inhabilitada para su uso maltero.

De modo que con un rendimiento promedio del orden de 2.200 kilos (1.000 kilos menos que el año anterior) de trigo y 1.650 kilos de cebada, los márgenes para los productores quedan comprometidos.

Para la mayoría de los productores el resultado de trigo estuvo entre el empate y el saldo levemente negativo.

Un aspecto positivo para la zafra es el buen precio del grano. El panificable de la mejor calidad de esta zafra se ha llegado a pagar US$ 400 por tonelada. El forrajero se coloca a US$ 250, un precio que supera lo que se ofrecía previamente a la siembra por trigo panificable. Por los trigos de buena calidad el precio habitual supera los US$ 300.

Un panorama similar tuvo la colza, un cultivo que venía en crecimiento y ha quedado con una incertidumbre respecto al futuro.

Fue un año adverso, algo que algunos productores advirtieron en la previa, porque la superficie plantada con trigo ya había descendido. Los buenos precios de la soja y el fenómeno de El Niño llevaron a bajar la apuesta al trigo, desde un área muy alta de 600 mil hectáreas sembradas en el otoño de 2011 a 500 mil en 2012, aunque desde el sector privado hay quienes estiman un área superior.

Como sucede en soja, la diferencia de estimaciones entre el sector público y el privado son abrumadoras. Oficialmente hay 437 mil hectáreas como área de siembra, algunos operadores privados estiman hasta 600 mil. Sin embargo, las divergencias más importantes en estimaciones de área están en soja.

Es difícil que se hayan cosechado más de 500 mil hectáreas de trigo y la producción por lo tanto se ubicó seguramente muy cerca de 1,1 millones de toneladas.

Eso no solamente es aproximadamente la mitad de lo producido el año anterior, sino que una disminución tal traerá consecuencias a nivel macroeconómico. Bajarán fuertemente las exportaciones en volumen y valor (por la menor calidad de lo exportado) y se agregarán presiones inflacionarias por el alto precio del trigo panificable, que en parte deberá ser importado. Se sumarán presiones a la interna de la industria molinera, donde las empresas de menor escala mantuvieron menos trigo de la zafra pasada y serán más dependientes de comprar trigo caro de esta zafra.

También se plantea una situación complicada en el complejo cebadero, que venía reconstruyendo un relacionamiento complejo con los productores.

Los agricultores tendrán su revancha en la próxima zafra. Para la mayoría de la industria espera un 2013 complejo.

Primera mirada a 2013/14.

La producción mundial del año próximo estará muy cerca de las 700 millones de toneladas. Excepto en EEUU, donde la sequía hará bajar la producción.

El estímulo de los precios llega a todas partes y el clima por ahora es favorable para la mayor parte de los cultivos del hemisferio Norte. La excepción es EEUU, donde la sequía amenaza al cultivo que se apresta a salir de la dormancia invernal. Ciertamente una sequía en el principal exportador mundial daría soporte a los precios.

Pero el resto de los grandes exportadores viene apuntando a una muy buena cosecha. Empezando por su vecino Canadá, que tendría la segunda mayor cosecha de la historia, y siguiendo por los países de la ex Unión Soviética.

Los altos precios del trigo panificable y un panorama climático más benigno, así como una superficie de soja que supera con holgura el millón de hectáreas, dejará todo pronto como para que la siembra de trigo de 2013 sea importante.

Ese será un fenómeno a nivel mundial, donde las reservas son bajas, pero la producción crecerá en más de 30 millones de toneladas.

El epicentro está en Kansas.

Kansas, el mayor estado productor de trigo hard, el que se siembra en Uruguay, es el que atraviesa una situación más dramática de sequía en el comienzo de 2013. Allí, la primera estimación de situación del cultivo divulgada esta semana ratificó un panorama más que complejo. Solo 20% del cultivo está en estado satisfactorio. El 40% está en situación “pobre o muy pobre” y otro 40% en una situación intermedia.

Por tratarse del estado clave para la producción triguera de EEUU y la variedad que se siembra en Uruguay, la persistencia de la sequía unas semanas más podría ser determinante de que los precios se sostengan firmes para la cosecha uruguaya.

En el mundo debería prestarse atención a una tendencia marcada al restablecimiento de las reservas y a una moderación de precios que parece estarse conformando para todos los granos.

Las reservas mundiales de trigo, en torno a 175 millones de toneladas, deberían volver a un volumen cercano a 200 millones, lo que traería calma a los mercados. Eso es una mirada de largo plazo, para dar marco a la próxima siembra. Esta cosecha ya ha sido muy magra en Uruguay y Argentina y la escasez de trigo en la región será un dato para todo 2013, hasta que sobre el final de este año ingrese el grano de los cultivos que se sembrarán sobre el final del otoño. Antes, una buena cosecha del hemisferio Norte pondrá grano a disposición de los molinos brasileños y uruguayos. Pero no desde Kansas.

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