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18 de mayo 2024 - 5:00hs

Estaba todo servido para que la producción de 2024 fuera una gran revancha para la soja, pero se complicó el partido por las lluvias. Hasta entrado marzo las chacras lucían espectaculares y se estimaba una producción de 3,5 a 3,7 millones de toneladas, hasta 15% más que el récord de 3,212 millones de toneladas de 2017.

Como consecuencia de la peor sequía en un siglo, el año pasado apenas se levantaron 650 mil toneladas, unos 500 kilos por hectárea, cuando el promedio entre 2012 y 2022 fue de 2,5 millones de toneladas, con una productividad de 2.330 kilos por hectárea.

Con base en El Niño, en la zafra 2023/24 el área creció por tercer año consecutivo hasta 1,34 millones de hectáreas, según los datos de la asociación de semilleristas Urupov, y el rendimiento estimado rondaba los 2.800 kilos por hectárea... antes de que el exceso de lluvias en abril y mayo complicara todo.

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Finalmente esta semana se ha entrado a cosechar intensamente en el oeste y centro del país, en condiciones desafiantes, y se podrá continuar hasta mediados de la semana próxima, cuando llegará probablemente otra lluvia que frenará la trilla.

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Mercado de granos, por Blasina y Asociados.

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Las lluvias jugaron en contra

La producción aun estará bien por encima de los 3 millones de toneladas, y es posible que sea récord, pero las pérdidas derivadas de las lluvias y las demoras en levantar el grano se harán notar.

En el este y noreste se puede anticipar que hay chacras perdidas, mientras que en el centro y el litoral se sacrificará productividad, que al pasar raya podría alcanzar los 2.500 a 2.600 kilos por hectárea, según varios actores.

Hay perspectivas más optimistas, como la de Louis Dreyfus Company (LDC), que por ahora sostiene sus perspectivas de obtener 2.800 kilos por hectárea en promedio, afirmó el nuevo responsable de Originación de Cereales y Oleaginosas, Mario Sampaolesi.

“Por ahora no modificamos los rendimientos esperados, el signo de interrogación es el dañado, si vamos a tener pérdidas por el exceso de agua”, señaló.

“Los kilos están y los rendimientos los vemos buenos, precisamos un avance más generoso para entender mejor qué es lo que tenemos”, apuntó Sampaolesi, en el entendido de que a partir del 50% de la cosecha se puede empezar a hacer evaluaciones más precisas.

Para hacer un promedio, si se logra cosechar 1,3 millones de hectáreas a un promedio de 2.600 o 2.700 kilos por hectárea se obtendrían entre 3,4 y 3,5 millones de toneladas, que podrían suponer un ingreso de divisas superior a los US$ 1.400 millones a un precio promedio de US$ 420/ton.

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Mercado de granos, por Blasina y Asociados.

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Soja: precios, costos y márgenes

Previo a la siembra, en octubre de 2023, algunas modelizaciones como la de la Sociedad de Fomento de Colonia Valdense (Sofoval) proyectaban un rendimiento de equilibrio de 1.700 kilos/ha partiendo de un precio de US$ 440 por tonelada y un costo de US$ 670 por hectárea, sin contar la renta es decir el precio de la tierra.

La lógica de precios tuvo oscilaciones, desde momentos en los que no llegó a US$ 400 por tonelada y otros en los que se fueron a US$ 450.

A mediados de mayo la soja en el mercado local se cotiza entre US$ 415 y US$ 420 y se registraron pocas ventas hasta la fecha: tras el desastre del año pasado predomina la cautela a la hora de comprometer kilos después del fracaso de la zafra 2023. Es la temporada con menor porcentaje de ventas anticipadas.

Los costos post cosecha, mientras tanto, se agrandaron por la mayor necesidad de secado de grano que se impone en una trilla marcada por las hostiles condiciones meteorológicas.

Este es un problema relacionado al de la demora en cosechar.

Para el 10 de mayo el avance de cosecha era de 25%, cuando lo normal es entre 60% y 70%, señaló el responsable de Originación de Cargill Uruguay, Joaquín Basso.

Entonces, si finalmente se obtienen 2.600 kilos por hectárea a un precio de US$ 420 por tonelada y descontando un costo post cosecha de US$ 20 por tonelada, el margen para el productor estaría sobre los US$ 360 por hectárea siguiendo la proyección de Sofoval.

“No sabemos muy bien cuál va a ser el área que vamos a cosechar y definitivamente la productividad media está afectada”, afirmó el consultor agropecuario y director de Unicampo, Esteban Hoffman, en Tiempo de Cambio de Radio Rural.

“Hay un área muy importante en el centro del país, en el este, y al norte de Río Negro que está pronta hace 15 o 20 días y le llovieron 300 milímetros, con altas temperaturas”, señaló Hoffman, “el grano va perdiendo peso en esas condiciones, aunque hay pocas chacras con desgrane, sí hay chacras con grano pregerminado o brotado”.

Hasta principios de la última semana era muy dispar el avance: algunas empresas habían logrado alcanzar el 40% y otras el 5%, estimó Hoffman. En las que tienen 40% o 50% de avance “está bien la productividad” pero empieza a caer.

En Rio Negro a principios de mayo se reportaban resultados de entre 2.000 y 3.000 kilos por hectárea. Otro agricultor reportaba el 6 de mayo rendimientos desde 2.800 hasta 4.000 kilos por hectárea con buena calidad de grano en el suroeste del país.

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Soja: el grano se cosecha aún con niveles de humedad no ideales.

Soja: el grano se cosecha aún con niveles de humedad no ideales.

Granos húmedos y falta de piso

La operativa de cosecha tiene su complejidad. Las condiciones en las chacras son desafiantes por la falta de piso en las chacras y el estado de la caminería que hacen necesario tener tractores a la orden para asistir a máquinas y camiones que se entierran.

Pero una vez obtenido el grano con humedad los camiones peregrinan a las secadoras. Y ahí hay un cuello de botella logístico.

En algunas plantas de secado esta semana directamente no se recibía grano con más de 20% de humedad.

Sampaolesi, responsable de LDC, contó que han recibido camiones con hasta 38% de humedad "cosa que en Argentina yo nunca vi en más de 20 años".

Los exportadores solicitan a los productores que, más allá de la desesperación por recoger la producción de una buena vez, tengan en cuenta que esperar que los campos reciban sol y viento por un par de días es conveniente.

“Los suelos se están rompiendo pero hay chacras buenas y prontas con un valor importante arriba así que se meten las máquinas aunque tenga humedad, para sacar lo que se pueda”, ilustró Hoffman.

“Desde lo logístico necesitamos que se coseche con menor humedad, si el productor sigue levantando con 20% o más de humedad… no dejamos de recibirle a nadie, pero si sigue así colapsa el sistema”, adelantó Basso a principios de la semana, cuando la ansiedad por entrar con las cosechadoras estaba en su punto máximo.

“Hace la diferencia esperar 48 horas si te cae dos puntos por día la humedad; además de que secar una tonelada con 20% o más de humedad cuesta 25 o 30 dólares termina siendo un doble proceso: primero se seca a 16% y para poder seguir recibiendo se guarda, pero después volvemos a secar a 14% que es la humedad requerida para exportar”.

“La capacidad de maquinaria instalada es grande, lo más crítico hoy es no forzar la logística y esperar que haya piso para no comprometer tanto la siembra de invierno”, señaló Basso.

Por la demanda de secado y la concentración en pocos días de la actividad de cosecha, LDC amplió provisoriamente sus espacios para secado y acondicionamiento.

Con un atraso de 20 días todo se hace más lento de lo que nos gustaría; la cadena hace lo imposible por tener la mejor zafra posible”, dijo Samapolesi, “el desafío es que la zafra avance, poner la mercadería en condiciones y subirla a los barcos, los resultados los veremos en 40 o 60 días”.

Mercado de granos

El martes 14 la Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil (Conab) sorprendió con un informe de previsión de cosecha de soja en Brasil que se esperaba que recortara la producción y sin embargo la subió de 146,5 a 147,7 millones. El incremento del área de siembra y de los rendimientos en algunos estados del centro compensaron las posibles pérdidas en Rio Grande del Sur. Sin la catástrofe de las inundaciones la producción sería superior a los 148,40 millones de toneladas, indicó el organismo brasileño.

Tal vez el dato más relevante sea la estimación de exportaciones de la Conab en 92,5 millones de toneladas, casi 10 millones menos que los 101,8 millones de la zafra 2023.

Los nuevos datos de la Conab se mantienen por debajo de los proyectados el viernes pasado por el USDA, con 154 millones de toneladas para la cosecha y con 102 millones para las ventas del grano. Aunque se acercaron, nunca hubo una discrepancia tan grande entre el USDA y los pronósticos brasileños en cuanto al volumen que tendría la cosecha de Brasil. Lo que podría haber sido un impulso para las fortalecidas cotizaciones de la oleaginosa terminó siendo un factor potencialmente bajista a mitad de la semana.

“Parecería que los fondos ya tomaron el impacto de Brasil”, señalo Basso, de Cargill, “por otro lado el productor sudamericano está con muchas ganas de vender; estimamos que va a haber muchas ventas en los próximos días y pensamos que es una oportunidad previendo que el mercado piense que Brasil deja de presionar y no haya un problema climático en EEUU”.

El salto de precio “ya lo dio”. Después del reporte del USDA del viernes 10 que recortó la producción de Brasil y las existencias mundiales “debería haber sido más alcista”.

El USDA también proyecta una demanda récord de China, que importaría 105 millones de toneladas este año.

Esta semana, mientras el precio de la soja a nivel local bajó desde los US$ 430 de la semana anterior a un rango de US$ 415 a US$ 420 por tonelada, comenzaron a aparecer cotizaciones para soja 2024/25 en el eje de US$ 403 por tonelada.

En los últimos 10 o 15 días se ha visto una impronta vendedora, afirma Sampaolesi, “con productores entregando los compromisos y vendiendo y entregando lo que está cosechando”.

Los precios 2024 y 2025 están muy parejos en Chicago. La próxima primavera el área de soja seguramente se vuelva a ampliar.

Más soja y menos maíz en 2025

Los pronósticos anticipan una primavera bajo los efectos de La Niña, que supone lluvias muy por debajo de lo normal en primavera verano. El pronóstico es bueno para los cultivos de invierno con una cosecha en fecha que permita una buena siembra de verano posterior.

Es temprano para saber cuánta soja se va a plantar pero más allá de que las condiciones climáticas no sean las mejores el otro factor es que se va a plantar menos maíz. Tal vez vamos a un área record de soja – más de 1,5 millones de hectáreas- no por una perspectiva espectacular para el cultivo, sino que por el pánico a la chicharrita.

“Seguramente caiga la siembra de maíz, es un hecho”, sostuvo Hoffman, “los maíces de secano sembrados en setiembre con un año Niña rinden de 4.000 o 5000 kilos, y para un maíz a US$ 170 por tonelada se precisan 7.000 kilos. Y a los maíces más tardíos, de menor riesgo, les espera la chicharrita”.

La revancha de la soja tras el desastre de 2023 será buena, incluso muy buena, pero no sin tensiones y ansiedades, forzando la logística en toda la cadena, la infraestructura y el estado de los campos que requerirán intensas labores de cara a una siembra de invierno que se proyecta favorable por el clima, los costos más bajos que el año pasado y los precios en alza.

Y con un ojo puesto ya en la próxima campaña de verano, donde la soja larga con ventaja frente al maíz.

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