6 de agosto 2012 - 18:48hs

Solo $200 cuesta una inyección de penicilina que cura a una persona con sífilis. Asistir en un CTI a un bebé que nace con la enfermedad puede llegar a costar US$ 20.000.

El dato es ilustrativo de la paradoja que implica que esta antigua enfermedad de transmisión sanguínea y fácil curación siga en aumento, y sobre todo que se siga transmitiendo en forma vertical: de madre a hijo.

Es raro que un adulto muera por sífilis hoy en día. En cambio, nacer con la enfermedad (sífilis congénita) conlleva dificultades mucho más graves: provoca abortos, prematurez, complicaciones neurológicas, renales, pulmonares o hematológicas. A veces ocasiona la muerte o deja graves secuelas.

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El último relevamiento en el Hospital Pereira Rossell reveló que 4,3% de las embarazadas que se atendieron allí en 2011 tenían sífilis (VDRL positivo). De los recién nacidos, 2,8 % posiblemente tuvieran la infección (SSC, sospecha de sífilis congénita). La cifra viene en crecimiento desde 2005 (ver infografía).

No hay certeza respecto a estos datos a nivel nacional, ya que el procesamiento de información aún es deficitario. De todas formas, los pediatras entienden que lo que sucede en el Pereira es representativo de ASSE, y que en las mutualistas la prevalencia es 10 veces menor. La sífilis es una enfermedad directamente asociada a la población más vulnerable.

La Sociedad Uruguaya de Pediatría (SUP) se encuentra en alerta ante el aumento de casos registrados en la maternidad pública más grande del país.

“A los pediatras nos importa mucho esta situación. Cada vez que nace un niño con sífilis congénita nos duele muchísimo porque se podría haber evitado. Es una enfermedad que tiene cura y que debería estar eliminada”, afirmó a El Observador la pediatra y neonatóloga Rosebel de Oliveira, que integra esa sociedad.

No hay cifras disponibles sobre la mortalidad que conlleva la sífilis congénita, según dijo De Oliveira. El único dato certero en ese sentido es respecto a los niños que no llegan a nacer: al 14% de los abortos a los que se les realiza una anatomía patológica en el Pereira se les detecta sífilis.

Con todo, la especialista aclaró que “la gran mayoría” de los niños son captados al momento del nacimiento, reciben el tratamiento adecuado y se curan. Nacer con sífilis no siempre significa tener que sobrellevar esa enfermedad toda la vida. En el mejor de los casos, el niño se debe controlar durante el primer año de vida y luego recibe el alta de la enfermedad. “Es una enfermedad que ya no determina un estigma”, consideró De Oliveira.

Más casos o mejor notificación

La sífilis viene en aumento en Uruguay, en la región y en el mundo. Es una enfermedad que, según los especialistas, se comporta de forma cíclica. La última década marca una mayor prevalencia.

Sin embargo, según el informe “Análisis de la situación al año 2010. Eliminación de la transmisión maternoinfantil de VIH y de la sífilis congénita en la Región de las Américas”, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Uruguay es uno de los países con más sífilis congénita: en 2009 se notificaron 5,3 casos cada mil nacidos vivos.

La realidad regional es más optimista. Chile se destaca con 0,3 casos cada mil y Argentina con 0,9. Cuba logró eliminar la enfermedad, con menos de un caso cada mil nacidos vivos.

De Oliveira cree que la fórmula del éxito en el país caribeño está basada en “controles estrictos durante el embarazo” y “controles a la pareja” (de la embarazada).

En ese sentido, la pediatra afirmó que “la principal falla en Uruguay es que los controles no son adecuados, en cantidad y calidad”. Y aun cuando los controles son los correctos, las dificultades para captar y tratar a la pareja de las embarazadas supone un riesgo.

Con todo, De Oliveira sostiene que Uruguay no está peor que la región, y que la diferencia en las cifras se explica por una mayor notificación de los casos.

En el Ministerio de Salud Pública (MSP) tienen una postura similar. Rafael Aguirre, responsable del Programa de Salud de la Mujer del área Salud Sexual y Reproductiva, relativizó las cifras de la OPS ya que hay “mucha subnotificación en la región” y Uruguay es uno de los países que mejor registro lleva.

De todas formas, aún no hay una cifra oficial de sífilis congénita a nivel nacional. “Con suerte sabemos lo del Pereira. Tenemos una unidad de información tratando de afinar el número”, reconoció Aguirre.

Lo que sí saben en el MSP es que la sífilis viene en aumento, y por eso tienen un “plan de impacto”. El primer componente apunta justamente a “mejorar el sistema de notificación”, según Aguirre.

Un segundo componente consiste en “mejorar los controles durante el embarazo”. Las cifras del Pereira Rossell son contundentes en ese sentido: casi la cuarta parte (42 en 217) de los casos de sífilis congénita carecieron de controles.

En tercer lugar el MSP apunta a “la calidad de los controles”. El análisis VDRL es obligatorio desde hace 40 años. Sin embargo, en el Pereira, 99 de los 217 casos de sífilis congénita tuvieron seis o más controles durante el embarazo, con lo cual queda en duda qué tan extendido está el examen en realidad.

A su vez, ya está redactada y a la espera de la firma del ministro Jorge Venegas una ordenanza que obliga a las instituciones de salud cuyas embarazadas se realizan menos controles a implementar un sistema de test rápido para el diagnóstico de sífilis. Todas las instituciones deberán implementar acciones tendientes a optimizar el control y disponer de personal especialmente dedicado a detectar y tratar sífilis.

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