La gira de la selección uruguaya por Asia se cerró este martes con una goleada 6-1 ante India, en Calcuta, además del 4-1 frente a Corea del Sur y el 1-3 con Japón, que dejó para el entrenador interino del combinado, Diego Forlán, un saldo favorable y una aprobación general.
Los 11 goles en tres partidos, después de una racha terrible de dos años en los que en 21 encuentros, después de la Copa América 2024 (junio-julio 2024), solamente convirtió 13.
El entrenador de la selección rescató de la insostenible crisis que recorrió Darwin Núñez durante 27 meses sin goles y lo redescubrió con su retorno a la red, con tres goles en tres partidos y la confianza que necesitaba para volver a sentirse el "9" de Uruguay.
Darwin Núñez celebra su gol contra India
Foto: AUF
También el entrenador trasladó a los futbolistas, desde su convencimiento y su propuesta (1-4-4-2 sin Giorgian de Arrascaeta y 1-4-2-3-1 con el crack de Flamengo), las herramientas que el equipo necesitaba para construir un juego profundo, recurriendo a la vieja fórmula del Maestro Tabárez en el que los laterales tienen una singular incidencia en la función ofensiva, cuando subiendo por afuera se transforman en alternativas para la elaboración de juego. O a través de Giorgian De Arrascaeta ante Corea del Sur, de Rodrigo Zalazar este martes en India, o de Maxi Araújo en los tres partidos, abrir las cinco calles para llegar al área rival y producir ese caudal de juego que desembocó en las dos goleadas, frente a Corea e India, y un buen partido ante Japón en el que el resultado (dos goles en los dos últimos minutos del partido) desnaturalizaron lo que había sido el juego.
Forlán le dio participación a todos los convocados que completaron la gira en condiciones sanitarias. Hizo debutar en la selección absoluta a Thiago Cardozo, Juanchi Rodríguez y Facundo Bernal. Los únicos que no sumaron minutos fueron Martín Satriano y Sebastián Cáceres, quienes en la mitad del recorrido de los 16 días de trabajo con la selección por lesión dejaron la concentración y regresaron a sus clubes.
Thiago Cardozo en el amistoso entre India y Uruguay
Foto: AUF
Sumó el DT en el mediocampo un doble cinco, con un volante de marca (Lucas Torreira) y uno capaz de manejar los hilos del partido (Rodrigo Bentancur) con sutileza y profundidad. El punto más flaco estuvo en el primer tiempo ante India, en en el que Emiliano Martínez no fue el socio que Bentancur necesitaba y la selección quedó rengo en un sector clave.
Encontró soluciones en el arco, porque Cristopher Fiermarín dio la talla y se transformó en un elegible para la titularidad. Forlán aún tiene pendiente llevar a Sebastián Jaume, el golero de Albion, quien a sus 22 años demostró en el fútbol local un talento que lo hace diferente.
Le dio a la defensa una seguridad que no había expresado con Marcelo Bielsa, con una la línea de cuatro con Ronald Araujo, quien asumió el liderazgo que necesitaba este combinado.
También Forlán tuvo la capacidad de aprovechar el pilar que dejó Bielsa en la intensidad en el juego y en la presión en la salida del rival, en esa actitud para recuperar la pelota, que de buena forma ensayó esta nueva selección.
Diego Forlán en el amistoso entre India y Uruguay
Foto: AUF
Fueron esas puntadas las que permitieron a Forlán comenzar a zurcir en uno de los escenarios más incómodos para la selección uruguaya, después de la eliminación del Mundial 2026 en primera fase, tras el fracaso de los futbolistas, la desilusión que generó Bielsa, la frialdad y lejanía que se instaló entre la celeste y la gente a partir del estilo del argentino y la incertidumbre que se planteó cuando el presidente de la AUF, Ignacio Alonso, designó al nuevo entrenador, a quien nadie podía discutir por su condición de crack e ídolo como futbolista pero en este rol de técnico debía empezar a demostrar sus habilidades.
Tres partidos y 16 días de trabajo con la selección es una muestra insuficiente para establecer afirmaciones definitivas acerca de la gestión de Forlán. No obstante, permitieron descubrir nuevos escenarios llenos de esperanza y, sobre todo, de expectativas porque el entrenador consiguió instalar armonía y paz, al tiempo que los futbolistas se alinearon detrás de la figura del ex10 con confianza en su proyecto y compromiso por cuidar a quien observan como a un ídolo.
La gira por Asia permitió a la selección empezar a sanar tras el doloroso Mundial, iniciar la reconstrucción, cuidar a Forlán para que pueda seguir hasta el Mundial 2030, aprovechando su valorada imagen en el mundo FIFA, y en la fecha FIFA de noviembre, en la que la selección podrá jugar dos partidos en Uruguay volver a vivir con los hinchas de la selección, desde la cercanía, aquello que identifica a la celeste y que Bielsa había abolido.
Es un buen guiño el de Forlán. Es un buen gesto de los futbolistas de arropar al entrenador con sus mejores producciones, potenciadas por el amor incondicional a la celeste y el respeto a quien es un ejemplo para el fútbol uruguayo y mundial.
La selección va por buen camino, y esa es una enorme señal.