20 de febrero de 2023 5:04 hs

Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son llamados sinópticos porque son tan semejantes entre sí en contenido, orden y redacción que pueden ser colocados en tres columnas paralelas para obtener una visión de conjunto o sinopsis. No obstante, los tres Evangelios sinópticos tienen también muchas diferencias entre sí. La cuestión sinóptica (o problema sinóptico) consiste en cómo explicar las semejanzas y diferencias de esos tres Evangelios.

Desde el siglo XVIII el problema sinóptico ha sido estudiado por innumerables expertos, que han propuesto cientos de soluciones distintas. Sin embargo, desde fines del siglo XIX se impuso ampliamente una de ellas, la teoría o hipótesis de las dos fuentes. Esta afirma que Marcos fue el primer Evangelio sinóptico (prioridad de Marcos), que Mateo y Lucas son independientes entre sí, y que ambos dependen de Marcos y de un documento hipotético llamado Q (básicamente una colección de dichos de Jesús).

La teoría de las dos fuentes desestimó los testimonios de escritores cristianos muy antiguos que sostienen la prioridad de Mateo, y favoreció la datación tardía de los Evangelios. Con base en esa teoría, la gran mayoría de los exégetas actuales considera que Marcos fue escrito en el año 70 o poco después, y que Mateo y Lucas fueron escritos entre los años 80 y 100. A pesar de que esa visión de los Evangelios es menos favorable para la fe que la tradicional (datación temprana, autoría de apóstoles o varones apostólicos), muchos teólogos siguen defendiendo la historicidad de los Evangelios: como siempre sostuvo la Iglesia Católica, los Evangelios canónicos son narraciones fidedignas de las palabras y hechos de Jesús por parte de testigos oculares de su vida pública. Empero, muchos otros teólogos, con base en la misma teoría de las dos fuentes, abrieron una gran fosa entre "el Jesús de la historia" y "el Cristo de la fe". Según ellos, los Evangelios son productos de comunidades cristianas creativas, que guardan una relación compleja y dudosa con el Jesús histórico.

Simplificando mucho, los partidarios de la teoría de las dos fuentes fundamentan la prioridad de Marcos en el hecho de que Marcos es más breve y menos elaborado (literaria y teológicamente) que los otros dos sinópticos. G. M. Styler resume el fundamento de esa teoría así: "dado Marcos, es fácil ver por qué Mateo fue escrito; dado Mateo, es difícil ver por qué Marcos era necesario1." Esta frase muestra la debilidad de ese fundamento. Sí, Marcos es en varios sentidos un Evangelio "incompleto". Por eso, dada la prioridad de Marcos, se comprende fácilmente la razón de ser de Mateo: completar a Marcos. Pero la teoría de las dos fuentes deja sin respuesta satisfactoria otra gran pregunta: ¿por qué Marcos habría compuesto un Evangelio "incompleto", para empezar? Otra gran debilidad de esa teoría es que nunca ha habido ninguna evidencia de la fuente Q.

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Varios estudios o descubrimientos recientes están resquebrajando el amplio consenso en torno a la teoría de las dos fuentes. La gran mayoría de los expertos sigue apoyándola, pero ya no con la antigua certeza "dogmática" (en el mal sentido); hoy muchos están abiertos a considerar soluciones alternativas.

Expondré brevemente cinco de los muchos argumentos nuevos contra la teoría de las dos fuentes.

1. John A. T. Robinson demostró que en ningún lugar del Nuevo Testamento (NT) se menciona como un hecho pasado la destrucción del Templo de Jerusalén (ocurrida en el año 70), pese a la enorme importancia de ese evento para los judíos y los cristianos. Jesús predijo esa destrucción2, pero los evangelistas no añaden que la profecía de Jesús se cumplió. Esto es inexplicable si los sinópticos se escribieron después del 70. Robinson concluye que todo el NT es anterior al 703.

2. A partir de la obra citada de Robinson, Jean Carmignac señaló que, con una sola excepción4, la predicación cristiana en el NT da por sentadas la existencia de Dios, la creación del mundo, la inspiración de la Biblia y la promesa divina de un Salvador (cuatro cosas admitidas por los judíos y desconocidas por los paganos), y se limita a argumentar que Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios. De aquí se deduce que en casi todo el NT la predicación cristiana está dirigida principalmente a los judíos. Después del año 50 la predicación a los paganos se extendió cada vez más y después del año 70 se volvió predominante. Por lo tanto, el NT no puede ser posterior al 70.

3. Carmignac encontró en la Segunda Carta a los Corintios tres indicios fuertes5 de que hacia el año 55 (cuando San Pablo escribió esa carta) ya existían el Evangelio de Lucas y un conjunto de libros llamado "Nuevo Testamento"6.

4. La identificación de los papiros de Qumrán 7Q4 y 7Q5 con textos en griego de la Primera Carta a Timoteo y el Evangelio de Marcos respectivamente, realizada en 1972 por José O'Callaghan, obliga a una datación temprana de ambos libros del NT, porque las cuevas de Qumrán fueron cerradas por los esenios en el año 68 para proteger su biblioteca.

5. La datación en torno al año 50 de los papiros Magdalen (P64) y Barcelona (P67), que contienen textos de Mateo en griego, realizada por Carsten Peter Thiede en 1994, obliga a una datación temprana de Mateo, revaloriza la tesis tradicional de la prioridad de Mateo y cuestiona gravemente la teoría de la prioridad de Marcos, base de la hipótesis de las dos fuentes.   

 

1) Arthur J. Bellinzoni, Jr. (editor), The Two-Source Hypothesis: A Critical Appraisal, Mercer University Press, Macon, GA, 1985, p. 73 (mi traducción).

2) Cf. Mateo 24,2; Marcos 13,2; Lucas 21,6.

3) Cf. John A. T. Robinson, Redating the New Testament, SCM Press, 1976.

4) El discurso de Pablo ante oyentes paganos en el Areópago de Atenas (Hechos 17,22-31).

5) 2 Corintios 3,6; 3,14; 8,18.

6) Cf. Jean Carmignac, La naissance des Évangiles synoptiques, François-Xavier de Guibert, Quatrième édition, Paris 2007, pp. 59-61.

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