Dólar
Compra 37,20 Venta 39,70
31 de agosto de 2011 21:51 hs

Nicolás llegó a su casa una noche con la mente perturbada. La noticia que le habían brindado le sacudió el piso. Pasó de tener que pensar en descansar sabiendo que al día siguiente debía presentarse en el Viera como un día más. Que retiraría su indumentaria de la utilería. Charlaría con los funcionarios, tomaría algún mate y luego escucharía la charla de Daniel Carreño para salir a entrenar. A poner el despertador y mirarlo dos o tres veces para corroborar que no fallara. Al otro día emprendía el viaje de su vida. Destino: Londres. Lugar: Liverpool. Referencias: un empresario que trabaja para una empresa inglesa. Motivo del viaje: probarse en Liverpool de Inglaterra.

“Llegué y me alojaron en un hotel que estaba a unos cinco minutos del lugar de entrenamiento. Me dieron dos días libres por el viaje y al tercero me pasaron a buscar en un auto para llevarme al complejo donde entrena Liverpool. No lo podía creer”, comenzó diciendo a El Observador el volante de Wanderers, Nicolás Albarracín, que con apenas 18 años cumplidos fue a una prueba en el club en el que Luis Suárez es ídolo.

Y comenzó un sueño, una especie de película de 14 días donde el asombro fue el principal protagonista de la historia.

“El auto a las 8 de la mañana estaba en el hotel. Yo iba a desayunar al club. Entrenaba, comía en el comedor del equipo y a las dos de la tarde me regresaban al hotel. Todo fue distinto. El vestuario era extraño porque vas a la utilería y no te quedás hablando como hacemos acá. Allá tomás las cosas y te vas al camarín, algunos ni saludan”.

Se cambió, se puso el equipo del club y chocó con otra realidad: “El complejo es impresionante, tienen como ocho o nueve canchas y a cual de todas mejores. Hay gimnasios, canchas sintéticas. Pegado al comedor hay una sala de computadoras, una sala de juegos y otra para sentarse a charlar o leer”.

Las estrellas del primer equipo estaban en otro complejo, sin embargo, Albarracín reveló que: “Al tercer día de entrenamiento nos avisan que jugamos contra los suplentes del primer equipo y vinieron Joe Cole, el brasileño Lucas Leiva, estaba el argentino Insúa que me ayudó mucho y Luis Suárez que no entrenó pero fue al complejo. Después le comenté a Luis que no podía creer hacer fútbol con estos monstruos”.

El juvenil bohemio tuvo la oportunidad de conocer Anfield Road, el popular estadio de los rojos de Liverpool: “Estuve en el partido con Sevilla donde presentaron a los jugadores y cuando Luis (Suárez) marró el penal contra Sunderland. Ahí me quedó grabado que, apenás marró, todo el estadio lo empezó a alentar. Es impresionante la idolatría que le tienen”.

A la hora de los entrenamientos Albarracín comentó que: “Tenía la ventaja de que el entrenador era español. Yo trataba de prestar atención a todo en las prácticas. Pero allá lo principal es correr todo el partido. Ellos me dijeron que en el fútbol estaba todo inventado, entonces pedían que me moviera, corriera y rematara al arco, insisten mucho con eso, con rematar de afuera”.

Hola, soy Gerard

Cierta vez Nicolás estaba almorzando en el comedor del club y de pronto se le cayeron los cubiertos de la mano.

“El día que terminó el partido con el Primero me siento a comer y pasa Gerard. Lo quedé mirando. Dejé los cubiertos y me quedé con la boca abierta mirándolo. Entonces el técnico español me grita: “Nico, ¿no lo conocés a él?”. Y le respondo: Sí, de jugar al play o verlo en la televisión”. Pero lo más increíble fue que se me sentó al lado y con mi poco inglés nos pusimos a hablar. Llegué al hotel y lo primero que hice fue llamar a mi viejo y le dije: “Pa, no puedo creer, ¿sabés con quién almorcé hoy? ¡Con Gerard! Hace unos días jugaba al play con él en el equipo y hoy lo tuve al lado”.

Pero claro, 14 días en Londres donde “llueve todos los días. Yo no lo podía creer, todos los días lluvia”, no son sencillos de llevar. “Extrañaba como loco, me acuerdo que le decía a mi madre que me quería volver y ella me decía, aguantate Nico, aprovechá la oportunidad”, comentó.

Luego de varios días de intenso trabajo con el equipo Albarracín escuchó la evaluación final: “El último día me citaron a una reunión en una oficina y el técnico con el mánager del equipo me dijeron las cosas que tenía que corregir. Yo juego de enganche pero allá no existe, es un media punta. Entonces me pidieron ser más ordenado, que en estos seis meses intentara marcar más goles y que en esos diez metros donde uno se retrasa, arranque derecho para el área. Me dijeron que quedaron conformes y que si todo sale bien en seis meses estoy viajando definitivamente para allá”.

La historia de Nicolás Albarracín parece salida de un cuento de hadas: “Hace dos meses cumplí los 18 años. Esto fue como una prueba, no sé, te juro que no tengo ni idea, pero lo que viví no lo olvido nunca más”.

Más noticias de Referí

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos