Es llamativo y preocupante que una fuerza política como el Frente Amplio (FA) se apoye en información ilusiva sobre el conflicto en Medio Oriente que, al distorsionar la realidad, erosiona la comprensión de los hechos, con la intención de justificar su apoyo incondicional al grupo terrorista palestino Hamás y demonizar a Israel.
El conflicto de 11 días se cobró la vida de 242 personas en la franja de Gaza —en manos de Hamás desde 2006— y de 12 habitantes de Israel, según datos de las Naciones Unidas (ONU). Los ataques y defensas militares provocaron daños profundos en la infraestructura de Gaza, al afectar la red de energía eléctrica y el funcionamiento de plantas de agua potable, así como las instalaciones médicas, profundizando el sufrimiento del pueblo palestino.
En una declaración de la Mesa Política sobre dicho conflicto, del viernes 21, el FA afirma que el origen del enfrentamiento, del que se acordó un cese el fuego, “fue provocado por los desalojos intempestivos, llevados a cabo por el gobierno de Israel, de familias palestinas en Jerusalén Este y la demolición de sus hogares”.
Sin desconocer las refriegas entre policías israelíes y palestinos en Jerusalén, una constante en un territorio en permanente tensión, la verdad fáctica indica otra cosa: el primer ataque se produjo por parte de Hamás, que, junto a grupos aliados, lanzó más de 4.000 cohetes contra ciudades y pueblos israelíes, que mataron mayoritariamente a civiles.
El fulminante contraataque de Israel y su sofisticado sistema antimisiles tienen mucho que ver con el cambio de táctica terrorista de Hamás, que, con más dificultades para organizar atentados suicidas en mercados o restaurantes de Jerusalén, desde un tiempo a esta parte, y con cualquier pretexto, realiza ataques con cohetes, con el apoyo clave de Irán, lo que genera pánico en toda la población civil israelí.
El comunicado frenteamplista no hace ninguna mención a la prédica guerrerista de Hamás ni a sus intenciones últimas en el conflicto. ¿Puede pasarse por alto que el cometido de Hamás es destruir a Israel y reemplazarla por un estado islámico?
Por otra parte, se equivoca el FA al hablar de “desalojos intempestivos” por una política arbitraria del gobierno de Benjamín Netanyahu para barrer a familias palestinas en Jerusalén Este, pues, no se ajusta a la realidad de un complejo litigio histórico.
Es la Justicia que largamente está interviniendo en un reclamo de judíos con propiedades en Jerusalén Este, ajustadas a derecho desde 1875, pero en manos de palestinos luego de la invasión de Jordania de 1948, sin poseer los correspondientes títulos, como en otros casos. El ataque de Hamás justamente ocurre cuando el Tribunal Supremo está cerca de emitir un fallo.
El FA tiene todo el derecho de dar su punto de vista sobre el enfrentamiento en Medio Oriente y, en ese marco, si así lo entiende, criticar el accionar del primer ministro Netanyahu.
Pero debería plantear su opinión sin anteojeras, reconociendo el papel perturbador de Hamás al librar una guerra de guerrilla con el objetivo político de aniquilar a Israel, lo que ahonda el ambiente de desestabilización.
Y si su intención es enriquecer el debate público, debería evitar la visión maniquea sobre un conflicto que, si algo lo define, es que es muy intrincado.