24 de abril de 2013 19:07 hs

El mundo envejece a pasos agigantados. Y Uruguay "es pionero" en ello desde 1950 en América Latina y el Caribe, según señaló a El Observador el economista, demógrafo e investigador del Programa de Población de la Universidad de la República, Juan José Calvo.

La transición de una población "joven" a "envejecida" la hizo casi de manera simultánea con los países de la Europa Occidental, sobre todo con España, lo cual tiene mucho que ver el peso de la personas europeas en la conformación del país. Los primeros "que iniciaron esto más tempranamente fueron los más industrializados", afirmó Calvo.

Dijo que Uruguay se encuentra en la fase "muy avanzada" de la transición demográfica. ¿Esto qué significa? "Que ya descendió los niveles de mortalidad desde hace varias décadas, enlenteció su crecimiento demográfico y envejeció las estructuras por edades de su población", comentó Calvo. Esto se ve porque los grupos mayores de 60 años de edad van incrementando su porcentaje del total de la población, en detrimento de los jóvenes.

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Esta tendencia es mundial. Según cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 2000 y el 2050 la población envejecida se duplicará: pasará del 11% al 22%. Es decir, en este período se espera que se pase de 600 millones de personas a 2.000 millones de individuos mayores de 60 años. Si "el siglo XX fue algo así como el siglo del crecimiento demográfico, el siglo XXI va a ser el siglo del envejecimiento demográfico", comentó Calvo. Según el último censo, en Uruguay el 19% de la población es mayor de 60 años, lo que equivale a unas 614.501 personas.

¿El envejecimiento es algo negativo para una sociedad?
La OMS señala, además de que se dé por una baja de las tasas de fecundidad, también ocurre por un "aumento en la esperanza de vida" de las personas.

Para Calvo "son buenas noticias", ya que esta tendencia se da porque la sociedad "le brinda a sus integrantes bienestar, calidad de vida, atención en salud y educación".

Por el contrario, "las estructuras de las edades jóvenes se corresponden a niveles muy bajos de desarrollo", argumentó. Comentó que, normalmente, las sociedades que no envejecen "no se respetan los derechos reproductivos, hay alta mortalidad y bajo nivel educativo".

Evidentemente, señala Calvo, esta nueva tendencia mundial enfrenta desafíos, que implican cambios en las estructuras económicas y políticas de los gobiernos. Por ejemplo, cómo "financiar el gasto vinculado a una estructura envejecida, fundamentalmente el sistema de jubilaciones y pensiones, y los sistemas nacionales de salud y sistemas de cuidado", puntualizó.

La OMS asegura que está trabajando "en tres esferas" sobre este tema: "prevención de las enfermedades crónicas, acceso a servicios de atención primaria adaptados a las personas mayores, y creación de entornos adaptados a las personas mayores".

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