30 de mayo de 2021 5:00 hs

"No vamos a tener la más barata, ni la más rápida, sino la más segura. La decisión es científica y no política. Acá lo científico está por encima de lo político”. Esa era la respuesta con la que el gobierno se defendía ante los cuestionamientos por la demora en la compra de la vacunas. La frase la dijo el secretario de Presidencia Álvaro Delgado el 11 de enero, 12 días antes de que el presidente Luis Lacalle anunciara el acuerdo con dos laboratorios.

A dos días del inicio de junio, mes en el que el gobierno esperaba que se comenzara a ver el efecto de la vacunación masiva de forma significativa, la cantidad de casos activos rompe récords día tras día y la cantidad de fallecidos se mantiene estable en 54 diarios. El gobierno había proyectado llegar a la inmunidad de rebaño para la primavera mientras que en el Grupo Asesor Científico Honorario, que inicialmente elogió la combinación de vacunas compradas, ahora la pone en duda por la baja eficacia de la Sinovac y la alta circulación viral. 

El 23 de enero el gobierno anunció el acuerdo con el laboratorio Sinovac la adquisición de 3,3 millones de dosis, otras 3 millones de Pfizer y 200 mil a través del Fondo Covax. La diferencia fue el momento de llegada: mientras que las de Sinovac ya llegaron todas al país (el último embarque llega este sábado) las de Pfizer han ido llegando en tandas por lo que la vacuna que se ha utilizado masivamente ha sido la china. 

Los estudios que existían hasta el 23 de enero sobre Coronavac eran de fase 3, sobre poblaciones reducidas y controladas. El 13 de enero el Instituto Butantan de Brasil publicó un informe que establecía que la vacuna china tenía un 50% de efectividad para evitar los contagios y de 100% para los casos graves. Ese estudio se había realizado sobre una población altamente expuesta (personal de la salud). 

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Uruguay fue el último país de América del Sur en adquirir vacunas pero el número de dosis compradas, la frecuencia de llegada y un sistema de vacunación aceitado le permitieron colocarse rápidamente entre los mejores países del mundo. 

Los científicos desde un primer momento advirtieron que era necesario bajar la circulación viral para que las vacunas fueran más efectivas, sin embargo, Radi aseguró desde el inicio que la vacunación masiva cortaría la transmisión comunitaria. 

A nivel poblacional, cuando se dan muchas vacunas, aunque la eficacia sea un poco menor, la transmisión comunitaria se corta”, dijo el 23 de enero a El Observador el coordinador del GACH. 

Este jueves, sin embargo, Radi puso en duda que sea posible alcanzar la inmunidad de rebaño vacunando masivamente con Sinovac y con la circulación de virus que existe en la actualidad. “Va a ser difícil conseguir inmunidad de rebaño con la plataforma de vacunas que tenemos nosotros y pensando en escenarios de posibles nuevas variantes. No me resulta obvio que Uruguay pueda conseguir la inmunidad de rebaño en un mediano de meses”, aseguró a Búsqueda este jueves. 

El ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, dijo en más de una oportunidad que el país alcanzaría la mencionada inmunidad durante la próxima primavera. Los primeros datos difundidos por el gobierno sobre las vacunas en Uruguay, totalmente preliminares, se conocieron este jueves y muestran que las vacunas chinas permiten una reducción de contagio de covid-19 del 57% y de 97% en el caso de las muertes.

Plan de vacunación

Aplicar la vacuna china de forma masiva también incidió sobre el plan de vacunación y la priorización de los distintos grupos. Cuando Uruguay firmó el contrato esa vacuna solo estaba habilitada para menores de 60 años. A mediados de marzo, ese límite se aumentó a 70 años mientras que la vacunación con Pfizer comenzó entre los mayores de 80 años. Es decir, las personas jóvenes se vacunaron antes que aquellos que por su edad (71-79) integraban uno de los principales grupos de riesgo. 

Esto llevó a que el gobierno decidiera postergar la segunda dosis de los mayores de 80 años entre 10 y 12 días más de lo previsto para empezar a vacunar a los de entre 70 y 79. La vacunación en este grupo comenzó a mediados de abril. En ese entonces, el integrante de la Comisión Nacional Asesora de Vacunación Alejandro Chabalgoity explicó que la decisión se tomó teniendo en cuenta que la población de 71 a 79 años, considerada “particularmente sensible” fue “quedando para atrás” porque la vacuna de Pfizer llega al país en tandas. El promedio de edad de los fallecidos por covid-19 en Uruguay es de 73 años. 

Otros países, como España, que vacunaron principalmente con Astrazenca y Pfizer hicieron una priorización por edad y, por ejemplo, todos los mayores de 80 años y el 88,5% de los que tienen entre 71 y 79 años ya recibieron las dos dosis. 

¿Y otros países?

Uruguay se ubica en el puesto número 12 entre los países que más personas han vacunado con dos dosis (28%) en el mundo. Pero entre los que están por delante solo Chile (41%) utilizó una combinación de vacunas similar a la utilizada en Uruguay. El 81% de las dosis que aplicó el país andino son de Coronavac mientras que en Uruguay fueron el 76%, según datos de Agesic publicados este viernes.  

¿Y cuáles son los resultados? A la par que empezó la vacunación masiva el gobierno chileno decidió confinar al 70% de la población durante casi un mes y, de esa forma, logró reducir los casos y las muertes por covid-19. Y si bien, desde el 9 de mayo hay una nueva escalada de contagios, hasta el momento, las muertes no han aumentado. 

Todos los países que han logrado reducir los casos de forma significativa, como Israel, lo hicieron tomando medidas para reducir la movilidad. En ningún país la vacunación por sí sola fue suficiente. 
 

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