6 de marzo de 2020 14:12 hs

Se termina la primera semana de Luis Lacalle Pou como presidente de un gobierno muy diferente a lo que estábamos acostumbrados. Por eso es buen momento para dedicar la newsletter EnClave de este viernes a desarrollar una Semana Traducida XL, como contenido exclusivo de la newsletter.  Gestos, señales, líos, acuerdos, designaciones y sobre todo falta de nominaciones. Aquí va el resumen analizado de los últimos acontecimientos políticos.

→ ¿No te da la sensación que ya hace varias semanas que asumió el nuevo gobierno? En realidad fue el domingo pasado, pero el ritmo impuesto por el presidente sumado a los temas grandes que se discutieron en los últimos 5 dias te puede confundir. Las señales de la toma de mando las analizamos en una edición especial de EnClave  que te envié el mismo domingo 1° de marzo. Pero en la semana se dieron otros pasos importantes. Solo si tomamos la agenda del presidente y lo que sucedió en el piso 11 de la Torre Ejecutiva ya hay varios elementos que permiten contar con pelos y señales cómo será este nuevo gobierno:

  • El presidente y el ministro del Interior se reunieron con todos los jefes de Policía e inmediatamente empezaron a activar acciones de patrullaje. Jorge Larrañaga salió al interior a presenciar algunos de esos operativos. Falta ver si son solo señales para llenar el ojo de los ciudadanos que piden más presencia policial o efectivamente implican acciones que generen cambios y reduzcan la cantidad de delitos. El otro asunto a cuidar es que ese respaldo a los policías no derive en episodios de represión injustificada o abuso de la fuerza. Una primera señal de alerta fue en San José esta semana, cuando para sacar a malabaristas de una plaza los policías usaron armas largas, algo avalado por el jefe de policía local. El episodio no derivó en nada grave, pero sí es algo para prestar atención.
  • Lacalle no fue a todas las asunciones de sus ministros porque físicamente era imposible. Pero es relevante ver a cuál fue: la del ministro de Educación, Pablo Da Silveira. Este es otro gesto político. La enseñanza es un área donde el gobierno también se juega una parada importante con los cambios que pretende desarrollar. A la vez, es un respaldo a su hombre de confianza, por lo que entiende es "una canallada" que le están haciendo con el caso de su pareja.
  • La visita del presidente a la Catedral Metropolitana para un rezo interreligioso generó polémica. El episodio fue relatado en la web de la Presidencia y eso fue criticado por dirigentes batllistas, socios de Lacalle en la coalición, y por frenteamplistas. En algunas críticas parece confundirse la defensa de la laicidad y el anticlericalismo. De todas formas el hecho de que Lacalle haya ido es una señal de cambio: desde el gobierno de su padre en 1990 ningún presidente había concurrido a un acto religioso por la asunción de un presidente.
  • Las designaciones -y sobre todo la ausencia de ellas- ha sido un tema que al presidente le ha ocupado buena parte de la agenda política. Lacalle se reunió con Talvi el martes en Torre Ejecutiva y allí hablaron de las designaciones de embajadores. Todavía la lista no está y hay algunas diferencias entre el presidente y el canciller. Talvi había propuesto a Sergio Abreu para Buenos Aires y Lacalle lo rechazó, porque quiere enviar al exintendente de Florida Carlos Enciso. Esa idea podría parecer un poco rara hasta entender que además de una excelente relación con el presidente, Enciso tiene buenos vínculos con el peronismo.
  • Argentina fue también un foco de atención y tensión en esta primera semana de gobierno. Además de la ausencia del presidente Alberto Fernández en la toma de mando, el canciller Felipe Solá hizo declaraciones durante su visita a Montevideo que dieron la pauta de algunos problemas que tendrá la relación bilateral. Lacalle no solo ha evitado el conflicto sino que ha querido dar señales de acercamiento con la nominación que pretende hacer para Buenos Aires y también a través de llamadas y contactos. Un gesto positivo desde Argentina que llegó sobre el final de la semana fue la visita del secretario de Asuntos Estratégicos de Argentina, Gustavo Beliz. Es una figura importante que se reunió con Álvaro Delgado y luego del encuentro ambos hicieron gestos de acercamiento entre ambos países.

Dolores de parto

→ También hubo fuertes dolores de parto. Muchos problemas internos de la coalición o en la interna del gobierno, que están minuciosamente detallados en esta nota. El hecho de que sean tantos partidos, con perfiles bien diferentes, explica en parte que haya tantos problemas. De todas formas son muchos para una sola semana. ¿Cómo se explican? Cada uno tiene un origen diferente. En algunos casos inexperiencia política (Talvi por ejemplo no debería tantear a un político del estilo de Sergio Abreu para un cargo como el de embajador sin antes saber si el presidente lo acepta. La noticia se filtró y el canciller quedó mal parado)

→ En otros casos lo que hubo fue desprolijidades, del estilo que los partidos de la coalición criticaron duramente cuando eran oposición y que ahora los cometen en la primera semana de gestión. Un ejemplo es la nominación de Gerardo Sotelo para dirigir los medios públicos siendo candidato suplente a la Intendencia de Montevideo. Es verdad, no hay una inhibición legal, pero debería haberla. Quien maneje los medios públicos no debe poder hacer política a la misma vez. No es válido el argumento que como director de un medio Sotelo no se pensara involucrar en la cobertura periodística. Hay elementos que muchas veces se pueden transmitir aún sin quererlo. Y además si no se involucra en la gestión no está haciendo bien su trabajo. En su discurso y el del Partido Independiente siempre primó la lógica de que no solo hay que serlo, sino también parecerlo. Luego de negarse a renunciar a su candidatura y rechazar que hubiese un conflicto de interés, Sotelo finalmente postergó su asunción como director de los medios públicos pero en el medio hubo gestos contradictorios.

Corporativismos

→ Otros dolores de parto se dan por corporativismos. Lo mismo que le pasaba al Frente Amplio en áreas como la educación o las relaciones laborales y que el resto de los partidos tanto criticaba, ahora sucede de similar manera pero con diferente signo político y en otras áreas. En la salud, por ejemplo, llama la atención que la presidencia de la Junta de Salud (uno de los cargos más importantes del área porque es el organismo que define entre otras cosas los recursos del Fonasa que reciben los prestadores de salud) sea ocupada por Luis González Machado, quien hasta hace poco tiempo era representante de las mutualistas privadas en ese organismo. ¿Cómo no dudar que desde su nuevo rol va a favorecer a los privados si lo primero que declaró esta semana es que pretende quitarle un beneficio a ASSE  en la asignación de oficio de los usuarios que no eligen prestador al ingresar al Fonasa? Capaz es pronto para juzgarlo, pero es otro tema para mirar con atención.
 
→ Pero el caso más duro de corporativismo en esta primera semana de gobierno se vio en el agro. El nuevo ministro de Ganadería, Carlos María Uriarte, declaró que le pidió al Ministerio de Economía la "dilatación" del aumento de las tarifas  hasta que terminara la cosecha de arroz y soja. Ese parece más un planteo gremial, de donde proviene el ministro, que de un integrante de un gobierno que está acuciado por el déficit fiscal y no puede seguir aumentando el gasto estatal, según declaran todos los jerarcas. 

Tarifas

→ Ese asunto, el de las tarifas, fue sin dudas el gran tema de la semana. El nuevo gobierno, pero sobre todo la nueva oposición, quedaron como dos niños peleando por los costos políticos de una decisión que la nueva administración ya dejó claro que se haría responsable de asumirlos. Para entender este episodio hay que remontarse a fin de año, cuando la administración de Tabaré Vázquez tomó una decisión un tanto irresponsable: congelar las tarifas y patear la decisión al nuevo gobierno. Irresponsable porque las cuentas públicas que entrega el Frente Amplio están muy en rojo y no era momento para agregar más problemas a la economía solo por hacerle una chicana política a Lacalle. E irresponsable porque si se miran los números de las empresas y los costos de los insumos era imposible no aplicar el mismo criterio que los gobiernos del FA, ahí sí con responsabilidad, habían aplicado cada enero. Por eso, para entender la chicana de Vázquez y sus ministros, también hay que remontarse al pasado. Desde la oposición, Lacalle y sus socios políticos cuestionaron y acusaron de “tarifazos” cada ajuste de este estilo que hizo el gobierno del FA. Parecería que la palabra “responsabilidad” es algo que le cuesta aceptar a los políticos cuando están en busca de un voto.  
 
→ Todo el episodio de las tarifas sirvió para ubicar rápidamente también a los jugadores en la cancha. Lo que pasó mostró claramente el rol que jugarán varios personajes políticos. Solo a modo de resumen caricaturizado, algunos ejemplos concretos:

Isaac Alfie. Se posicionó en el rol de perro bulldog. Es el que estará pronto para mostrar los dientes cada vez que sea necesario, tanto con propios como con extraños. Alfie tiene espalda para hacerlo y de esa manera en el gobierno pueden proteger a Azucena Arbeleche, que más adelante también deberá dar la cara en situaciones complicadas. Jugaron los roles de policía bueno y malo. La ministra llamó a los presidentes de los entes para avisarles que les harían el pedido y atrás vino Alfie con una dura carta, que el presidente de UTE la leyó como un “vamo’ a pelear a la salida”.
Es cierto parte de lo que decían los directores del FA: esa información la OPP la podía conseguir por otras vías, sin ser tan duro, como lo terminó haciendo. Pero es evidente que lo que quiso lograr el gobierno, más allá que asuma la responsabilidad del aumento, es evidenciar que los servicios técnicos de las empresas entienden que se debían ajustar las tarifas. 

Álvaro Delgado. Es el hombre fuerte del gobierno. A quien el presidente le delega toda la confianza. Tendrá que trancar duro en muchas oportunidades como lo hizo con las tarifas, pero también mostrar señales de afloje en determinados momentos para seguir teniendo validez como interlocutor con la oposición. Es un escudo que permite que el presidente no se deba exponer públicamente ante temas como este. 

Javier Miranda. Más allá del presidente del Frente Amplio, este episodio hace saltar las alarmas sobre cuál será la actitud de ese partido como oposición. Entiendo que la izquierda, enojada por la actitud que tuvieron blancos y colorados desde la oposición, no quiera dejar que le hagan asumir el costo político del ajuste de tarifas. Pero la declaración del Secretariado Ejecutivo del FA y luego la acción ejecutada por la mayoría de los directores de las empresas, no solo es “poco republicana” como dijo Delgado  sino que también roza la violación de la Constitución. Los directores de los entes no pueden hacer política. Sí pueden concurrir a los organismos partidarios a asesorarlos e informarlos, pero no a pedir indicación política de los pasos a seguir. Y eso fue lo que pasó esta semana. Si faltaba una comprobación para ello fue que las resoluciones de UTE, OSE y ANTEL son un calco.

Marta Jara. La única excepción fue la presidenta de ANCAP. Si bien el directorio votó en contra de dar la información pedida por el gobierno, ella la envió por considerar que OPP debía tener la información de los equipos técnicos de la empresa. “Comprometidos con la información de calidad, la transparencia, la eficiencia, la competitividad y la gestión de riesgos”, escribió. No está previsto que Jara siga en el gobierno y es justo recordar que blancos y colorados dijeron cosas muy duras de la jerarca. Pero ella con su gestión logró dar vuelta una empresa que estaría quebrada si no fuese estatal y lo hizo con el trabajo profesional que demostró esta semana.

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