10 de julio de 2015 5:00 hs

Quince días es poco tiempo para conocer a fondo a China, el tercer país más grande del mundo en superficie, pero que crece a un ritmo que en poco tiempo lo convertirá en la principal potencia económica mundial.

A un grupo de productores, técnicos y empresarios uruguayos que recorrió el gigante asiático durante dos semanas, de norte a sur, lo que más le llamó la atención fue la evolución del desarrollo.

Algunos integrantes habían participado del primer viaje organizado en 2013 por la compañía de agroquímicos Tafirel y Barraca Erro, una de las principales empresas del agro uruguayo. Y dos años después pudieron comprobar los cambios que está experimentando China a paso firme.

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Hernán Masoller, asesor agrícola ganadero en el litoral norte del país, dijo a El Observador Agropecuario: "Quedé sorprendido con todo lo que vimos, empezando por la forma en que el gobierno chino maneja la situación".

Luego de recorrer la vasta zona de agricultura extensiva en el norte, cerca de la frontera con Mongolia y la Federación Rusa, el asesor agrícola ganadero expresó: "Tienen mucho para crecer con tecnología en cultivos, así como en infraestructura".

Masoller valoró el contacto con técnicos y productores chinos, porque le "permitió adquirir nuevos conocimientos" y sacarse las dudas "en cada lugar", y advirtió que "en la agricultura tienen muy degradado el suelo y todavía no se han abierto" en la forma de producir.

Para Álvaro Fros, productor y empresario, "lo más importante fue ver la realidad de China" y, como formó parte del viaje de 2013, aseguró que "llama la atención la rápida evolución" del gigante asiático. Por ejemplo, Fros comprobó cómo los chinos pasaron en los últimos años "de una agricultura manual a otra mecanizada".

Los chinos "están más abiertos a compartir y tienen los mismos problemas que nosotros, como la falta de gente en el campo", remarcó Fros, y recordó que el gobierno "subvenciona a los campesinos para que no emigren a las ciudades".

Alejandro Urchipia, administrador agrícola ganadero, reconoció a El Observador Agropecuario que quedó "impactado" tras la recorrida por China, porque "hay muchos mitos e ignorancia" sobre el gigante asiático y él fue "con otra visión".

El técnico reconoció que "lo que más me llamó la atención en la recorrida fue cómo el gobierno –más allá de que sea comunista– fija objetivos para adelante –50 años– e invierte en infraestructura, y todos se alinean en torno a ellos".

Urchipia destacó que los chinos "se preocupan por el cuidado del medioambiente y la calidad en las empresas para ganar-ganar" y agregó que "tienen el potencial para liderar la economía mundial, capacidad de trabajo y veo que se están formando también en el exterior".

Por último, el técnico aseguró que "todo empresario debería ir a China para ver hacia dónde va el mundo y los negocios, más allá de lo específico y técnico de cada uno".

Del campo a la ciudad

Luego de recorrer el norte, más rural y menos desarrollado que otras zonas del país (ver El Observador Agropecuario del 3 de julio), el grupo llegó a Shanghái, la ciudad más poblada de China, con 23 millones de habitantes, donde el contraste con el campo fue grande pues se trata de uno de los centros financieros más importantes del mundo.

Además, el puerto de Shanghái es el más grande del mundo. Luego de conocer la rambla y observar la ciudad desde un rascacielos de 101 pisos, el grupo se trasladó a Changxing para visitar la fábrica de agroquímicos HIMS Agroscience Limited, una de las proveedoras de Tafirel.

Al terminar la jornada, un tren bala trasladó al grupo a Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang. Se trata de una ciudad atractiva para el turismo, ubicada a orillas del río Qiantang y que posee el lago del Oeste, donde pululan los visitantes que pasean en embarcaciones.

Al recorrer la ciudad se pudieron apreciar las plantaciones de té verde en terrazas de elevaciones y en llanuras, ya que es la principal zona de ese cultivo en China.

En Hangzhou, el grupo también recorrió la fábrica de agroquímicos JMC en Longyou, donde también apreció el cultivo intensivo de arroz y una planta de procesamiento del cereal.

Luego de dos días, los productores, técnicos y empresarios uruguayos volaron hacia el sur de China, donde aterrizaron en Shenzhen, una ciudad que 20 años atrás era una aldea de pescadores y ahora tiene 10,5 millones de habitantes, y es un modelo de la nueva China que se está desarrollando (ver El Observador Agropecuario del 26 de junio).

Lo más notable de la visita a Shenzhen fue una charla acerca de la actividad de la terminal portuaria, la tercera más grande del mundo, detrás de Shanghái y Singapur. Las mercancías que ingresan se distribuyen en todo China mediante un sistema de trenes y carreteras. También en esta ciudad el grupo visitó las oficinas de la compañía de agroquímicos Iprochem, proveedora de Tafirel. Por último, el grupo viajó por tierra a Hong Kong, conectado mediante túneles y puentes a Shenzhen.

La actividad que puso fin a la recorrida por China fue más bien recreativa, en uno de los centros mundiales de la arquitectura moderna. Hong Kong es la ciudad con mayor número de rascacielos y posee cuatro de los más altos del mundo.

Modernización y expansión

Para el gerente comercial de Tafirel, Juan Bonilla, la industria de agroquímicos en China se está reconvirtiendo e incorporando nueva tecnología. "Los chinos están generando nuevas tecnologías y biotecnologías en el área de semillas, inoculantes, biofertilizantes, coadyuvantes, todos amigables con el medio ambiente", explicó.

Bonilla agregó que, en ese proceso de modernización, las empresas que producen agroquímicos "se están trasladando desde las ciudades a polos industriales", como parte de la reconversión.

También destacó que "están trabajando e invirtiendo en áreas de investigación con nuevas tecnologías e instituciones público/privadas de investigación y desarrollo para generar nuevos productos, nuevas moléculas apuntando en esa área en los próximos 20 y 30 años, pensando en la agricultura del futuro".

Agregó que los chinos "quieren remarcar que la maquinaria que usan en sus fábricas es made in China" y que "ese proceso es irreversible y un orgullo para ellos". Los productos que ofrece Tafirel provienen de China. Las empresas proveedoras de China exportan hacia todo el mundo y están creciendo en ventas en África, América Latina, Europa y Asia.

La tradición

El presidente de una de las más importantes compañías de agroquímicos de China invitó a su despacho a cinco integrantes del grupo de uruguayos que visitó el gigante asiático –y a El Observador Agropecuario– a conocer el ritual del té. En su despacho tiene un apartado con una mesa con sillas, un calentador eléctrico, una pequeña tetera con sus tacitas y una lata de té. Además, en un sillón suele dormir una pequeña siesta luego del almuerzo.

La puerta de ingreso a las oficinas está flanqueada por dos grandes dragones de cerámica "para ahuyentar los malos espíritus". Son apenas dos ejemplos de que China, pese a la apertura económica y el gran desarrollo que está viviendo, no olvida sus tradiciones.

En un país donde se profesa el budismo, hay lugar también para las supersticiones: el número 4 es mala suerte. Por eso ninguna matrícula de automóvil termina con ese número.

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