El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
6 de octubre 2024 - 5:20hs

Como un talismán que puede repartir la fortuna necesaria para ganarle al Frente Amplio e incluso para resolver la disputa dentro de la coalición de gobierno, el nombre de Luis Lacalle Pou es palabra santa en boca no solo del nacionalista Álvaro Delgado, sino también del colorado Andrés Ojeda quien, como nunca antes lo hizo un candidato en la historia de ese partido, evoca a un blanco para que la suerte se acueste de su lado.

Casi todos esperan por Lacalle Pou. Sus correligionarios, sus aliados de ocasión e incluso sus adversarios quienes aguardan para saber con qué intensidad participará el mandatario en la campaña electoral en curso, y si lo hará solo para defender la reforma de la seguridad social que él impulsó contracorriente y que se pretende tumbar a través de un plebiscito.

El mandatario ya ha dado señales de que sus apariciones públicas para defender el plebiscito y sus críticas al Frente Amplio pueden estar unidas si maneja ese equilibrio sin un desborde que resulte demasiado evidente.

“Ha sido muy cuidadoso todos estos años de no hacer política partidaria, con lo cual su participación debería estar acotado al tema del plebiscito”, señaló a El Observador un hombre de extrema confianza del mandatario. Sin embargo, Lacalle Pou es un animal político que sabe que esos límites son difusos y que la frontera es porosa.

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Es así que el domingo 22, durante el denominado Encuentro con el Patriarca en la Meseta de Artigas, el mandatario habló sobre las críticas del Frente Amplio por su participación en la campaña.

“Estoy lejos, re lejos. No hablé en cuatro años y tantos meses, nunca hablé del Partido Nacional ni de la coalición. No fui a un comité de base o a un local partidario. No hablé de quién tiene que ganar o no tiene que ganar. Se sabe quién quiero que gane, pero no lo hablé. Entonces es hasta gracioso que (critiquen) quienes tuvieron presidentes que hablaron de sus partidos políticos, hicieron política partidaria, cuando en realidad lo que yo voy a hacer es defender una ley", dijo el presidente criticando, sin mencionarlo, la actitud del exmandatario Tabaré Vázquez quien habló en un comité del Frente Amplio cuando estaba en el gobierno.

Y siguió, aprovechando la brecha que le abre la defensa del plebiscito, para fustigar a la izquierda por haber dejado en libertad de acción a sus sectores ante el plebiscito contra le reforma que lleva el sello del líder nacionalista.

El mandatario ya ha dado señales de que sus apariciones públicas para defender el plebiscito y sus críticas al Frente Amplio pueden estar unidas si maneja ese equilibrio sin un desborde que resulte demasiado evidente. El mandatario ya ha dado señales de que sus apariciones públicas para defender el plebiscito y sus críticas al Frente Amplio pueden estar unidas si maneja ese equilibrio sin un desborde que resulte demasiado evidente.

“Lo que está faltando acá es responsabilidad. Si vos mañana tenés un hijo y va a tocar una ortiga, y sabés que si toca la ortiga le va a picar, ¿lo dejás en libertad de acción? ¿Qué haga lo que quiera, que toque la ortiga si quiere o no? ¡No! Si tocar la ortiga le va a hacer mal porque le va a picar, le va a arder, que no toque la ortiga. Si un candidato a presidente de la República, que se supone quiere ser el padre de una gran familia, sabe que si tocan la ortiga está mal, que no deje libertad de acción. Jugátela. Me gustaría que los dirigentes políticos que son candidatos a presidente del país se la jueguen también”, continuó con sus críticas esta vez dirigida a Yamandú Orsi, el candidato frenteamplista embretado por las diferencias internas de la coalición opositora.

Este martes, Lacalle Pou inició “oficialmente” su campaña en defensa de la reforma y contra del plebiscito en una conferencia de prensa en la volvió a apuntar contra el candidato del FA y su eventual ministro de Economía, Gabriel Oddone.

"No es momento ni de dudas ni de medias tintas. Si se sabe que no es beneficioso, que perjudica a las generaciones que vienen y al sistema hay que jugársela. No queda otra. Para algo pedimos ser dirigentes políticos, gobernar el país o estar en un lugar de decisión. Alguno dice que no es el fin del mundo, para nosotros está totalmente equivocado. Además, qué necesidad de asomarse el precipicio para ver si te caés", dijo.

Y adelantó: “Voy a andar de recorrida (por el país) así que si me preguntan, a riesgo de aburrirlos, voy a decir lo mismo”. Por lo pronto, este jueves inauguró un hogar de ancianos en Santa Clara de Olimar, Treinta y Tres, donde destacó que Uruguay tiene un "récord histórico de masa salarial".

“¿Qué quiere decir en criollo? Que hay más gente laburando y que se están pagando mejores sueldos. Está 6% por arriba de la pandemia", destacó

Mientras Lacalle Pou promete que no se quedará callado, el candidato nacionalista Álvaro Delgado y el colorado Andrés Ojeda se entrecruzan críticas e ironías varias en el intento de convencer a la gente de que el presidente –a quien las encuestas le dan un 45% aproximado de aprobación- es la mejor imagen que les devuelve el espejo.

En spots publicitarios, Ojeda se pregunta sobre Lacalle Pou y se responde que es un muy buen presidente y “un amigo”. Además. ha publicado fotos junto al mandatario del día en que Uruguay jugó contra Venezuela por las Eliminatorias. Consultado sobre ese encuentro, Delgado respondió que él se reúne con el presidente “bastante más seguido pero no se saca fotos” y dijo que a nadie le quedan dudas acerca de “dónde está el corazón del presidente de la República”. Ojeda volvió a chicanearlo sin pudor: “¡Qué celoso se puso Álvaro Delgado! No sabía que había esos niveles de inseguridad”, ironizó.

Lacalle Pou se mantuvo lejos de la disputa entre sus dos admiradores pero ha dicho que “se sabe” quién quiere que gane. Hay que pensar que ese hombre es Delgado, a menos que se quiera coquetear con alguna teoría conspirativa que le asigne al presidente estrategias inconfesables.

Estos días no hubo buena nuevas para la coalición y más que nada para los blancos. La última encuesta de Equipos le otorgó 43% al FA y creciendo, al Partido Colorado aumentando de 13% a 15%, y al Partido Nacional cayendo de 22% a 21%.

Como sea, desde el oficialismo consideran “indispensable” la presencia mediática de Lacalle Pou en este octubre porque, dicen, “es el que mueve la aguja” en una campaña particularmente chata y sin mayor destaque de los candidatos.

Otros dirigentes blancos observan con cierto recaudo la presencia de Lacalle porque afirman que le “quita brillo” a Delgado. Pero la mayoría de la dirigencia oficialista pondera que lo que importante es ganar y si se necesita que Lacalle Pou se convierta en protagonista, mejor para todos los nacionalistas.

Por eso es fundamental, como fue dicho al principio, el grado de compromiso de Lacalle Pou en los días venideros. Y habrá que ver si la defensa de su reforma previsional le permite saltar algunas vallas y golpear al Frente Amplio que amenaza con desplazar del poder a la coalición oficialista.

Esta decisión puede resultar vital no solo para la suerte del plebiscito sino para las de aquellos que buscan retener el gobierno. Ese gobierno al que, si nada raro ocurre y más allá del resultado electoral del octubre y noviembre venideros, el hoy alabado Lacalle Pou intentará volver en 2029.

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