Hubo otra siembra récord de maíz en la agricultura de Uruguay pero igual habrá que volver a importar
El maíz volvió a encadenar en la agricultura uruguaya otro récord, pero el clima castiga y con una demanda ávida para fabricar carne y leche no todo es positivo
7 de febrero 2026 - 5:00hs
Maíz, un jugador clave en la paleta de cultivos de verano en Uruguay.
Con el foco en el cultivo de maíz, los altos precios del ganado y la carne y los valores de los granos en su menor nivel en cuatro o cinco años confirman que la relación grano/carne y grano/leche sigue siendo muy favorable en Uruguay a los productores ganaderos.
El maíz, principal insumo forrajero, va por su tercer año seguido de récord de superficie sembrada, con 290.000 hectáreas según la estimación oficial conocida esta semana.
Sin embargo, el rendimiento será sensiblemente inferior al de la zafra pasada, por las exigencias climáticas que están atravesando los cultivos y que son irreversibles en chacras de maíz de primera, por lo que la producción será menor a los casi 2 millones de toneladas de la cosecha 2024/25.
Habrá que importar cientos de miles de toneladas porque el uso de la ganadería crece a una velocidad meteórica y, aunque la producción será importante, la avidez por grano con el novillo de corral cerca de los US$ 6 por kilos es imparable.
El precio en el mercado interno esta semana empezó a subir.
Demanda creciente por maíz
¿Cuánto maíz se cosechará? Esa es la pregunta que se busca despejar.
La demanda es creciente desde los corrales, tambos y avícolas, por lo que la producción se destinará enteramente al mercado local como lo fueron los 1,937 millones de toneladas obtenidos en la zafra pasada.
Es claro que aún con más área que el año pasado, al no repetirse las condiciones ideales del verano anterior, con muchas chacras ya descartadas para grano y picadas para silo habrá un descenso en la producción.
Cosecha.
Cosecha de maíz en un campo en Soriano.
Juan Samuelle
Las lluvias y los precios
Una disponibilidad menor a la esperada podría reflejarse en una suba de precios. El mercado de maíz está comenzando a formarse a la espera de las primeras cosechas con referencias de entre US$ 200 a US$ 220 por grano húmedo a levantar, mientras que el maíz importado cotiza sobre US$ 250 la tonelada puesto.
Según operadores se pueden esperar valores de hasta US$ 230 a levantar por el maíz local. En el comienzo de febrero se realizan activamente compras de US$ 210 a levantar en la zona del litoral, que terminan en una equivalencia cercana a US$ 250 la tonelada para los compradores.
Pero son momentos decisivos: si las lluvias se demoran ese precio subirá hasta la paridad de importación.
Como definió el presidente de la asociación Regadores Unidos, Daniel Rubio, para los cultivos de secano está siendo una zafra muy dura en San José, Soriano, Colonia, con cultivos de maíz de primera “abandonados y otros picados que suman a la preocupación de cuánto va a ser la producción”.
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Un Uruguay cada vez más maicero
La intención de siembra reafirma la tendencia al alza en la producción del grano forrajero, con el tercer récord de área seguido en tres años, según la Encuesta Agrícola “Primavera-verano 2025/26” de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (DIEA/MGAP).
“Se estimó una siembra de 290 mil hectáreas, un 11% más que en la zafra 2024/25 cuando se sembraron 260 mil hectáreas, el 50% de primera y 50% de segunda”, informó el MGAP el martes.
El incremento de 30 mil hectáreas responde exclusivamente a un aumento del área de primera, ya que la de segunda se mantuvo en 147 mil hectáreas, igual superficie a la campaña anterior.
“Teniendo en cuenta la situación climática, es muy probable que parte de la superficie sembrada de maíz que inicialmente se registró con destino a grano seco, cambie de destino”, advirtió la DIEA. Eso ya ha ocurrido en varias zonas al sur del río Negro.
Si se supone un rendimiento promedio de 6.300 kg/ha –casi 1.200 kilos menos que en la zafra pasada– la producción total se ubicaría cerca de 1,8 millones de toneladas, lo que implicaría un descenso de casi 9% respecto a la zafra previa, calculó la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) a fines del año pasado en base a una estimación de 280 mil hectáreas sembradas.
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También el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimaba en diciembre una producción de 1,8 millones de toneladas aunque con un área menor, de 270 mil hectáreas, y una productividad de 6.670 kilos por hectárea.
Incluso los maíces bajo riego que deberían hacer la diferencia en rendimientos están en una situación de incertidumbre por los niveles de las represas y un consumo de agua “tremendamente alto”.
El año pasado los productores de Regadores Unidos alcanzaron un récord de 13.600 kilos por hectárea de promedio, unos 1.800 kilos más que el rendimiento (también récord) de la zafra anterior.
Muchos cultivos con riego se realizan estimando un año “promedio”, algo muy riesgoso que deriva en problemas cuando se dan años como este en que enero es caluroso y luminoso y la evaporación es muy alta, explicó Rubio.
“El área de Regadores Unidos es de 27 mil hectáreas de maíz y bajo riego total unas 40 mil hectáreas, ahí hay unas 500 mil toneladas de maíz, no sabemos la producción en secano”, dijo Rubio en Tiempo de Cambio de Radio Rural.
Ante la exigencia de estas semanas con muy poca agua y altas temperaturas, la estimación de producción se retrae hasta los 1,4 a 1,6 millones de toneladas.
Probablemente para cubrir la demanda se necesitará importar unas 600 mil toneladas en 2026, estimó Rubio.
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Más y más maíz para fabricar carne y leche
El crecimiento en el consumo de maíz por parte de la ganadería -carne y leche- es una revolución comparable a la llegada de la soja a comienzos de este siglo, explicó un operador del mercado durante Agro en Punta.
En pocos años la ganadería ha pasado de un consumo de 200 mil toneladas a un millón, la lechería y la avicultura consumen cerca de 500 mil toneladas cada una.
La importación de 600 mil toneladas marcaría una producción de 1,4 millones de toneladas, pero todo se juega en la llegada de las próximas lluvias para consolidar el cultivo de segunda. Otro factor que genera incertidumbre es la posible incidencia de chicharrita en el norte del país
Hasta el 4 de febrero se llevan importadas 20.600 toneladas, casi la totalidad desde Paraguay a un precio promedio de US$ 223 CIF. El mayor importador, con 6.200 toneladas este año, es Prolesa, la proveedora de insumos para los tamberos de Conaprole.
En todo 2025, año récord de producción de maíz en Uruguay con casi 2 millones de toneladas, se importaron más de 150 mil toneladas del grano y Prolesa fue el principal operador con 35 mil toneladas. Eso ratifica el consumo superior a dos millones de toneladas por año.
El vicepresidente de la Mesa de Alimentación a Corral, Juan Domenech, señaló que si bien la relación maíz/carne se atenúa un poco con la expectativa de alguna suba de precios del maíz “sigue siendo bastante favorable si se mantienen estos precios para el ganado gordo”.
En todas las categorías de ganado para industria se superan con luz los US$ 5 por kilo con valores corrientes de US$ 5,40 para los novillos, vacas a US$ 5,10 y vaquillonas a US$ 5,25. Eso sin contar el premio de precios que tiene el ganado de corral.
El calor y la sequía no solo golpean en Uruguay
En Argentina la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) ajustó de 58 a 57 millones de toneladas su expectativa de cosecha este jueves 5 de febrero por las mermas de rendimiento e incluso pérdidas de área en las zonas más afectadas por la falta de lluvias.
Advirtió que el nuevo cálculo “queda sujeto a la ocurrencia de lluvias durante lo que resta del ciclo que permitan sostener las actuales expectativas de rinde en el resto del área agrícola”.
Un informe privado fue más allá y espera una producción de 54 millones de toneladas y una caída de la expectativa de rendimiento de 7.700 kilos por hectárea en diciembre a 7.000 kg/ha en febrero.
Se espera que en febrero la Bolsa de Comercio de Rosario ajuste fuertemente su estimación de una cosecha récord de 62 millones de toneladas.
En Brasil la producción será de alrededor de 139 millones en esta temporada, una reducción de 2,23 millones de toneladas respecto a la zafra anterior. “En cuanto a la productividad, la estimación es que caerá 343 kg/ha, pasando de 6.457 kg/ha en el último ciclo agrícola a 6.114 kg/ha actual”, indica el informe de la oficial Conab de enero.
Se prevé que las exportaciones de maíz alcancen los 41,5 millones de toneladas. El consumo del mercado interno se estima que alcance los 90,5 millones de toneladas un aumento del 7,8% con respecto a la cosecha anterior, indicó la Conab.
En forma poco usual se realizaron en estos días algunas importaciones de maíz desde Brasil.
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Se volvió a sembrar más maíz en una zafra en la que el margen de rentabilidad no se proyecta con los mejores indicadores.
Juan Samuelle
Márgenes en juego
Con la colocación asegurada por la tracción de la demanda, los niveles de productividad definirán el margen del cultivo, que muestra valores por encima de lo presupuestado.
Tomando como referencia la estimación de costos de maíz de primera elaborada por Sofoval en agosto de 2025, el precio hoy está por encima de los US$ 200 que fue proyectado hace seis meses sobre una base de US$ 1.000 por hectárea, sin renta de la tierra.
A un precio de US$ 220 por tonelada el margen de equilibrio se ubicaría en unos 4.650 kilos por hectárea. Con un rendimiento medio de 6.000 kilos por hectárea el margen bruto sería de US$ 320 por hectárea. Pero ese es un promedio que no va a representar a los productores que debieron picar el grano.
Probablemente un margen similar al que promete la soja a valores que ahora se acercan a los US$ 370 por tonelada con un rendimiento standard de 2.300 kilos por hectárea que aún con una mejora de las lluvias será inferior al récord de más de 3.100 kg/ha el año pasado.
En el “torneo” de márgenes de la zafra de verano el gran ganador será el girasol que ha logrado definir el rendimiento previo a la sequía, no ha tenido problemas productivos graves y logra precios superiores a los US$ 500 por las bonificaciones de alto contenido de aceite. Quien logra 2.000 kilos por hectárea de girasol tiene un margen superior a soja y maíz, exceptuando el maíz con riego que logre expresar plenamente la productividad.
Los ajustes de precios de esta semana marcan que aún cuando a lo largo de febrero vuelvan las lluvias, los costos de alimentación de los corrales de ganado y los tambos aumentarán.
Para los productores ganaderos es un problema menor ya que los precios del ganado soportan pagar más por el maíz. En la producción lechera la situación no es tan holgada. Y para los agricultores seguirá la expectativa por las lluvias anunciadas pero que no se sabe todavía si llegarán a tiempo para rescatar a los sedientos cultivos.