En la cabina de proyección el clima era tenso. Martín Daian, el hombre que puso su esfuerzo y ahorros para revivir el Grand Prix, cerrado desde 1979, rebobinaba los rollos para comenzar la primera función de los últimos 33 años. La acción, sin embargo, estaba abajo. Ahí trabajaban los equipos de televisión con móviles satelitales, periodistas con libretas, grabadores y celulares, un hombre pegando la alfombra roja del hall y padres y abuelos con niños de la mano. Y la presencia ominosa de los dos bomberos designados para la seguridad contra incendios, que no estaban convencidos de que la sala estuviera en condiciones.
Y el barrio logró su Grand Prix
El Cerrito de la Victoria tuvo que esperar 33 años para recuperar el cine pero finalmente sucedió. Luego de una serie de contratiempos, este miércoles, apenas pasadas las 2 de la tarde, se inauguró con La era del hielo 4