21 de septiembre de 2011 22:28 hs

El gobierno entabló una serie de contactos al más alto nivel con Brasil para evitar ser incluido en el impuesto de 30% que la administración de Dilma Rousseff aplicará a la producción local e importaciones de vehículos que no tengan 65% de origen regional. La medida, que sorprendió al gobierno de José Mujica, tiene como fundamento proteger a la industria local brasileña y pone en riesgo exportaciones de autos armados en Uruguay que rondan los US$ 100 millones anuales.

El ministro Roberto Kreimerman (Industria) se comunicó este miércoles con su colega brasileño Fernando Pimentel para hacer valer el acuerdo automotor bilateral que rige el negocio, y asegurar que las exportaciones de autos de Uruguay están fuera del alcance de la nueva disposición que el Poder Ejecutivo uruguayo considera proteccionista. Y fue el ministro Fernando Lorenzo (Economía) quien marcó el tono de la preocupación oficial al señalar que el proteccionismo de Brasil “le hace daño” a Uruguay. “Haremos todas las gestiones para que estas acciones nos excluyan, o sean mitigadas para nuestro país”, dijo este miércoles Lorenzo en el Parlamento.

Sebastián Torres, director nacional de Industrias comentó a El Observador que la interpretación que hace el gobierno es que el país está excluido de la nueva imposición tributaria, pero buscará garantías para estar seguros. En la negociación se exigirá el cumplimiento del acuerdo automotor, afirmó. Por eso se iniciaron gestiones con “máxima urgencia” y mañana el tema será analizado por los ministros de Relaciones Exteriores, Economía, e Industria, quienes están en permanente contacto, dijo Torres.

Más noticias
Las llamadas telefónicas también involucraron a la embajada de Brasil en Montevideo y a la de Uruguay en Brasilia.

Desde San Pablo, Marcos Soto, gerente de la consultora PWC, dijo a El Observador que Brasil “respetará los acuerdos internacionales firmados con Uruguay, Argentina y México, pero los someterá al cumplimento de la regla referida al porcentaje que exige de componente regional para sus empresas”. De esa manera, las exportaciones de vehículos armados en Uruguay seguirán entrando a Brasil con arancel cero, pero deberán pagar el impuesto interno de 30%, que es precisamente a lo que se opone el gobierno y los empresarios uruguayos, si no tienen 65% de componentes regionales.

El sector automotor uruguayo, que en los últimos años recibió fuertes inversiones del exterior y volvió a tener varias plantas de armado en funcionamiento, orienta su producción a Brasil pero no alcanza el mínimo exigido de partes locales por lo que quedó expuesto a tener que pagar un impuesto que puede dejarlo fuera de mercado.
Los autos llegados directamente desde China a Brasil, que es el gran mercado consumidor de la región, pagarán un arancel del 35%, más 30% del impuesto industrial.

Soto coincide con que la medida aplicada por Brasil “es proteccionista” –incluso así lo reconocen las autoridades norteñas– pero también ve en esta coyuntura “una notable oportunidad para que se instalen empresas de autopartes en Uruguay”. De esa manera, el país podrá desarrollar una producción local que le permitirá alcanzar en los autos el 65% de fabricación en origen. El convenio automotor bilateral vigente estableció “un programa de contenido regional progresivo que empieza en 30% de partes de fabricación regional y terminará en 50% dentro de 5 años.

El analista de PwC comentó a El Observador que la medida tomada también tendrá sus costos para Brasil, ya que algunas empresas, sobre todo chinas, que pensaban instalarse en ese mercado, están desistiendo de la inversión. Señaló que el modelo de negocios de instalar una planta de montaje de autos con partes traídas en un contenedor desde Asia no corre más, y estará sujeto al pago de aranceles e impuestos. En su opinión, Uruguay “con una adecuada planificación tributaria y logística” puede atraer inversiones para autopartes “porque sigue siendo más competitivo que Brasil y además ese país necesitará de proveedores”.

En contra
El presidente Mujica comentó que le da “escozor” la decisión de Brasil y dijo que espera que sea para protegerse de industrias de fuera de la región, y no que vaya dirigida Uruguay. El ministro Lorenzo afirmó que “cualquier respuesta proteccionista a un país como Uruguay le hace daño porque el país necesita vender su trabajo al exterior. Y si en el exterior nos encontramos con acciones proteccionistas en cualquier mercado, nos perjudica y eso no admite dos respuestas”.

Insistió en que Uruguay necesita tener un comercio fluido con los socios del Mercosur que “es parte de la estrategia de desarrollo del país”, según declaraciones reproducidas este miércoles por el diario El Heraldo de Florida.

De todas formas, descartó represalias frente al principal socio comercial. “Es más daño para nosotros, no es el mecanismo más idóneo”, argumentó.

La situación planteada con Brasil para el sector automotor –además de haber impuesto trabas a la importación de papel– se sumó a las condiciones restrictivas de Argentina que exige licencias no automáticas de importación. Ese mecanismo retrasa fundamentalmente exportaciones del sector textil, vestimenta y plástico. A ese camino, que es aceptado por la Organización Mundial del Comercio, se suman presiones políticas que ejercen jerarcas del gobierno de Cristina Fernández sobre empresarios importadores. Eso ocurrió en el caso de importaciones de alimentos, según se comprobó.

En tanto, desde la Unión de Exportadores del Uruguay, su secretaria ejecutiva Teresa Aishemberg, señaló a la agencia AP que “el Mercosur debería mantener un diálogo profundo porque el problema es que el bloque toma decisiones por separado y no en conjunto”.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos