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Uruguay es el país de la región que aplica menos controles de ingreso a inmigrantes

Aunque la bienvenida a la migración de venezolanos se mantiene en muchos países, resulta más fácil radicarse por estas costas

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30 de julio de 2018 a las 05:00

Fabiana Culshaw, especial para El Observador

Aquella tarde de agosto de 2016, Radoika Morales, una abogada venezolana de 28 años de edad, tomó la decisión. Tenía que salir de Venezuela, donde la crisis económica golpea a casi todos los hogares. Analizó las opciones, los pros y los contras, y Uruguay le llamó la atención.

"Uruguay me gustaba por ser un país del Mercosur, donde la tramitación de la residencia lleva pocos días. Si bien acá los precios son muy altos y no puedo ejercer como abogada, se trata de una economía estable y puedo revalidar algunas materias de derecho o recursarlas en la Universidad de la República", comentó Morales a El Observador, ya en Montevideo.

Así como Morales, muchos venezolanos han optado por venir a Uruguay y más aún en los últimos meses, dado que son más notorias las ventajas que esta nación ofrece en relación a otros destinos.
"Muchos países tienen una política de recepción al inmigrante, pero han expresado su preocupación por la inmigración y agregado controles", comentó la joven.

Trabas o limitantes en otros destinos
En una época, las opciones de vivir en Estados Unidos o Europa estaban entre las preferidas de los venezolanos, pero se han vuelto demasiado caras a medida que la crisis en el país caribeño se ha profundizado. Además, conseguir residencias allí es complejo.

Colombia mantiene una política de puertas abiertas, pero su presidente, Juan Manuel Santos, ha declarado que no están preparados para recibir a tantos inmigrantes y que algunas zonas geográficas han colapsado. Por eso, han aumentado los controles en los puestos fronterizos, llevan a cabo registros más estrictos de los inmigrantes venezolanos y han mermado la expedición de las "tarjetas de movilidad fronteriza" (permisos para que los venezolanos puedan abastecerse de alimentos y medicinas en la frontera). También acaban de instalar un nuevo sistema de verificación de esas tarjetas, para reforzar los controles de ingresos.


Panamá pasó de una política permisiva a una más restrictiva y desde octubre de 2017 exige visa. En este momento, es difícil conseguir permiso de trabajo o residencia en ese país. Morales estuvo allí unos meses, antes de venir a Uruguay, y comentó que "hay que pagarle a un abogado para que haga los trámites. De lo contrario, es casi imposible. Ese servicio puede costar US$ 5.000, no es para todos".
Argentina ha relajado las normas migratorias para el registro de los venezolanos, pero ahora acumula gran cantidad de solicitudes y las citas para conseguir el Documento Nacional de Identidad están demorando cerca de un año.

Chile, por su parte, exige la "Visa de Responsabilidad Democrática" que permite a los extranjeros llegar como residentes legales, pero una relativamente nueva resolución indica que el trámite sea realizado en el Consulado en el país de origen del solicitante, en este caso, en Caracas. Eso hace que los venezolanos tengan que estar más tiempo de lo previsto en su territorio, que es precisamente lo que quieren evitar.

Otro de los requisitos de Chile es que el pasaporte del interesado tenga una vigencia de 18 meses, y en Venezuela es problemático cualquier trámite, incluyendo la emisión o renovación de pasaportes. Esto está dejando a mucha gente por fuera.

En Uruguay

El país ha triplicado la movilidad migratoria en los últimos 10 años, y continúa posicionándose como uno de los principales de acogida.

La Dirección General del Ministerio de Relaciones Exteriores informó a El Observador que han tramitado 6.157 residencias de venezolanos, desde octubre de 2014 a diciembre de 2017. (Esta es la segunda nacionalidad que solicita este tipo de documentación, luego de los argentinos). De enero a abril de 2018, el organismo ha tramitado 2.486 residencias de venezolanos. Se podría afirmar que prácticamente no existen casos rechazados.

Los únicos requisitos son: documento de identidad o pasaporte vigente, antecedentes penales (apostillados, legalizado para su uso internacional) y, luego, la partida de nacimiento (apostillada). El trámite es rápido y gratuito. Incluso, se puede iniciar por la web desde el exterior, si así se desea.
Con la cédula uruguaya transitoria, que se otorga generalmente a la semana de presentar los papeles, la persona puede trabajar en el país. Entre seis meses y un año después, recibe la cédula permanente.


Un inconveniente que se les presenta a los venezolanos es que el trámite de apostillar en Caracas demora mucho tiempo. También existen numerosos casos de falsificaciones, ya que la gente recurre a gestores locales en su país, quienes con frecuencia abusan de la situación.

Al respecto, las autoridades uruguayas igual están facilitando la tramitación, otorgando hasta un año o más –según los casos– de plazo para que el interesado presente sus documentos apostillados.

Mientras tanto, aunque no lo estén, puede obtener la cédula transitoria y trabajar en Uruguay.
Morales señala que "los venezolanos que están llegando a Montevideo se quejan de que no pueden entrar al portal del Ministerio de Relaciones Exteriores para pedir cita, pero hay que hacerlo en un horario específico –a partir de la hora 15.30– y actualizar la página varias veces para que corra bien el sistema. Ese es 'el truco' para que todo fluya".

Los extranjeros en Uruguay han significado 18 mil cotizantes más al Banco de Previsión Social en los últimos dos años. Eso es, sumando todas las nacionalidades.

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